Por qué no te quemas cuando vas en coche, pero sí deberías usar protector solar: "La radiación UVA atraviesa el cristal"
Un farmacéutico explica por qué viajar junto a la ventanilla no provoca quemaduras solares, pero sí puede acelerar la aparición de arrugas, manchas y otros signos del envejecimiento
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Subirse al coche en un día soleado y notar cómo el sol calienta la piel es una situación habitual. Sin embargo, por muchas horas que pasemos conduciendo o viajando junto a la ventanilla, lo normal es que no acabemos con una quemadura solar. ¿Significa eso que nuestra piel está protegida? La respuesta es no.
Según explica Pablo García, farmacéutico conocido en redes sociales como @medicadoo y autor del libro El frío no resfría (Grijalbo, 2025), la clave está en el tipo de radiación solar que consigue atravesar los cristales del vehículo. Aunque el vidrio evita las quemaduras, no impide que la piel siga recibiendo parte de la radiación responsable del envejecimiento cutáneo y del daño acumulativo.
No toda la radiación solar es igual
La luz del sol está formada por diferentes tipos de radiación. Entre ellas se encuentran la luz visible, la radiación infrarroja —la que produce la sensación de calor— y la radiación ultravioleta. Esta última se divide principalmente en tres tipos: UVA, UVB y UVC.
Las radiaciones UVC apenas llegan a la superficie terrestre porque son absorbidas por la capa de ozono. Las que sí alcanzan nuestra piel son las UVA y las UVB, aunque sus efectos son muy distintos.
"La radiación ultravioleta B es la responsable de la quemadura solar", explica García. En cambio, "la radiación ultravioleta A es responsable de daños en nuestra piel, del fotoenvejecimiento —arrugas, manchas o flacidez— y también de producir un daño acumulativo en el ADN".
Entonces, ¿por qué no nos quemamos dentro del coche?
La explicación a por qué no nos quemamos dentro del coche está en el cristal de las ventanillas. El farmacéutico señala que el vidrio actúa como un filtro muy eficaz frente a la radiación UVB, la que provoca las quemaduras solares.
"Los cristales filtran la radiación ultravioleta B. Por eso tú no te quemas. Estás pegado a una ventana o estás en el coche y te está dando el sol durante cuatro o cinco horas y no te quemas porque esa radiación ultravioleta B, que es la responsable de la quemadura solar, queda filtrada por el vidrio", detalla.
Sin embargo, eso no significa que la piel esté completamente protegida. Los rayos UVA sí atraviesan en gran medida los cristales convencionales, por lo que continúan alcanzando la piel durante todo el trayecto.
El caso del camionero que demostró el efecto de los rayos UVA
Uno de los ejemplos más conocidos sobre este fenómeno es el de Bill McElligott, un camionero estadounidense cuya imagen dio la vuelta al mundo tras publicarse en The New England Journal of Medicine en 2012.
Después de conducir durante 28 años por la misma ruta con el sol incidiendo principalmente sobre el lado izquierdo de su rostro, esa mitad de la cara presentaba un envejecimiento mucho más acusado que la derecha. La fotografía mostraba arrugas mucho más profundas, pérdida de elasticidad y un deterioro evidente de la piel, consecuencia de la exposición continuada a los rayos UVA a través de la ventanilla.
El caso se convirtió en una de las pruebas más gráficas del efecto acumulativo que puede tener esta radiación incluso cuando no produce quemaduras.
Por qué también conviene usar protector solar en el coche
Precisamente porque los rayos UVA atraviesan el cristal, el especialista recomienda mantener el uso del protector solar incluso cuando se pasa mucho tiempo conduciendo o viajando.
"No te vas a quemar, pero sí estás acumulando daño en la piel", resume. Ese daño se traduce principalmente en fotoenvejecimiento —arrugas, manchas y pérdida de firmeza—, además de alteraciones en el ADN de las células cutáneas que se acumulan con el paso de los años.
La radiación UVA está presente durante todo el año
Otro de los errores más frecuentes es pensar que el protector solar solo es necesario en verano. García recuerda que, aunque la intensidad de la radiación UVB sí cambia mucho según la estación, con picos durante los meses estivales, no ocurre lo mismo con la UVA.
"Siempre hay que usar protección solar. Es cierto que existe variación a lo largo del año en cuanto a la radiación ultravioleta B; en verano es mucho más alta que en primavera, otoño e invierno. Sin embargo, la radiación ultravioleta A es casi estable, es decir, prácticamente siempre vamos a recibir esa misma intensidad de radiación ultravioleta A, que es la responsable del fotoenvejecimiento", concluye.