Sindi a Cristian: "Te pedí perdón por el bizcocho, pero si me preguntan lo negaré"

telecinco.es
Compartir

Sindi va cuesta abajo y sin frenos, en una pendiente empinada que de por sí tiene una frenada complicada. Anoche salía al jardín para ver a Pepe, Marta y Laisa, y el bailaor le decía, entre bromas y veras: "Vete con tu grupo". Un rato antes había estado hablando durante un largo rato con el esperpento, en medio de una fiesta de cumpleaños bastante descafeinada en la que casi nadie parecía estarlo pasando demasiado bien. Durante el largo rato que pudimos asistir a esa conversación no defendió ni una sola vez a sus amigos Pepe y Marta. Todo el rato refrendaba lo dicho por Cristian con actitud sumisa. Esta Pipi no es la misma, que me la han cambiado.

Ella no sabe de lealtades. La dura vida que dice haber pasado, sin llegar a contar más, le ha debido de proporcionar ese instinto de supervivencia por el cual parece capaz de vender a su mejor amigo. La semana de inmunidad y su labor en la cocina son factores que pueden haber perjudicado mucho a esta concursante, que se ha destapado como una amiga desleal, extremadamente interesada en sumar simpatizantes. La entrada de nuevos concursantes creo que le ha producido cierto nerviosismo. Posiblemente haya pensado que consolidando su férrea y leal relación con Pepe y Marta podría terminar aplastada por el resto del grupo, cada vez más nutrido.

Tal vez la reina de las mondarinas no ha pensado que en este concurso conviene no caminar solo pero basta con dos personas para tener el blindaje imprescindible. Siempre y cuando se cuente con el favor de la audiencia votante, está claro. Esa era, precisamente, su situación, aunque dudo que en adelante todo pueda permanecer igual. Llevarse bien con todos no vale para nada. Mucho menos si el espectador aprecia que es algo poco natural, forzado por el miedo a ser nominado. Si la mentira es difícilmente aceptable, me temo que lo es menos si los engañados son los más afines.

No niego que pueda resultar curioso que el espectador penalice el engaño dentro de un juego como este. En su gran exigencia, el público pide que el juego se mantenga dentro de unos límites, sin invadir ciertos espacios de la vida y convivencia dentro de esa casa. Pedimos mucho, lo sé. Pero es así, no se toleran con facilidad ciertas mentiras, con frecuencia interpretadas como pequeñas traiciones. La razón evidente es que los concursantes tienen una vida corrompida por la presencia permanente de la cámara. Si lleváramos una cámara siempre al hombro en nuestra vida normal ya podríamos darnos por cadáveres sociales, como siempre he dicho.

Como una pequeña traición se puede interpretar que Sindi le diga a Cristian: "Te pedí perdón por el bizcocho, pero si me preguntan lo negaré". Y Roma no paga traidores, queridos amigos. No conozco el poder de la audiencia que ha estado apoyando hasta ahora a Pipi, Pepe y compañía. En todo caso, sea mayor o menor, tengo claro que una mayoría aplastante se habría levantado de su asiento anoche si cuando el esperpento vuelve a sacar el tema del bizcocho, su ridícula obsesión, Sindi le dice algo así como: "A mí déjame en paz con ese tema, parece que no tienes otra en que pensar, pedazo de ridículo", y se hubiera levantado dejando a su interlocutor con la palabra en la boca.

En lugar de eso, Sindi le dio carrete a Cristian, terminando por evidenciar lo que decía unos párrafos más arriba: le obsesiona estar bien con todo el mundo. Tanto es así que hasta a su 'Danonino' le confiesa que mantiene un discurso con él, diferente que con otras personas. Lo gracioso es que a este peluquero (que ayer masacró el pelo de la propia Pipi) le debió parecer bien esa afirmación. Esto es de locos. También puede ser que ambos estuvieran dando la razón al otro. Decía mi madre que no le diera la razón como a los locos. Pues eso.

Sindi entró en esa casa con un imaginario cartel colgando de su cuello que decía: "Soy recogedora de mondarinas, sencilla y noble". Durante muchos días le ha servido ese papel, que aún mantiene vivo en ocasiones. Por ejemplo cuando la otra noche preguntaba si el avión a Brasil tardaba horas en llegar. Quizá se estaba trabajando ser elegida porque igual hace gracia lo del cateto viajando en avión rumbo a otro país, cruzando el charco para encontrarse con nuestros hermanos brasileños. Algo en plan 'La ciudad no es para mí', aquella película de Paco Martínez Soria, uno de los símbolos del desarrollismo franquista que tanto gustaba al establishment de la época.

Pero el mensaje de Sindi está agotado, aparte de haberse descubierto que en parte era forzado. Ella misma se ha dado cuenta y ha empezado a jugar. El fallo es que lo ha hecho con tal torpeza que ahora no encuentra el freno y va camino de estrellarse. Quienes nunca simpatizaron con ella no lo harán ya, es demasiado tarde. Los que la han estado apoyando todo este tiempo por ser uno de los lados del triángulo que forma con Pepe y Marta (como en un triángulo rectángulo hay dos catetos y una hipotenusa, que cada uno le ponga nombres) la empiezan a ver ahora cada vez más desdibujada, maniobrando torpemente ese vehículo fuera de control del que hablo.

Esto me recuerda a la historia del ciego y el publicista. Estaba un hombre ciego sentado en una acera, con sus gafas negras, una gorra a sus pies y en un pedazo de cartón mal cortado, escrito con tiza, se leía: "Por favor, ayúdeme, soy ciego". Un creativo de una agencia de publicidad que pasaba frente a él se detuvo y observó las pocas monedas que había en la gorra. Sin pedir permiso al ciego tomó el cartel, le dio la vuelta, sacó un rotulador de su bolsillo y escribió otro texto. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies del ciego y se marchó.

Al finalizar la tarde el publicista volvió a pasar frente al hombre y vio que la gorra estaba repleta de billetes y monedas. Cuando el ciego reconoció sus pasos y el olor de su colonia, le preguntó si era la misma persona que había reescrito su cartel y le rogó que se lo leyera. El publicista le contestó: "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras". No dijo una palabra más y continuó su camino. El ciego supo más tarde que su nuevo cartel rezaba: "Hoy es primavera, y no puedo verla".

Lo malo de cambiar de estrategia es equivocar nuestro camino. El ciego se benefició de la redefinición de su mensaje, obra de un especialista. Sindi ha ido olvidando poco a poco su rol de buena chica de pueblo poco picardeada. Ahora dice cosas como esta de ayer: "Yo aquí no estoy con nadie, yo estoy a mi puta bola". Supongo que le preocupa que no se note su cambio de rumbo y eso le obliga a verbalizarlo. Su subconsciente le jugó una mala pasada cuando le dijo a Pepe que la de ayer sería su última noche en la casa.

Se equivocó la noche que le dijo a Pepe: "Voy a empezar a jugar". A este gato le costó entonces entender a qué se refería, incluso creo que he tardado en relacionar aquello con lo sucedido después. Ahora veo claro que no bromeaba. Dudó de que su mensaje fuera bueno, le dio la vuelta a su tablilla y ha empezado a reescribir su historia, pero lo está haciendo con renglones torcidos.

El otro personaje de la conversación donde Sindi hizo la confesión con la que titulo hoy es ese esperpento que se tiene a sí mismo en un pedestal. Eso es lo que parece aunque para mí tengo que está acomplejado y le preocupa cualquiera que pueda hacerle un poco de sombra. Al lado del cura y el poli, las fuerzas vivas más muertas que he conocido, se siente seguro porque esos dos no le van a quitar protagonismo. Sin embargo, está obsesionado con Pepe, por lo cual aprovecha la mínima para intentar provocar que este se equivoque. Marta, por su parte, le preocupa cada vez más, porque como nos pasa a nosotros aquí, la está viendo crecer como concursante. Y está que se sale.

Lo suyo llega al extremo de estar preocupado incluso por Dani. En el 'confe', y en confesiones con Berta, viene a decir que intenta hacerse el gracioso para parecerse a él, pero no le alcanza. Luego utiliza el mismo argumento que con Marta: es un crío. ¿Qué narices importará la edad de cada uno? ¿Se creerá este tipo superior a otros por tener un puñado más de años? Estoy harto de esta monserga de la edad. Cristian se debe sentir muy vulnerable y acaso está muy poco seguro de sí mismo para preocuparse por Dani.

Bien mirado, igual tiene razones para temer a este nuevo concursante, incorporado al grupo hace tan solo una semana. En pocos días, Dani ha suscitado conversaciones más interesantes que el esperpento en todo el tiempo que lleva. Además, parece más sincero y que yo sepa aún no ha ofendido a colectivos importantes en la sociedad. Sin embargo, él casi no abre la boca sin ofender a las mujeres.

El millonetis Cristian 'Nodoyuna' afirmaba el otro día: "Yo soy así. No estoy actuando". Esto demuestra que es un mentiroso o bien homófobo y machista confeso. El razonamiento es claro. Si dice la verdad y en realidad no debemos ver ninguna actuación en él, quiere decir que nada de dudar sobre lo dicho en los castings. Ahora bien, si entonces exageraba para llamar la atención, como nos han querido vender algunos, es que nos ha mentido dos veces: la primera cuando se hacía pasar por homófobo y la segunda ahora que niega haber actuado en ningún momento.

Me da igual con qué nos quedemos. Si es homófobo tiene el más completo de mis desprecios, como persona y concursante. Si mintió entonces para entrar en Gran Hermano y vuelve a mentir ahora negando haber mentido está intentando engañar a la audiencia, por lo cual reitero mi desprecio.

A esto podemos añadir que su fortuna (ganó un premio importante en un juego de azar) puede ser suficiente para ir superando nominaciones, blindado convenientemente por un pequeño parque de teléfonos móviles agotando las 200 llamadas cada día. Le podemos sumar que él mismo es responsable de que hoy se esté comentando en la red su supuesta entrada en el programa por la vía rápida, de la mano de un trabajador de la productora, lo cual personalmente estoy convencido de que es sencillamente otra mentira más.

Moleskine del gato

Superaron la prueba de la reforestación del Amazonas. Consiguieron colgar 1022 globos y necesitaban 600. Como el programa detectó 28 errores, y por cada error se anulaban tres globos, en total contabilizaron 938. Ese es el número de nuevas hojas con que los chicos contribuyeron a devolver a la selva amazónica su esplendoroso color verde. Hicieron la compra Ari y Berta, responsables de la cocina a partir de hoy. No termino de entender esa obsesión de Ari por ocupar plaza en la cocina. Ayer mismo decía que era mucha responsabilidad y algo más duro de lo que algunos se piensan. Pues deja que se ocupen otros, ¿no?

Sobre lo que habrá de pasar esta noche no sé si atreverme a calificarlo de fiesta. No lo digo por la expulsión, más drama que fiesta para algunos siempre. Si se marchan Michael o Cristian veremos al 'páter' pesaroso y convencido de que será el próximo en salir. Incluso puede que Ari vuelva a hablar de su maldición, porque ella piensa siempre que todo gira a su alrededor. Si es Pepe o Marta supongo que Sindi lo sentirá, aunque empiezo a no estar tan seguro de ello. En todo caso, la salida de Pepe se me antoja como la más dramática puesto que es uno de los que tiene más apoyos en esa casa.

Tampoco me estoy refiriendo a unas nominaciones en las que se estrenarán Berta y Dani, además de volver a nominar los inmunes de la última semana. Ignoro si la elección del concursante (o la concursante) que viajará a Brasil se hará antes o después de nominar, y tampoco sé si quien sea elegido podrá nominar o ser nominado esta semana. En todo caso, cuando dudo de que lo de esta noche vaya a ser una fiesta para todos me refiero a la entrada de Paolo, novio de Noemí, y Sergio, novio de Sindi.

No me levanten todos la mano a un tiempo, un poquito de por favor. Después de todo, tras la entrada del esperpento todo empieza a parecerme bien. El de alicante (que habla como un murciano, ¡no me jodas!) ha sido una especie de vacuna para este gato inquieto, que esta temporada escribió un poco encabronado más de un día. Ahora estoy tranquilo, disfrutando del paisanaje.

La pregunta es si serán visitantes o inquilinos, que de ambas formas se ha escrito en los medios oficiales. Siento ser tiquismiquis si digo que no es un término adecuado el del inquilinato. Aquí inquilino no hay nadie, no en vano estuvo Ontiveros durante años diciendo aquello de "habitantes de la casa" (¿imaginas "inquilinos de la casa"? no, claro), que el otro día escuché a uno de los 'súper' de este año. Si acaso fue Aristidín el único que pagó su estancia, ¡y a qué precio! Como este gato de Cheshire, invisible casi siempre, no recibe las notas de prensa, ignoro lo que se dice exactamente.

Recopilando información con la ayuda inestimable de un montón de amigos en la red, parece que entrarán para estar unos días, puede que hasta el lunes, y luego el programa decidirá si se queda alguno. Con todos los respetos, si es así me parece una tomadura de pelo a la audiencia. Teniendo en sus manos una edición tan fantástica como esta no hacían falta tales cosas. Es innecesario encabronar a la audiencia fiel, esa a la que Mercedes Milá se refiere siempre con demostrado cariño e interés.

¿Qué vendrá después? ¿La gemela de Marta, tal vez? Cuidado que hace ya semanas me dijeron en una comunicación privada que Noemí también tiene una gemela. Una gemela robada, para más señas. Ni idea de lo que quiere decir lo de robada. Claro que, como para hacer caso de todo lo que te dicen. El otro día uno me preguntaba si soy un gato o una persona que se hace pasar por gato. Sin palabras. También leo cosas insólitas, como que Paolo es el exnovio de Noemí. Pero vamos a ver, no vio nadie hace semanas a este italiano contestando a una reportera en El programa de Ana Rosa. Dijo clarito que son novios ("Estuvimos y estamos juntos"). Y ella otro tanto dijo en el blog.

El comentario recurrente de ayer era sobre la cara que pondrán Noemí o Sindi al ver entrar sus novios. Incluso la de Alessandro o Pepe, aunque este último no ha tenido nada con nadie en la casa. Pero yo me quedo con algo que me decía anoche @marya0916: lo interesante será ver la reacción de Hugo. Es el otro concursante que tiene novia fuera. Cuando vea a estos dos entrar pensará que Julia (Jiulia o Juli, para Noe) ya no quiere saber nada de él. Reconozco que este argumento lo compro ya mismo. Lo compré. Ya no estoy.