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La paradoja máxima

 Jane’s addiction tituló en 1990 su disco más reconocido como Ritual de lo habitual y esas palabras son el título perfecto para resumir un día normal de trabajo. Para los que nos dedicamos a hacer la televisión hay muchos días, como en cualquier trabajo, muy repetitivos, muy similares y cuya mecánica de funcionamiento no deja de ser una reiteración ritual de los procedimientos habituales. Desarrollar una noticia, documentarse o montar el vídeo que la explica no deja de ser un puzzle en el que las piezas suelen encajar siempre en el mismo orden. Grabar un reportaje con alguien que es noticia, alguien con una historia que merece ser contada era el ejemplo de ese ritual. Lo habitual era grabar una entrevista, grabar planos del protagonista trabajando, paseando, haciendo cosas para conocerlo algo mejor, grabar unos recursos para poder crear un montaje narrativamente coherente…


Era el ejemplo perfecto. Sí, era. Y escribo en pasado porque el otro día tuvimos que tirar las piezas del puzzle al suelo y comenzar a montarlo con las piezas descolocadas. El reportaje sobre Jota, un triatleta inmerso en pleno entrenamiento nos enfrentaba a una curiosa situación. Debíamos mostrar su esfuerzo para que todo el mundo vea aquello que lo convierte en una persona especial. Y debíamos hacerlo mientras nos enfrentábamos a la paradoja más grande que puede sufrir un reportaje televisivo. Jota, el protagonista del vídeo, no iba a ver el resultado final. Jota es ciego.


Alguna vez me he aventurado a intentar explicar como es el mundo de la tele por dentro y también algunas de las situaciones que tienes la suerte de vivir trabajando en este medio. El reportaje que hemos hecho con Jota ha sido otro ejemplo de esas vivencias agradecidas. Nos ha permitido asomarnos a la dureza de un deporte como el triatlón y al mismo tiempo contarlo, y verlo a través de los ojos de alguien que no los usa. Pero sobre todo nos ha permitido conocer a una persona con un ADN extraordinario. Una persona que siente y goza con todo aquello que hace y para la que cada día es una oportunidad más para seguir disfrutando.


El fiel escudero de Jota se llama Nacho y le acompaña en todo momento. Los dos corren, nadan y pedalean porque son un equipo. Un equipo de dos personas formado por dos cuerpos, cuatro piernas, cuatro brazos, dos cabezas pero sólo dos ojos. Para la grabación de este vídeo teníamos que amoldarnos a los entrenamientos de Jota y Nacho sin interrumpir en demasía su rutina deportiva, su particular ritual de lo habitual. Dedicamos un día a cada especialidad deportiva para aprovechar al máximo el tiempo que pasamos con ellos. Tanto Jota como Nacho aguantaron nuestras necesidades técnicas mientras continuaban con sus entrenamientos, su disposición y paciencia también son de élite. Jota nos lo puso fácil pero una cámara y un ciego son dos elementos de difícil conjugación.


En una grabación normal explicar como es el plano, que el entrevistado vea la situación y lo que queremos lograr suele ser enrevesado. Curiosamente él lo “vio” muy claro y resultó más complicado para nosotros que para él. La ceguera de Jota no le impide desarrollar un día a día casi normal y eso se nota bastante. Su oscuridad visual es total y sin embargo se desenvuelve con una soltura admirable. La constante superación que regala al mundo consigue que cualquier problema parezca nimio.  Les dejamos entrenando para un campeonato inminente (que ganaron), volvimos a nuestro día a día, montamos el puzzle, el reportaje se emitió (también en la web 1, 2 y 3) y nos consta que su protagonista quedó muy satisfecho con el resultado final. Resultado del que, paradójicamente, no pudo ver ni un solo segundo. Hay ocasiones en las que nuestros rituales escapan de lo habitual y nuestras satisfacciones visuales se ven superadas por emociones que la imagen nunca alcanzará.    


Eduardo Payán forma parte del equipo de realización de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro en Mediaset España. Puedes seguirle en twitter en @Winoki