Finalísima no, lo siguiente
Hoy es el día. Si los de la ONCE han utilizado esa frase popular tan odiosa (la de "lo siguiente") yo también quería usarla. Pero es que, además de ese capricho, la final de hoy promete. Pocas veces recuerdo tanta expectación ante esta cita que se repite al final de cada Gran Hermano. Desde el de Iván Madrazo no apreciaba un deseo tan grande entre los seguidores del programa, tanto de que llegase este momento como de ver ganar al favorito de cada cual.
Puede parecer contradictorio, pero cuando está cerca es inevitable desear que pasen los días rápidamente y llegue el momento que se promete para esta noche. Aunque suponga el final y, por tanto, vayamos a dejar de abrir cada día la ventanita que nos conecta con la casa más famosa de Guadalix de la Sierra. Esto es así cuanto más igualadas van las encuestas y la nuestra arroja un constante semiempate desde hace días. No importa que en los porcentajes reales, tanto en el último debate como en la gala del jueves, hubiera un finalista destacado por encima de los demás.
Parece que estuviera hecho para animar el voto. Nada más lejos de la realidad. De hecho, es imposible manipular la encuesta, un servicio externo que no ofrece ninguna posibilidad de modificar los datos. La de esta final es ya la encuesta con más participación desde que comenzamos nuestra andadura. A las horas que escribo, en la temprana mañana de este lunes, superamos los 117.000 votos, unos mil más que el récord hasta el momento. Y aún quedan unas quince horas para que comience la gala.
Pepe y María están casi empatados en la encuesta, con ligera ventaja para el primero. Por tanto, aunque sepamos que uno de ellos debe tener más distancia (si todo se ha mantenido como el jueves pasado en los votos oficiales), desconocemos de quién se trata. Las encuestas marcan una tendencia, excepto cuando hay un empate técnico o las diferencias son pequeñas. Es algo inédito que la encuesta arroje una igualdad como esta al preguntar por quién se convertirá en ganador.
En estos momentos, Pepe tiene un 30 % de los votos, María un 29 %, Alessandro un 23 % y Dani un 17 %. Las encuestas de las últimas tres finales daban un seguro ganador, con una amplia mayoría. Esto explicaría lo de la expectación máxima ante lo que suceda esta noche. Una edición mítica tenía que tener la final que merece, incógnita incluida sobre quién será su vencedor. Todo esta vez ha parecido pensado por un buen guionista.
Cuando digo que esta edición se merece la gran final que se avecina, pienso en los comentarios que me han estado machacando durante todo el fin de semana sobre si estará o no Noemí en plató, si sigue siendo la "más uno" de Pepe y otras zarandajas. A decir verdad, el momento de Noemí ya pasó, según yo lo veo. Estar pendiente de esto ahora es desviar la atención de lo importante. Mi tentación, por tanto, es emplazar a nuestros lectores a mañana y comentarlo a toro pasado, pero entonces dirían que no quiero afrontar la realidad.
Personalmente me trae sin cuidado si está o no en plató. También me es indiferente que esté planeando ir a la puerta de Telecinco a protestar, y que le acompañen personas de algún modo ligadas a este programa, como Pepe Herrero u otros. Todo el mundo está en su derecho de hacer lo que le plazca. Por otra parte, mi lectura sobre las intenciones y consecuencias de lo que haga Noemí y las de quienes puedan acompañarla son bien distintas.
Es una monumental incoherencia andar protestando y doliéndose de que las galas de Gran Hermano sean "galas Noemí" y luego ir planeando espectáculos como el comentado, para lo cual solo se me ocurre una única justificación, y es que esta concursante se parece a Belén Esteban en que ella "por una cámara de televisión ma-ta". Si no quieres espectáculo no des un espectáculo. Si quieres puedes apartarte. Por mi parte es un consejo bienintencionado. Lo dije hace días, tal vez sea lo que ella necesite: salir del foco, apartarse del mundanal mundo de la televisión, seguir tomando el sol reparador y disfrutar de la quietud del cielo al borde del mar.
Está claro que no es eso lo que ella quiere. O sea, he de colegir que es impostada su protesta y falsa su herida sobre la sobreexposición a la que haya sido sometida por el programa. Si se va del plató al grito de "no más espectáculos" ni siquiera debería desear volver, mucho menos protestar por no haber sido invitada. Ahora bien, lo que dice su hermana es que habiéndose puesto en contacto con el programa le han comunicado que no podrá estar. Aparte de dudar de que esto sea exactamente así, solo puedo pensar que su pretensión es montar gresca. No lo merecemos nosotros, ni el resto de exconcursantes, ni las otras "más uno". Y, sobre todo, no lo merecen los cuatro finalistas.
Sobre los que están dando alas a Noemí, haciéndole creer que está en una lucha justa como si fuera una líder de la revolución televisiva, entiendo que estos tienen otras motivaciones distintas, aunque alguna pueda ser coincidente. No entraré en ello pero sí en las consecuencias que tendría verles acompañando a la exconcursante a la puerta de Telecinco, o simplemente decir este fin de semana que lo van a hacer. En cualquier caso, cada uno es libre y no cambiará mi opinión sobre nadie por esto. Ahora bien, no sé si no se dan cuenta de que esta es una empresa privada que puede reservarse admitir la entrada de quien quiera. También ignoro si no han dejado de pensar que su actitud compromete al propio programa y a Mercedes Milá.
No podemos obviar que el enfrentamiento de Noemí es con el programa y particularmente con su presentadora. El arrebato de 'madre de la artista' que tuvo la madre de la exconcursante el jueves pasado fue protestando porque Mercedes hacía su trabajo de preguntar y enfrentar a esta concursante con la realidad, defendiendo la integridad y el honor de un programa denostado por ella y su familia. Por tanto, la protesta es contra el programa, pero también contra la labor de su presentadora. Esto hace que me parezcan particularmente inexplicables algunos de los apoyos de Noemí.
Haga lo que haga el programa me parecerá bien. Creo que en este caso el único objetivo debe ser proteger una final esperada por millones de personas, que concentra las ilusiones de los auténticos amantes de este programa. Como dije antes, no nos merecemos que nadie vaya a amargarnos el momento. Ningún concursante es suficientemente importante para ello. Con ese fin entenderé la decisión, tanto si al final está Noemí en plató como si no. Y en ambos casos tendrán mi completo apoyo.
Los cuatro finalistas esperan la llegada de la final. Imagino sus nervios y su tensión incomparables al resto, ansiosos y deseosos de que las horas transcurran lo antes posible. La de esta noche pasada ha sido la última madrugada que han pasado en la casa en GH 12+1 y ha sido una madrugada de insomnio, sobre todo para Pepe y Alessandro, los dos únicos concursantes que hoy cumplirán 130 días en esa casa porque llevan ahí desde que la presente edición abrió sus puertas.
El jueves pasado les abandonaron los "más uno", y el más perjudicado por ello parece Dani. Marta hizo mucho bien a Alessandro los primeros cuatro días en el loft, como él mismo ha reconocido este fin de semana, pero a partir de ahí pasaron a ocuparle otras cosas. Noemí para Pepe era un "menos uno", más que conejito (se dice conejillo, por cierto) de indias era una mosca cojonera. Sin embargo, Dani vio el cielo abierto al poder montar el show de los 'Danary' junto a Ariadna. Ahora le vemos igual de pesado e impertinente que siempre, pero más triste. Aunque también es cierto que sin la presencia y el apoyo de esa Ari amnésica, incapaz de recordar nada ante las justas y acertadas preguntas de Kiko Hernández en 'Deluxe', tal vez no se hubiera atrevido a hacer chistes desagradables con víctimas del terrorismo.
La competición se centra ahora en esos cuatro concursantes, a los cuales una peluquera que muy seguramente trabaja para la cadena sin colores les cortó el pelo el sábado. María se quedó sin su larga y racial melena, para su disgusto más completo y absoluto, aunque no le duró mucho la pena. A veces pienso si esta concursante tiene tan buen carácter o más bien es que todo se la suda enormemente. Parecía imposible que Alessandro estuviera peor tras la intervención de la peluquera, pero tampoco le vi muy contento. Dani parecía que había metido los dedos en el enchufe y Pepe todo lo contrario, con esa lacia melena tan poco flamenquita.
No sé si el ganador lo será por un pelo, pero si es así seguro que no de su cabellera. En las últimas dos semanas he hecho los habituales daguerrotipos, intentando perfilar la personalidad de los cuatro finalistas. Salvo con Dani, creo que he sido amable con ellos porque han llegado a la final y merecen un reconocimiento. Además, se da el caso de que me caen bien tanto María como Pepe o Alessandro. No obstante, creo que el italiano ha regalado el maletín a manos llenas desde que volvió, particularmente cuando se encontró de nuevo con Noemí. Todo lo que ganó en su entrevista como finalista lo perdió luego, por extraño que parezca.
Alessandro tuvo un paso por el programa bastante discreto, salvado solamente por su relación con Noemí. Afirmé alguna vez que me parecía un mueble bello, y lo mantengo. Cierto que hay muchas virtudes que lo adornan, especialmente que como concursante no cometió apenas errores, al menos antes de ser elegido finalista. Me alegré de ver a María en la final, aunque creo que le pasa algo parecido a Alessandro. Tampoco ella me parece que haya tenido un protagonismo suficiente para convertirse en ganadora de este programa. No hace falta decir nada sobre Dani porque en su caso directamente creo que está ocupando la plaza de finalista que merecería otro de los 21 concursantes que pasaron por ahí durante toda la edición.
He llamado 'príncipe' a Pepe y he hecho el juego de palabras de que mayo no solamente es el mes de las flores sino también de los Flores. Por poco se me estropea el chiste y la final es en junio. Creo que estamos ante un líder natural, que ni pasó desapercibido (como la mayor parte del tiempo pasó con María o Alessandro), ni tuvo que forzar nunca la máquina (como Dani). No lo pretendió y le costó mucho creer que podía estar siendo uno de los favoritos. No se escondió jamás y tuvo una actitud incluso suicida muchas veces, sin tener en cuenta que le podía estar perjudicando.
He apreciado en Pepe su naturalidad y la enorme generosidad con la que se entregó a esta experiencia. Todos los concursantes son generosos, incluso aquellos que no terminan de comprender las críticas como algo consustancial a su paso por un programa como este, ligado como ningún otro al fenómeno de las comunidades de usuarios en Internet. Por eso, todos merecen mi reconocimiento, tanto aquellos con los que simpaticé como los que tuvieron una desabrida respuesta a mis críticas y análisis. Independientemente de ello, todos tienen la grandeza de entregar unos meses de sus vidas para que les observemos con lupa y analicemos sus comportamientos. Muchas gracias a todos por ello, sin excepción ninguna.
Por todo lo dicho, este humilde gato desearía que esta noche fuera ganador Pepe Flores, aunque me cuesta decirlo estando a su lado María y Alessandro, con quienes me iría a tomar un café con mucho gusto. En ninguna edición me ha pasado esto con tantos concursantes. Pero Pepe me hizo reír, me identifiqué con su forma de afrontar algunas discusiones, admiré su coherencia y me fascinó la gran facilidad que mostró no solamente para leer el concurso sino para intuir e interpretar lo que sucedía a su alrededor. Gane quien sea lo merecerá porque ese será el deseo de la audiencia votante, pero mi corazón y mi razón en este caso coinciden en un mismo candidato. Yo también soy del 'clan del bizcocho'.
Moleskine del gato
Este penúltimo moleskine de la temporada lleva aromas de despedida y agradecimiento. Este escrito hace el número 101 de la temporada y ni este ni ninguno de los anteriores hubiera sido posible sin vuestra atención y colaboración desde el primer día hasta el último. Es esta edición en la que el blog ha tenido más visitas que nunca (con picos de más de 250.000 visitantes únicos) y mayor número de comentarios, tanto en números absolutos (previsiblemente llegaremos hoy a los 380.000, superando en unos 30.000 a GH 11, la edición más comentada hasta ahora, y eso que aquella tuvo 116 artículos dado que su duración fue mayor) como relativos (la media de comentarios es hoy de 3.756 por entrada frente a los 3.003 de GH 11 o los 3.611 de 'GH El Reencuentro').
Por supuesto, tengo que agradecer una vez más a Ana y Nuria, mis jefas en la redacción, que sigan confiando en mí. A Jordina, que me volvió a corregir los textos porque soy duro de mollera y sigo poniendo mal las tildes en el "cómo" y el "quién", además de estar siempre a mi lado y comentar las galas o resúmenes conmigo. A Xaxu por ser la primera cada mañana y ayudarme siempre. Y a Montse porque llevamos ya nueve ediciones haciendo juntos los carteles de cine.
Gracias a Javier B.V. por sus extraordinarias caricaturas, que tanta ilusión me hacen, y que esta vez complementamos con el genial trabajo de JBeVeCheva Producciones y sus rompedoras viñetas de humor. Y gracias infinitas a los minutistas (minuteros o minutantes) por su reconocido esfuerzo: Viruete, Natalia, Adrián y César. Además de Tomás, exminutante y cronista.
Ah, y mañana estaremos aquí para comentar la gran final. Porque hoy tendremos una fiesta no, lo siguiente. Con mi querida Mercedes en los mandos, a quien le agradezco siempre que esté ahí. Luego ya veremos, aunque se me vislumbra que tras dar tantas vueltas habrá que asistir en primera fila a una auténtica revuelta. Creo que voy a tardar en cogerme el Iberia. ¿Que no?