Los coches autónomos que pronto recorrerán las calles de Madrid tienen entre un 70 y un 80 % menos de accidentes
Desde la DGT aseguran que “poco a poco nos iremos acostumbrando a ver ese tipo de vehículos en nuestras carreteras”
n Zagreb, la capital de Croacia, estos vehículos autónomos circulan desde hace meses en trayectos seleccionados sin intervención humana
Los vehículos autónomos están cada vez más cerca de llegar a las carreteras españolas. Madrid será una de las primeras ciudades en dar el paso, con la puesta en marcha de una flota de 20 robotaxis en los próximos meses. Se trata de vehículos equipados con una avanzada tecnología compuesta por 14 cámaras, cuatro radares y nueve sensores láser de última generación, un sistema diseñado para permitir que el asiento del conductor permanezca vacío.
La prioridad de la seguridad
La experiencia ya es una realidad en otras ciudades europeas. En Zagreb, la capital de Croacia, estos vehículos autónomos circulan desde hace meses en trayectos seleccionados sin intervención humana. No cuentan con pedales ni volante y realizan una conducción completamente autónoma, compartiendo la vía con el resto de usuarios de la carretera, pero sin conductor al mando.
“La seguridad es la prioridad número uno en los coches autónomos”, subraya Annie Duvnjak, directora de operaciones de movilidad autónoma de Uber.
La compañía ya explota comercialmente este servicio en Zagreb. Sin embargo, para circular por el centro de la ciudad la legislación vigente sigue exigiendo la presencia de un operador al volante. Su función es únicamente de supervisión, ya que el vehículo realiza por sí mismo todas las maniobras necesarias durante el recorrido.
Madrid será la próxima ciudad europea en incorporarse a esta tecnología. Las pruebas ya han comenzado y la previsión sitúa su llegada a finales de 2026. Antes, los vehículos deberán acreditar que cumplen con las exigentes condiciones de seguridad establecidas por la normativa española.
Desde la Dirección General de Tráfico consideran que la presencia de estos vehículos será cada vez más habitual. Su subdirector general de Movilidad, Juan José Arriola, se muestra convencido de que “poco a poco nos iremos acostumbrando a ver ese tipo de vehículos en nuestras carreteras”.
Los defensores de esta tecnología ponen el acento en sus resultados en materia de seguridad. Entre sus principales ventajas destacan el respeto estricto a la señalización y a los límites de velocidad, así como una reducción de entre el 75 % y el 80 % de los accidentes en comparación con los vehículos conducidos por personas.