El chocolate negro y la salud mental: "El cacao puro puede influir en el cerebro, la concentración y el bienestar emocional"
La nutricionista Paula Martín Clares avisa que habla de cacao puro, no de tabletas cargadas de azúcar
¿Cómo reconocer un buen chocolate sin leer la etiqueta?
Del chocolate se dicen muchas cosas buenas, relacionadas todas con el placer, el consuelo y la felicidad...Cuánto de mito o realidad hay en estas afirmaciones: Los expertos sostienen que el cacao puro contiene compuestos capaces de influir en el cerebro, favorecer la concentración, y contribuir al bienestar emocional.
Aclaran, sin embargo, que advierten de que no hablan de tabletas llenas de azúcar, con muy poco cacao, ni el chocolate hace milagros porque no cura la depresión. La farmacéutica experta en nutrición Paula Martín Clares avisa que hay que distinguir el cacao del exceso de azúcar. Así lo defiende precisamente durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, con motivo de la reciente publicación de 'Tu cerebro también come' (Zenith).
La ingesta de chocolate la hemos asociado a placer, a celebración, a calma, a consuelo: lo cierto es que el cacao, como ingrediente puro, "no las tabletas cargadas de azúcar", contiene compuestos capaces de modular el estado de ánimo como los flavonoides, antioxidantes que mejoran el flujo sanguíneo cerebral, y que protegen a las neuronas del estrés oxidativo.
También dice que el cacao aporta magnesio, clave para la relajación muscular y la estabilidad del sistema nervioso; a la par que presenta triptófano, un aminoácido que actúa como materia prima para producir serotonina, que es una de las moléculas que sostienen el bienestar emocional.
Martín Clares de que el compuesto más característico del cacao, y del que menos se habla, es la teobromina, una molécula parecida a la cafeína, pero más suave y estable, que no acelera, que no provoca nerviosismo, y que no dispara el cortisol. "Lo que hace es ofrecer un estímulo ligero del sistema nervioso, mejorar la concentración, aumentar la energía mental, y producir una sensación de bienestar tranquila, sin picos ni caídas bruscas. Es un 'despertador amable' para el cerebro y por eso muchas personas sienten que un poco de cacao puro les da claridad y calma a la vez", remarca.
La experta alerta contra la mezcla de chocolate con azúcar
La experta desmiente el mito extendido de que 'el chocolate cura la depresión' porque "ningún alimento, tampoco el cacao, puede tratar por sí solo la depresión, ya que esta patología implica alteraciones profundas en la inflamación, la microbiota, el eje intestino-cerebro, la química cerebral, y los sistemas de respuesta al estrés".
Además, avisa de que la mayor parte del chocolate que consumimos no es cacao puro, sino una mezcla de azúcar, grasas refinadas, aditivos, y "en el mejor de los casos", un porcentaje modesto de cacao. "Esa combinación produce picos de glucosa, seguidos de bajones que empeoran la irritabilidad, la ansiedad, y la fatiga mental", subraya en 'Tu cerebro también come' (Zenith).
"Al final el chocolate depende de la tableta de chocolate, algunos llevan mucha cantidad de azúcar, otros leche, y un chocolate o cacao del 80% es de los mejores alimentos que hay y con beneficios para salud mental, pero el problema está en el pico de glucosa que me genera después".
La especialista en nutrición subraya que el cacao puro sí puede formar parte de un patrón antiinflamatorio que apoye el bienestar emocional, especialmente en pequeñas dosis diarias, (una o dos onzas de chocolate negro de un 85% de cacao o más), pero alerta de que "confundir ese efecto positivo con un tratamiento para la depresión es injusto y simplificador".
El azúcar como adicción
Además, durante nuestra conversación, subraya es que si por algo en muchas ocasiones nos decantamos por tomar chocolate es por esa necesidad de azúcar, por ese pico de azúcar que nos provoca después, y no por lo saludable que pueda ser el cacao.
"Y aquí está el problema porque llegamos a pensar que el azúcar es adictivo como una droga. Es verdad que cuando tomamos azúcar, esta llega al torrente sanguíneo y el cerebro responde liberando dopamina, la vía de recompensa, implicada en el aprendizaje, en la motivación, o en el placer, y especialmente cuando vivimos con estrés, dormimos mal o comemos de manera irregular", resalta.
Clares, sin embargo, aclara que la dopamina que libera el azúcar es entre 4 y 10 veces menor que la que generan sustancias adictivas reales, como los opioides o los estimulantes y esto es lo que tenemos que vigilar; aunque mantiene que esta liberación no crea tolerancia, ni síndrome de abstinencia, que son los pilares de una adicción clínica
"Con el azúcar no desarrollamos un patrón de dependencia física, sino un hábito emocional, una sensación de alivio emocional porque cuando nos tomamos una tableta de chocolate con mucha azúcar nos provoca altibajos de azúcar, picos de glucosa, con todas las consecuencias que esto conlleva. El cacao es uno de los alimentos mejores para la salud, no solo de la mente, sino también de la piel, pero es el azúcar el gran problema", resalta Paula Martín Clares.