Dani, tramposo secundario

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Hoy le toca el daguerrotipo al segundo finalista de esta edición: Dani Santos. Su perfil de secundario no le impide tener el análisis correspondiente, aunque la actualidad de lo sucedido este fin de semana obligue a dejarlo en segundo plano. Algo de justicia poética hay en que a este finalista le toque el día en que cualquier cosa queda eclipsada por esa especie de representación teatral de la película Atracción fatal que están protagonizando Noemí y Alessandro en la casa de Guadalix.

Aceptémoslo: Noemí ha vuelto a la casa decidida a ir a por todo. Mucho menos claras tiene las cosas Alessandro, algo que no es fácil de entender. Ella está dispuesta a que el italiano se desdiga de todo lo dicho en su entrevista de finalista. Para ello está haciendo lo posible y lo imposible para recuperar algunas de sus viejas costumbres, hasta el punto de que van dos noches que ambos se acuestan juntos durante un rato, aunque Noemí termine volviendo a su cama en algún momento.

Las motivaciones son más complicadas de analizar que las consecuencias. Tengo claro que esto no beneficia en absoluto a Alessandro. El viernes pasado, su madre iba al 'Deluxe' y volvía a repetir que "el Alessandro es muy buen chico" y "cuando entra en una discoteca tiene a muchas chicas detrás de él", afirmaciones ambas poco favorecedoras para este concursante. Los familiares deberían entender que la televisión busca mensajes cortos, claros y definitivos. Todas las madres afirmarían que sus hijos son muy buenos, por lo cual es una afirmación prescindible que no aporta nada a la audiencia votante. Que su hijo sea un seductor y arrasa por donde pasa (al más puro estilo María 'la jerezana') puede provocar más recelo que simpatía, además de parecerme otro argumento prescindible.

La señora se animaba a decir algo de mayor fundamento cuando fue preguntada si creía que su hijo volvería a liarse con Noemí. "Que me metan en una pira ahora mismo si eso va a pasar. Estoy segura de que no", decía la buena señora. La mala fortuna quiso que al mismo tiempo Alessandro tuviera a Noemí encima, estando ambos tumbados en un sofá. Las dos imágenes a pantalla partida habrían hecho tanto daño a las aspiraciones de Alessandro en el concurso como bien le hizo su entrevista con Mercedes Milá.

Alessandro está bailando 'La yenka' con Noemí desde el pasado viernes: "Adelante, detrás, un, dos, tres". Ahora pone freno y al rato mete la quinta marcha. Sea cual sea su motivación, esto no solamente está contribuyendo a la confusión de Noemí sino a la de la audiencia. Esa audiencia que consideró apoyarlo después de plantarle cara a Noemí en su entrevista se encuentra ahora decepcionada ante su actitud bamboleante. Este concursante es de ese tipo de personas que no se involucran mucho en nada que no les afecte personalmente. Así lo hizo durante estos tres meses, salvo en ocasiones concretas en que pudo dar su opinión de forma fugaz, defendiendo una causa que no fuera la suya. Ahora está ante un asunto en el que es protagonista y no está sabiendo gestionarlo.

Es cierto que Alessandro vive un cierto acoso por parte de una Noemí desbarrada cuyo comportamiento hace temer por su estado de su ánimo. Sabemos que está medicada porque ella misma lo ha dicho. Inquieta la oscilación observable en ella entre estados de ánimo depresivos y otros de gran euforia. Se levanta llorando y varias veces al día vuelve a aislarse del resto para volver a deshacerse en lágrimas mientras mira el infinito. Sin embargo, en otros momentos ríe y salta encima de los chicos con exagerada energía. A Alessandro le toca siempre ración extra, claro está.

No es fácil afrontar la situación ante una persona que tiene el comportamiento descrito. Aún así, Alessandro se equivoca al no decidir su propio destino en el programa. En definitiva, está haciendo lo de siempre, no involucrarse, dejar que los demás acierten o se equivoquen. El problema es que en esta ocasión el tema le afecta personal y directamente. Su falta de decisión, el hecho de que esté dejando hacer a Noemí sin aclararle las cosas, me obliga a rectificar a estas alturas el titular que le puse a su daguerrotipo. Decía entonces que no había cometido ningún error, pues bien, en estos últimos días ya ha acumulado suficientes como para ver alejarse el maletín hasta perderse por el horizonte.

El sábado le escuché decir directamente que las cosas no volverán a ser nunca como antes. Hablaba con Pepe, aunque es algo que también le ha dicho a la propia Noemí, llegando incluso a dudar de que vayan a ser amigos. El problema es que no ha sido capaz de mantener la firmeza de esas palabras con su actitud cuando ella se ha tumbado encima de él o se ha acostado en su cama durante unas horas. No me vale la justificación de su buena voluntad para intentar no verla llorar más. Ningún problema con que mantenga una actitud generosa para ver remontar el estado de ánimo de una persona con la que convive y con quien ha tenido cierta relación afectiva. Siempre y cuando hable con ella para dejarle claro que no debe jugar con él, que respete la situación actual, bien distinta de la anterior. ¿Por qué Alessandro se deja hacer? ¿Qué necesidad tiene?

No solamente sus palabras contradicen otras actitudes. El viernes me pareció entender que le estaba proponiendo a Noemí recuperar el proyecto de conocerse fuera, aunque esta vez era ella quien se hacía la dura. Antes de eso, se había disculpado por aplaudir cuando Hugo mencionaba en su despedida el tema de la falta de sinceridad, enmascarando como un consejo lo que no era otra cosa que un reproche. No sé si le preocupaba más que a ella le molestase el aplauso o que sus lágrimas fueran a consecuencia de ese gesto. Tal vez le estaba contando a Noemí lo que quería aclarar ante la audiencia.

Alessandro no ha sido capaz de leer bien los signos del exterior, o tal vez se esté confundiendo al recibir signos distintos. Podría hacer caso a Hugo y su reproche, aunque más importante que esas palabras del exconcursante fueron los aplausos que estas provocaron en el público del plató. Frente a esto, Alessandro escucha del exterior de la casa palabras de apoyo a Noemí, lo cual le hace pensar que tiene cierto apoyo. Lo mismo le puede indicar que Pepe decidiera elegirla como "más uno", a lo cual ayuda que el propio bailaor haya confesado la razón de dicha elección, por indicación de su gente en plató. Estas informaciones escasas (y contradictorias) del exterior bloquean a Alessandro para que tome alguna decisión. Y esa parálisis afecta muy negativamente a su imagen.

Desde el punto de vista del juego, Alessandro puede haber estado beneficiándose del voto 'antinoemista', mientras Pepe contaría con el voto 'noemista'. Si tenemos en cuenta que esta concursante fue expulsada con algo más de la mitad de los votos (52.15%), podríamos considerar que estábamos ante una lucha bastante igualada. Ahora bien, Alessandro puede perder el voto 'antinoemista' si sigue dejándose querer sin hacer ascos al acercamiento de Noemí. Si quiere seguir manteniendo ciertas opciones de ganar el premio tiene que poner fin a su indefinición. Y lo tiene que hacer ya mismo. El tiempo corre en su contra. No estamos en las primeras semanas, con meses por delante para tomar decisiones o rectificar actitudes. Es ahora o nunca.

Me son indiferentes las motivaciones de Noemí. Ella ha entrado a por todas, además de estar medicada y posiblemente necesitada de un tratamiento que no puede tener hasta que no termine su encierro. Creo que nunca debería haber aceptado volver a la casa, pero a ella le gusta ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Sus acusaciones a Alessandro de que en el concurso no habría sido nada de no ser por ella están en línea con ese 'yoísmo' galopante que le afecta. Lo preocupante es que las motivaciones que intuyo en Aless no me gustan nada. Creo que está jugando. Con fuego.

La secuencia de anoche (recogida en las imágenes de la izquierda) es muy significativa y niega que el italiano esté siendo víctima del acoso de Noemí. Cierto que en ocasiones le he visto molesto por ello, pero anoche ambos se miraban. No había nadie más en la habitación, solo ellos dos, cada uno en su cama. Ella tenía un cojín de él y jugaban con gestos. Él le decía que le devolviera el cojín y ella que fuera a por él, a lo que este contestaba que fuera ella a llevárselo. Todo se lo decían con gestos, pero esto lo entendí con claridad. Es más, lo sucedido a continuación me da la razón. Ese tonteo terminaba con Noe en la cama de Alessandro.

¿Y si Alessandro la hubiese perdonado? En ese caso no estaría siendo sincero cuando dice que las cosas no volverán a ser como antes, tampoco los ratos que no le dirige la palabra. Siento decir esto, pero no logro comprender la actitud de este concursante. Atracción fatal da miedo en el cine pero no tanto en la vida real, mucho menos dentro de esa casa. Creo que le preocupa demasiado perder el maletín, tanto que lo terminará perdiendo de verdad. Dice la Biblia que sin arrepentimiento no hay perdón. Es algo que estaría perdiendo de vista Alessandro si hubiera perdonado o estuviese a un paso de hacerlo.

Ella se ha disculpado a su modo. Digamos que, como mucho, ha lamentado haber mantenido el engaño a Aless y al resto de compañeros. Esto último lo pasan todos por alto, como si Hugo no pudiera estar molesto porque fue su confidente en muchas ocasiones, pero a la hora de la verdad también le ocultó lo sucedido en Brasil. En todo caso, jamás hemos escuchado un arrepentimiento público, firme y creíble. Más bien al contrario, ha ido del "a lo hecho pecho" al "volvería a hacerlo", pasando por un muy directo "no me arrepiento de nada".

Si Noemí esbozó algún tipo de arrepentimiento fue más bien lo que los religiosos llaman atrición, es decir, temor al castigo. Es una forma falsa de arrepentimiento, un arrepentimiento egocéntrico. Frente a eso, continuó con las mentiras, hablando con Ari de que la madre de Aless señaló a Marta cuando hubo de elegir su "más uno" (lo cual no sucedió en absoluto) e insistiendo en intentar desprestigiarle como concursante afirmando ambas que no hubiera sido nada sin ella, lo cual le llegó a decir Noemí en la discusión del viernes por la tarde. Por suerte, Ari se está dando cuenta a pesar de ser la supuesta amiga de la canaria, y el sábado decía: "Es mi amiga, pero yo también pienso que se le está yendo la olla".

No es extraño lo que piensa Ari, sobre todo después de ver sus numeritos de los dos días anteriores, incluyendo la desconcertante charla en los aparatos de gimnasia o cuando se metió en la ducha junto a Aless. Antes de eso, Ari había estado deshaciendo la maleta de Noemí el viernes a mediodía. Es increíble la suerte que tiene esta chica. Cuando no le hacen la maleta se la deshacen, sea Aless o Ari. A pesar de todo, con esta sigue compartiendo confidencias y ha conseguido que él de un par de paletadas más en el proceso de cavar su propia fosa diciendo cosas como esta: "Si una persona se porta bien conmigo, no tengo por qué no portarme bien con ella".

Daguerrotipos

Dani Santos es un finalista inesperado que se ha trabajado el puesto con astucia, gracia y despreocupación. Hasta ahí nada que objetar, el problema es que una vez alcanzado tan digno puesto comenzó a jugar sucio y no ha dejado de hacerlo desde entonces. Él mismo se ha conformado con ser secundario, razón por la cual necesitó apoyarse siempre en otro compañero, más bien compañera. Primero fue Marta, luego Ari y finalmente Sindi. En esto se parece bastante a su "más uno", que igualmente fue teniendo un aliado que iba cambiando según fueron expulsados.

Lo único que le proporcionó algo más de protagonismo fue su enfrentamiento con Hugo, que siempre dudé si era forzado por este concursante por algún fin relacionado con las nominaciones. Como él mismo se encarga de recordar a todas horas, su alianza con Ari en esta recta final es la más natural. Eso es indudable y, de hecho, ambos lograron brillar más cuando estaban juntos. Los mejores momentos de Ari y Dani fueron juntos, cuando cuidaban un caracol o improvisaban cualquier payasada. Tras su reencuentro esos numeritos me parecen mucho más forzados. Siempre tuvieron el objeto de hacer unos vídeos llamativos, lo cual consiguieron con éxito. Solo que antes también parecían divertirse y ahora creo que no tanto.

Dani siempre confió en su capacidad para moldear o condicionar a los demás mediante la palabra. En esto, la audiencia fue siempre su principal objetivo. No solo buscó hacer vídeos divertidos para los resúmenes, también pretendía dejar en evidencia a sus compañeros como labor de desgaste de la imagen de los demás. Por eso sus preguntas, que con mucha frecuencia incidían especialmente en lo más comprometido. Sin ir más lejos, este fin de semana le preguntaba a Pepe si es aficionado a los toros, consciente de que hay una parte de la audiencia que rechaza de plano esa fiesta. No es el primer concursante que ha sucumbido a esa tentación.

Ya mencioné hace tiempo una de sus "entrevistas" a Noemí, en la que intentaba pillarla por todos lados, concluyendo que el problema de algunas personas es que se crean sus propias mentiras. Sus mensajes son cualquier cosa menos subliminales, aunque hasta ahora había mantenido un tono bastante cordial, a pesar de convertirse muchas veces en mosca 'cojonera'. Verse en la final le ha hecho perder inhibición y se ha terminado destapando finalmente como un maleducado cargado de veneno.

A partir del momento que se supo finalista ha ido destilando tósigo mañana, tarde y noche, hasta el punto de convertir sus invectivas en insultos de gravedad. Una vez comenzó a navegar a la deriva le hemos visto desbarrar hasta límites insospechados. Es posible que se haya crecido tras comprobar que hacía gracia en su entrevista con una Mercedes Milá doblada de la risa casi todo el rato. Tan crecido está que ya no mide lo oportuno que puede ser arremeter contra sudamericanos, filipinos o gitanos. Tampoco parece preocupado de lo que puede afectar a su imagen que haga chistes de mal gusto sobre Irene Villa, víctima del terrorismo.

Aunque el principal destinatario de su veneno está siendo Pepe Flores. Le ve como el principal enemigo a batir, la amenaza más importante para que se convierta en ganador. Sospecho que también lo pensó de Alessandro (y así lo dijo), pero ahora su lectura es que la entrada de Noemí le perjudica en la misma medida que puede beneficiar a Pepe. Por eso no va a parar hasta conseguir que este pierda los nervios. El otro día llegaba a imitar a Mary Joy en el límite de la burla para subrayar que Pepe no la eligió como "más uno". La broma duró un par de horas, todo un despliegue por parte de Dani.

Y es que Dani no tiene límite, lo cual demuestra a cada momento. Aunque su problema de fondo es la falta de principios, algo que le lleva a jugar sucio. Está dispuesto a llegar como sea a disputar la final y no renuncia a ganarla. Por eso emplea métodos prohibidos por los códigos de la audiencia votante. Nadie que haya hecho daño a otros de forma consciente y voluntaria puede ganar este programa, salvo catástrofe final en los finalistas. No es el caso de este año, por lo cual Dani no tiene opción ante concursantes como Alessandro o Pepe. El primero porque ha pasado casi cuatro meses sin cometer un solo error, aunque ahora esté comenzando a equivocarse. El segundo porque le puso salero y corazón, lo cual suele ser casi siempre una combinación ganadora.

Tampoco ayuda a Dani su "más uno", más triste y negativa que nunca, a remolque siempre de los demás y víctima de su propia maldición. Ahora, como cuenta la viñeta de hoy (posiblemente última de la temporada) puede ser Dani víctima de esa maldición, precisamente el único aliado de Ari que había evitado la expulsión. Su papel de secundario puede confirmarse en el momento final.

Moleskine del gato

Aunque habría mil cosas que comentar selecciono de mi agenda un asunto que ha sido objeto de comentarios desde hace días por parte de la comunidad de seguidores del programa en Internet. Dice la madre de Hugo que no fue a plató porque Mercedes Milá dijo que no habría más expulsiones. Por esa misma razón han protestado muchos seguidores, lo cual me sorprende. Salir de la casa no significa ser expulsado. Si así fuera, los ganadores también serían expulsados, aunque tengan el privilegio de ser los últimos en salir.

Este no será el primer año que haya cuatro finalistas. En la octava edición ya los hubo, lo cual se resolvió con un programa el día previo a la final, en el cual salió de la casa Pulpillo, el menos votado. En la casa recuerdan mucho a ese concursante como ejemplo de haber quedado clasificado en cuarta posición, aunque su caso fue distinto a la mayoría. El cuarto suele ser el último expulsado con los votos de la audiencia votante. Sin embargo, ya entonces señaló este gato comentarista que Pulpillo salía de la casa sin que nadie hubiera votado para expulsarle.

Al año siguiente, en la novena edición, hubo cuatro finalistas que en realidad eran cinco personas puesto que las gemelas de Los Palacios concursaban como una sola. Ese caso fue distinto porque la final tuvo lugar con todos en la casa. Cuento todo esto porque puede dar una idea de lo que puede pasar este año. Tal vez puede repetirse lo de Pulpillo, con una final dividida en dos galas, saliendo el cuarto en la primera y los otros tres en la final. A saber si será así o todo lo contrario.

En todo caso, la vuelta de tuerca dada al programa esta temporada hace que los seis últimos concursantes que quedaban en la casa la noche que fue expulsada Ari tengan el privilegio de no ser nunca expulsados. Hugo, el sexto clasificado, salió de la casa el jueves pasado, pero no fue expulsado. Nadie votó para echarle, simplemente tuvo menos votos que las otras dos candidatas a finalista.

Dejo viñeta de humor sobre Ari y su maldición, como siempre por JBeVeCheva Producciones. Y recuerdo que esta noche tenemos una gran fiesta, en la que conoceremos si la cuarta finalista es María o Sindi. Aunque la trama de Noemí y Alessandro seguro que tiene un gran protagonismo, como corresponde a una historia tan truculenta. ¡Como para perdérselo!