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Si Suso tuviera la menor idea de que, en estos momentos, todo el mundo está viendo las fotografías de su álbum privado, pasaría una vergüenza tremenda y querría esconder la cabeza bajo tierra al conocer que sus imágenes con piercings en nariz, ceja, labio y orejas con looks de macarrilla de barrio están al al alcance de todos.


















