El final feliz de Piotr, el hombre al que los vecinos de Santiago ayudaron a volver a su casa en Polonia: “Ya está trabajando”
Tras cuatro meses deambulando por las calles de Santiago, Piotr ha conseguido regresar a Polonia gracias a la implicación de varios vecinos del Ensanche
El hombre ha escrito un emotivo correo para agradecer la ayuda recibida y anunciar que ha retomado su trabajo en el mar Báltico
La historia de Piotr en los cuatro meses que deambuló por Santiago de Compostela es una de esas historias que devuelven la fe y la esperanza en la humanidad por el grado de implicación de muchas personas que se preocuparon por él. Es, en palabras de quien más le ayudó: “Una tragedia con final feliz que pudo haber acabado mal, como muchas otras, pero hubo suerte”.
Nos la ha contado Xosé Manuel, portavoz de la asociación vecinal Raigame, que se implicó mucho en ayudar a Piotr a regresar a su país y que recientemente recibió un correo de agradecimiento en el que el polaco le explica que ya tiene trabajo.
La noticia ha supuesto un alivio para quienes siguieron de cerca su paso por el Ensanche compostelano. Después de meses de preocupación por su deterioro físico y su dependencia del alcohol, la última imagen que tenían de él era la de un hombre que emprendía un viaje de unos dos días en autobús, con una escala en París, para regresar a Polonia. Nadie tenía garantías de que consiguiese llegar y, contra todo pronóstico, se ha reencontrado con su familia, ya tiene trabajo y asegura que desea volver a Santiago con su esposa.
Un viaje de dos días que mantuvo en vilo a Santiago
La historia de este hombre que llegó como un peregrino más a la capital gallega, comenzó a cambiar gracias a la implicación de varios vecinos y comerciantes del Ensanche, preocupados por su situación. Durante unos cuatro meses, el hombre había pasado buena parte del tiempo en la calle, durmiendo en portales y protagonizando una situación que generaba sentimientos encontrados entre quienes convivían con él. Les preocupaba su deterioro del que fueron testigos, pero también sentían compasión por alguien cuya vida parecía haberse complicado hasta el extremo: “Las personas mayores le daban dinero que acababa gastando en alcohol pero cuando estaba sobrio preguntaba cómo estaba su ‘asunto’ (refiriéndose a los trámites para reencontrarse con su familia) y eso enternecía”, asegura el portavoz de la asociación de vecinos Raigame.
Xosé Manuel Durán fue una de las personas que se movilizaron para encontrar una salida. La intervención de los Servicios Sociales de Santiago, con quien contactaron al comprobar que la Policía no les ofrecía una solución definitiva, permitió localizar a la familia de Piotr en Polonia y organizar su regreso, con un billete de autobús que lo llevaría hasta su destino.
La despedida, sin embargo, no estuvo exenta de incertidumbre. El trayecto era largo y las condiciones en las que emprendía el viaje hacían temer que pudiera quedarse en el camino o perder alguna conexión. Su deseo de regresar a casa era lo que mantenía viva la esperanza. “Ya subió al bus con un cartón de vino en la mano”, recuerda Durán, quien añade: “La única esperanza que teníamos era que tenía muchas ganas de regresar a casa, de hecho pasó todo el fin de semana esperando en la estación”, revela. Durán explica que Piotr tenía que llegar a París y una vez allí coger una conexión a Varsovia, desde donde aún tendría unos 600 kilómetros más hasta su casa.
El correo que confirmó el final feliz
Durante los días posteriores a su marcha, varios vecinos preguntaron a Durán si había conseguido llegar a Polonia. La preocupación era compartida: después de todo el esfuerzo para facilitar su regreso, nadie quería que la historia se torciese en el último momento como había sucedido en ocasiones anteriores con otras personas a las que intentaron ayudar.
La respuesta llegó a través de un correo electrónico. Piotr se puso en contacto con Durán para agradecerle la ayuda que había recibido y comunicarle que ya estaba en su país. Pero el mensaje guardaba una noticia todavía más esperanzadora: volvía a trabajar en el mar.

“Me emocioné mucho cuando recibí el mail agradeciendo mi ayuda”, explica el portavoz vecinal a Informativos Telecinco. La comunicación también incluía una promesa: Piotr quiere regresar algún día a Santiago junto a su mujer e invitar a cenar a Durán y a su esposa. El correo cierra así un capítulo que había generado inquietud entre quienes conocieron al hombre durante sus meses en las calles compostelanas cuya situación “se había enquistado”, relata Durán, "parecía que no había solución", añade.
La importancia de implicarse para ayudar
Más allá del desenlace de Piotr, su historia ha dejado una reflexión entre quienes participaron en ella. Para Durán, la experiencia demuestra que los protocolos y los recursos públicos son fundamentales, pero que también resulta decisiva la implicación personal de quienes detectan una situación de vulnerabilidad y deciden no mirar hacia otro lado.
“En este tipo de casos no basta con que se sigan los protocolos, tiene que haber alguien que se implique a nivel personal”, sostiene.
El portavoz vecinal también destaca que haber vivido esta experiencia les permitirá saber cómo actuar si se encuentran con otros casos similares. Una cuestión que considera especialmente importante ante la llegada del próximo Año Santo, cuando Santiago recibe a miles de peregrinos y visitantes.
La historia de Piotr recuerda que detrás de una persona que vive en la calle puede haber (y casi siempre hay) una familia, un hogar al que regresar y una vida que reconstruir. Su dependencia del alcohol había marcado los últimos meses en Compostela, pero la colaboración entre los vecinos y los Servicios Sociales permitió abrir una puerta cuando parecía que no había salida.
Ahora, desde Polonia, Piotr ha devuelto parte de aquella ayuda con unas palabras de agradecimiento y una noticia que todos esperaban: ha llegado a casa y vuelve a trabajar. Y Durán tiene la certeza de que la calidad humana de sus vecinos es extraordinaria y que ante un nuevo caso sabrán cómo actuar, a lo que añade que: "Nadie está libre de sufrir una situación así", concluye.
