Bodas

Se conocieron haciendo el Camino de Santiago y volvieron desde Canadá para casarse: "Una boda atípica en todos los sentidos"

Vinieron desde Canadá para hacer el Camino de Santiago, se enamoraron y han vuelto para casarse
Acabaron enamorándose tras cientos de kilómetros de confidencias hasta llegar a la capital gallega. @miracompostela
  • Él es funcionario de prisiones en Canadá y ella, diez años menor, procede de California: coincidieron haciendo el Camino y volvieron a Santiago para darse el ‘sí, quiero’

  • Karly y Maximine celebraron una boda íntima en la Corticela, y su sesión de fotos, publicada en redes, estuvo a cargo del fotógrafo Mero Afonso

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Él, funcionario de prisiones en Canadá. Ella, diez años menor que él y procedente de California. Son dos desconocidos que coincidieron en tiempo y espacio cuando hacían el Camino de Santiago y que acabaron enamorándose tras cientos de kilómetros de confidencias hasta llegar a la capital gallega. La historia de Karly y Maximine podría ser el argumento de una película romántica, pero ocurrió de verdad: se conocieron haciendo el Camino y han regresado a Santiago para casarse y sellar su amor de la manera más apasionada. "Tanto coincidieron que se enamoraron", cuenta Mero Afonso, el fotógrafo que se encargó de inmortalizar uno de los días más importantes de la pareja, con el que contactaron justo antes de iniciar su segunda peregrinación juntos a la capital gallega.

La pareja volvió Santiago para celebrar una boda íntima y muy alejada de las ceremonias multitudinarias actuales. El escenario elegido fue la Corticela de la Catedral de Santiago, precisamente en la ciudad que había quedado ligada para siempre al comienzo de su historia.

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"Una boda de película"

Karly y Maximine no necesitaron una gran celebración para convertir su boda en un día especial. Estuvieron acompañados únicamente por un hijo adolescente de él, otro testigo y el párroco encargado de oficiar la ceremonia que, como dato curioso, "no hablaba absolutamente nada de español y el inglés lo chapurreaba un poco", relata el fotógrafo, quien asegura que eso no importó en absoluto ya que el amor que desprendían lo eclipsaba todo. Una circunstancia más que añadir a una boda que Mero define como "atípica en todos los sentidos".

La elección del fotógrafo, eso sí, tuvo bastante menos romanticismo que el resto de la historia. "Supongo que fue a través de Google, algo vieron que les llamó la atención", explica entre risas Mero quien, acostumbrado a fotografiar a multitud de parejas en el idílico entorno compostelano, acabó acompañando a los recién casados y haciendo de guía improvisado por la zona monumental donde, por cierto, hizo una sesión que acabó en las redes de MiraCompostela.

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Casi un mes recorriendo el Camino

El fotógrafo no sabe exactamente desde qué punto comenzaron Karly y Maximine su peregrinación, pero sí tiene un dato que permite hacerse una idea de la dimensión del viaje: "Casi pasó un mes desde que me dijeron que estaban en España hasta que llegaron a Santiago... el trayecto no fue corto", explica.

Después de completar la peregrinación, la pareja quiso culminar su historia regresando a Compostela para casarse. "Hacer un esfuerzo tan grande y culminarlo así es una historia de amor muy bonita", resume Mero. Y todavía quedaba otra caminata. Para la sesión de fotos posterior a la boda estuvieron cerca de cuatro horas recorriendo Santiago, buscando distintos escenarios para inmortalizar el día.

Las fotos que se han hecho virales

La cuenta de Instagram @miracompostela compartió la historia y las imágenes de la pareja, despertando la curiosidad de numerosos usuarios. Algunos comentarios se centraron (e incluso cuestionaron) la elección del lugar en el que se realizó la sesión fotográfica: “Mira que no hay sitios bonitos en Santiago!! Y elegir ese fondo!!! Bueno, igual a ellos les trae algún recuerdo!!”, comenta @chadupe; “El canalón lleno de fotografías”, apunta otro internauta; “Ahora gusta el contraste de los fondos más decadentes con el glamour de los novios”, sentencia un tercero.

Pero Mero aclara que detrás de esos escenarios no había ninguna historia secreta ni una preparación previa del decorado. El lugar escogido no era el sitio de su primer beso ni tenía un significado especial para ellos: "Simplemente elegí el lugar porque me ofrecía un buen juego de luces y sombras y a ellos les encantó", explica.

Más allá de la localización de las fotografías, lo que sí quedó reflejado en ellas fue la felicidad de la pareja: "Emocionaba verlos tan felices", recuerda el fotógrafo. Para Mero, este tipo de sesiones terminan creando una relación especial con quienes están delante de su cámara. "Como fotógrafo, al final creas un vínculo emocional con ellos", explica, y eso "se nota en el resultado final”, adelanta. Un resultado que esperamos ver en su galería con casi tanta emoción como Karly y Maximine.