Marta 10 - Cristian 0
A Cristian le costó ayer gestionar su fracaso y frustración por no haberse enfrentado a la prueba consistente en comer unos platos de casquería. En todo momento planteó que no lo hicieran, buscó aliados intentando justificar su decisión en la de otros y cuando el programa les recordó que las pruebas son obligatorias y cuatro de sus compañeros evitaron un mal mayor dejando casi vacíos los platos, ni siquiera agradeció el gesto. Muy al contrario, optó por la vía del reproche, en la que encontró a Michael y Berta apoyando su reacción. También lo hicieron en parte Ari y hasta Noemí, curiosamente una de las cuatro que había ayudado a salvar la prueba.
Herido en su orgullo quedó ayer el machito que presume de ser el mejor haciendo las pruebas y más bien parece Pierre Nodoyuna (el piloto francés de 'Los autos locos', siempre acompañado por su secuaz, el perro de risa asmática llamado Patán, que bien podría ser Ari en nuestra historia). En realidad, el esperpento más bien parece una mala copia de Alfredo Landa, no el de 'El crack' de Garci sino aquel que fundase el 'landismo', representación más cutre y salchichera del cine casposo y rijoso de los años sesenta y setenta en nuestro país.
Por mucho que parezca insólito, al machito de orgullo herido le salieron en seguida apoyos. Para mí tengo que Berta empezó a simpatizar con el esperpento en el justo momento que este le contó lo de la lotería que le hizo millonario. Esto pudo generar una reacción en cadena que ha terminado con Ari bailando el agua de este sujeto. Es conocido que la 'torpedo' no es una hábil e intuitiva concursante, sus bazas son más bien otras. Por eso creo que le ha confundido ver a la nueva pegarse a Cristian (para Berta sus intocables son Cristian, Michael y Ari). Debió pensar que es porque tiene predicamento fuera, en lugar de por su fortuna personal.
El apoyo de Michael y, de soslayo, el de Juan (no actúa normalmente muy de cara), se explica porque ellos dos siempre están del lado más siniestro. Recordemos su apoyo inmediato a Aristidín, a pesar de que casi todos los demás sintieron pavor ante sus acusaciones falsas y cierto impulso violento. Luego están los tibios como Alessandro, que no se comprometen por nada del mundo porque a él le resbala todo, afecte a quien afecte. Noemí, por su parte, es un 'coágulo' de lapsus malvados, no hay más.
Marta estuvo ayer de diez, y de su lado solamente tuvo a Hugo y Pepe. Sindi optó por un juego peligroso que para este gato la pone en una cuesta abajo sin frenos, perdiendo puntos y muy cerca de despeñar la buena imagen conseguida en casi dos meses. Sin meterse en la discusión posterior, Dani al menos tuvo los arrestos de comer como el que más, y eso que al principio temblaba, lo cual más que compasión provocó las risas entre los afines al machito esperpéntico, ese landita de poca monta.
Cada tarde hay una prueba complementaria a la del particular remo sobre ruedas y los globos representando una reforestación del amazonas. Unos días es el barro, otros hacer fuego como si estuvieran en 'Supervivientes' y anoche consistió en comer unos platos de casquería: sesos, callos, sangre y un par de platos más. Debían hacer una fila india y comer todos una cucharadita de cada uno de esos alimentos. Luego comenzaría la cuenta de tres minutos durante los cuales debían dejar vacíos los platos entre todos.
Cristian evitó perder el tiempo y en seguida dijo que no iba a comer esa "porquería". Para no quedar como el responsable de perder la prueba comenzó su intento por recolectar adhesiones, comprometiendo a los demás. No sé por qué no le preguntó a Michael, con quien tiene tan buena relación, y sin embargo sí lo hizo repetidamente a Pepe. A la tercera, el bailaor le pidió que a él no le metiera. Quería evitar comer y salvar su culo haciendo pasar el plante como algo colectivo. Juan fue el otro que dijo preferir apretar más en la prueba hoy (no es él, precisamente, quien mejor ni más rápido lo está haciendo) antes de comer eso.
Quien más y quien menos aplicó entonces la lógica de que si uno solo se negaba a hacer la prueba no había motivo para que los demás hicieran tal sacrificio porque la cosa estaba perdida. Marta fue la única que insistió para que lo intentasen. Bastaba con que todos comieran un poquito y luego los más dispuestos podían intentar completar la prueba. Noemí también se mostraba favorable a esa idea. Ellas dos y Hugo probaron un poco de lo presentado en la mesa, animando a los demás con frases como: "No sabe a nada". La decisión del grupo fue, a pesar de todo, no hacerlo, hasta que el 'súper' les reclamó en la sala de confesiones. Solamente fue Marta, precisamente la única dispuesta a sacar la prueba adelante.
La consigna transmitida por el 'súper' fue muy clara. Las pruebas son obligatorias, hay que intentar hacerlas y en ningún caso descartarlas de partida. Ellos están haciendo un trabajo y no pueden decidir no hacer una parte. La comparación con el trabajo normal de cada uno es relativamente oportuna. En un trabajo uno puede negarse a hacer aquellas labores que considere indignas, o incluso no ajustadas a la formación propia. Pero claro, allí están haciendo un trabajo que les puede reportar un premio de 300 mil euros. Y eso son muchos años de trabajo para casi todos (el millonario ya dio el pelotazo, aunque sigue manteniendo un sacrificado negocio familiar).
Lo más gracioso es que no les estaban pidiendo que comiesen gusanos, escarabajos ni nada que no pertenezca a nuestra tradición culinaria. Los sesos se venden en todos los mercados de España. Hay gente que se gasta su dinero en comprar ese alimento, incluso hay restaurantes de lujo que los incluyen en su carta, como les recordaron después en el 'confe'. No hacer la prueba podría conllevar consecuencias para el grupo, más allá de la sanción prevista en caso de no completarla satisfactoriamente, que era explotar cien globos.
Aún con esa amenaza, Cristian seguía demostrando su egoísmo y escasa disposición, defendiendo que tomasen las medidas necesarias, pero él no lo probaría en ningún caso. Entonces se sumaba Pepe a los argumentos favorables. "Vamos a comer todos una pizquita pequeña y luego ya veremos", decía. Me hizo gracia que 'páter' pidiese que no se discutiera. Claro, como él tampoco quería comer estaba poco interesado en que el grupo encontrase un punto de encuentro para salvar esa situación. Si no discuten ante un problema así, ¿cuándo pretende Juan que lo hagan? Este cura taimado siempre intentando enmascarar la defensa de sus propios intereses bajo esa apariencia pausada y conciliadora, para luego ser el primero en apuntarse a meter mierda.
Tras muchas reticencias, al final consiguen hacer la fila, se proveen de vasos de agua y bolsas de basura (por si los vómitos), y todos comen esa pizca que decía Pepe. Algunos, como él mismo, una mini pizca, entre sorbos al vaso de agua y hasta mordiscos a un pequeño trozo de pan. La primera exigencia está cumplida, mal que bien. Ahora solo queda terminar los platos, y cualquier ayuda es poca para ello. Solo se apuntan Marta, Noemí, Dani y Hugo. Cuatro valientes dispuestos a pasar ese trago (nunca mejor dicho) por el bien del grupo. Algunos se marchan del pabellón de pruebas mientras sus compañeros tienen el buen gesto. Ni siquiera parecen interesados en estar presentes. Al menos Pepe y Alessandro se quedan y reconocen el esfuerzo aplaudiendo al terminar los tres minutos.
Les rebajaron el castigo y en lugar de explotar cien globos solamente fueron ochenta. Marta nos había dejado fascinados una vez más, en este caso por su valor y la decisión con la que no solamente defendió que debían hacer la prueba sino porque además fue quien más comió. También gratamente sorprendido por Dani, que cogía unos trozos bien grandes de sesos. Noemí y Hugo completaban el reducidísimo grupo de los valientes. Merecían un mayor reconocimiento del que algunos estaban dispuestos a darles. Al machito le dolía en su orgullo no haber sido capaz.
Estoy seguro de que en otra circunstancia, tanto Cristian como Michael o Juan habrían defendido que deben darlo todo por las pruebas, y si es necesario morir por hacerlas antes de tirar la toalla. Ayer no fue así, por lo cual perjudicaron al grupo y quedaron en ridículo ante una niña jovencita que les había ganado por la mano. Esto enfureció al pequeño dictador, ese talibán misógino que tanta gracia hace a algunos. Aquello no podía quedar así.
Marta no solamente había tenido unas gónadas bien puestas para comer lo que hiciera falta sino que también le daban para restregarle la situación por los morros al esperpento. "No vuelvas a decirme que hay que esforzarse en las pruebas", parece que le dijo. Marta ha sufrido las críticas de algunos compañeros por no hacer bien las pruebas anteriores. El 'páter' no admitió soluciones cuando le resultaba muy pesado mantener en alto una manta de pelo, y la apartó de esa labor sin discusión. Luego se ha repetido el tema hasta que algunos llegaron a justificar su decisión de nominarla por su falta de rendimiento en las pruebas. Pues bien, ya está visto que no en todas.
Cristian 'Nodoyuna' no tuvo ni la generosidad ni la humildad de admitir el triunfo ajeno, tampoco de asumir el comentario de la niña que le estaba dando una buena paliza, poniendo en el marcador un diez a cero de escándalo. Por eso reaccionó de mala manera, pero ¿acaso alguien pensó que lo iba a hacer de otra forma? Su reacción es siempre mala, hasta cuando aconseja a una compañera tratarse una fobia. A todos trata con desprecio, especialmente a las mujeres, mucho más si son jóvenes.
No habían aplaudido a los cuatro valientes comedores. Es más, parecía que les veían como traidores. Lamentable la estampa de estos reventados sentados sobre la mesa de billar, rabiando porque ya no podrán decir más que Marta no es buena en las pruebas. Buena parte de la audiencia en ese momento estaba reclamando una recompensa para los cuatro que habían decidido intentar pasar la prueba hasta el final. Algunos hablaron de inmunidad, yo sugiero una cena para ellos cuatro la próxima semana. Es lo menos.
Invito a ver las imágenes con la reacción de Cristian, o el discurso siempre desordenado (habla y luego piensa) de Ari, dándoselas de mujer mayor (será mayor pero no muy madura). Cualquier cosa que pueda contar este gato no estará nunca a la altura de las imágenes. Prefiero encargarme de analizar pequeños gestos, argumentos absurdos, actitudes incomprensibles. Por ejemplo, Noemí cuenta su extrañeza ante el hecho de que Marta a veces pida no comer pasta y prefiera cambiarlo por un huevo, pero ayer zampase callos sin problema.
No entiende Noemí que el problema de Marta con la comida es que ella necesita dividir su ración porque come poco de un tirón, aunque al rato vuelve a tener hambre. Por lo demás, come de todo, no como Sindi o Cristian. Otra cosa es que el menú repetido de pasta o arroz canse a cualquiera. Noemí parte de una mentira (¡cómo no!) que le dijo a la cara hace un par de días. "Te estás hinchando a huevos", le espetó. Falso, se había comido un huevo esta semana, menuda manera de hincharse. Marta solo pedía sustituir su ración de pasta por un huevo, algo que a otros consienten y ofrecen con una sonrisa en la boca. ¿Verdad, Danonino caducado?
Es lo de las distintas varas de medir, algo de lo que acusan a este gato y yo reboto a los concursantes. Algunos concursantes. A Cristian le consienten todo en la comida, hasta se lo ofrecen amablemente, pero cuando Marta pide hacerse un huevo la respuesta (falsa) es que se está hinchando a huevo. Anoche, Noemí confundía los términos y se extrañaba porque Marta no quiera los macarrones un día pero coma callos y sesos. Luego Alessandro se subía a esa misma teoría. El 'italianini' casi nunca habla, y mejor para él. ¡Serán melones! Es que era una prueba. Por eso comió lo que los demás no querían.
Volvía a tener razón Marta con un argumento que estaba pasando al mismo tiempo por mi cabeza. Si les dejasen una semana sin comida y con los sesos y la sangre (anoche estaba todo cocinado previamente) en la despensa, apuesto mi brazo derecho a que se lo comen todos, y hasta lo saborean. También digno de ver cómo Hugo defendía a Marta. Hugo no es un tibio, nunca lo ha sido. Se puede decir de él que es poco transparente, y hasta egoísta muchas veces. Tan solo es uno de los más genuinos representantes de los "acojonados 12+1", de los que habla Pepe. Anoche menos acojonado que nadie, lo cual le hace subir en mi cotización particular.
Pepe me gustó también anoche por dos razones. Porque defendió a Marta, enfrentándose una vez más al alicantino. Pero también porque le puso los puntos sobre las íes a Sindi. Y llegamos a la otra cotización que baja en picado desde ayer. Si Ari peca por acción y omisión (desprecia a Marta y no censura la actitud de Cristian, aunque luego en privado intenta de nuevo congraciarse con Pepe, pidiéndole perdón), Sindi lo hace por no defender a su (supuesta) amiga. Ella no da la cara por nadie y a saber por qué está tan fascinada por su 'Danonino', al que no nomina aunque se haya convertido en el gran enemigo de sus (supuestos) mejores amigos.
Con disimulo, Sindi metió anoche más mierda en contra de Marta. Luego, hablando con Pepe le acusaba de incoherente, cuando es ella la incapaz de mantener un criterio estable. Pero, sobre todo, no es capaz de ser leal. Y hay pocas cosas peores que eso. Sindi dice: "Yo sí me he enterado de lo que ha dicho Marta y ha sido muy fuerte, pero ella no quiso decir eso en verdad". ¿Acaso esto es propio de una amiga?
La de las 'mondarinas' lleva desde el principio encogida por miedo a equivocarse, dar pasos en falso y perder la oportunidad de ganar este concurso. Por eso intenta mostrar su corazón en lugar de esperar a que lo veamos. Ahora pienso si su disposición a ayudar a todos es pura impostura. Pepe y Marta le ganan la partida porque son más de verdad hasta en sus fallos, como decía anoche @rubi_malaga.
Pipi se lava las manos como Pilatos y juega a estar bien con todos. Lo suyo no llega a ser tan cantoso como lo de Alessandro, que 'ficha' casi cada noche, pasando un ratito con el trío calavera de la habitación azul, pero estoy empezando a pensar de ella que está dirigiendo sus actos a esperar la equivocación de los demás. Todos los demás, incluidos sus (supuestos) amigos. Ya no confío en Pipi.
Moleskine del gato
Termino con tres apuntes apresurados acompañando este amanecer en la sierra madrileña visto desde una famosa casa en Guadalix, plano que nos sirve el realizador algunas mañanas, justo al alba.
Juan intenta intoxicar a la brasileña en medio de la discusión que ha ocupado hoy todo mi escrito. Le dice que Marta dijo cosas muy duras. Menudo veneno tiene el cura. Este es de la idea del divide y vencerás. Supongo que se muere de envidia porque Laisa haya simpatizado tanto con Marta.
Menos mal que Laisa no es tonta y un rato más tarde decía esto en la radio: "Quero agradecer muito a Martita, que está me ajudando muito aqui no Gran Hermano, e é uma grande hermana para mim". Una gran hermana que merece ir a Brasil, acompañando el regreso de Laisa. El llanto de esta cuando Marta la elogia en el 'confe' da muestras de que ha sido la albaceteña quien mejor la ha tratado, ante cierto pasotismo de otros.
Ari propone una prueba para tener seguridad absoluta de que la iban a pasar. Consistiría en dormir y comer (la vida del cerdo). Si volviera a formular la propuesta ahora a buen seguro aclararía que comer otras cosas que no fueran vísceras.
Ah, y las imágenes de hoy son casi todas de Natalia de la Fuente en el minutado. Conste en acta.