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Unas monjas, guardianas de su convento

En el corazón del camino de Santiago, once madres benedictinas bendicen a los peregrinos y como tal, se encargan de mantener el monasterio impecable.
La fachada y el interior, cada mural, cada claustro...Las madres se han encargado de ir haciendo las obras necesarias en este Monasterio del Siglo XVI y con los recursos de la propia comunidad.
Realizan pastas y hojaldres exquisitos y, como no, los demandados amarguillos de almendra, huevo y azúcar. Rodeadas de historia, custodian los restos del Rey Alfonso VI. Una vida de clausura constitucional pero en contacto con el resto de la sociedad.  
Están abiertas al mundo, tanto que invitan a toda la que crea tener vocación a probar durante 5 días cómo es la vida en el Monasterio. Sor Inmaculada, con más de 6 años aquí, lo tiene claro. Dedicadas al trabajo y a la oración, son también guardianas del Patrimonio.