Brooke Crain se estrella con su BMX
No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.