La culpa fue de él

telecinco.es 25/04/2013 13:24

Fue solo suya, yo nunca hubiera tenido en casa una bicicleta estática, nunca. Me parecía un artilugio de corta vida, de esos que compras pensando que pagarlo en Decathlon te ha hecho la mitad del camino del ejercicio físico que te propones llevar a cabo y el tiempo acaba arrinconándola donde menos estorbe. Suele llenarse de polvo en un estrecho balcón, junto a la bombona de butano y macetas vacías. Una bicicleta estática tenía, para mí, una vida triste dentro de las casas. O eso creía yo.

Él, ciclista de recorrido diario, consiguió convencerme y hoy, tantos años después, sigo agradeciendo su insistencia, su paciencia frente a mis argumentos que llegaron a ser de desprecio: “no pagaré ni un euro por ese ejercicio insano, por esa “biciquieta”, como decía mi padre” Pero, una vez más, estaba completamente equivocada.

La “biciquieta” me ha salvado la vida: así como suena. Soy ciclista aficionada y salgo al campo muy a menudo, pero no siempre eso es posible. Ella, sin embargo, siempre se ofrece para un rato de pedaleo que, bien hecho, es un magnífico ejercicio físico que te mantiene en forma. Ahora no concibo mi vida sin ella, sin mi “biciquieta”.

Hoy os vengo a hablar de una campaña que el equipo que lidera Mirta Drago en el departamento de Comunicación de Mediaset, ha creado para apoyar el uso de las bicicletas. Me pidieron algo que hice con sumo gusto: ponerle cara a esa campaña que hoy se estrena: “Súbete a la bicicleta”

Os pongo una foto que me gustó mucho cuando la encontré en Internet. Acostumbrados a ver a Marilyn Monroe mirando a cámara casi desnuda, desnuda del todo, provocadora, atractiva, entrañable, tierna y siempre alegre aunque la tristeza la invadiera por dentro, me gustó esta fotografía serena, campestre, con Arthur Miller su marido en esos momentos, paseando en sus bicicletas por un camino tranquilo.

Esos son los caminos que mi grupo de amigos ciclistas y yo vamos buscando por toda la geografía española. Caminos fáciles, sin grandes cuestas, caminos que te permiten estar muchas horas sobre la bicicleta, hacer suficiente ejercicio físico y llegar a la casa rural que hayamos alquilado, cansados, para disfrutar de la imprescindible ducha y lo que venga después.

En España hay cientos de recorridos de bicicleta maravillosos.

En España tenemos lugares insuperables para recorrerlos en bicicleta.

La bicicleta está conquistando a mucha gente de todas las edades porque casi todo lo que te ocurre sobre sus dos ruedas, te proporciona felicidad y eso la hace invencible. Digo casi porque nunca me olvido de los compañeros que han caído, que han sido asesinados, sí digo asesinados, por conductores de coches que han segado sus vidas sin darles ni la más mínima oportunidad de defenderse. A todos ellos los llevamos los ciclistas en nuestros corazones.

Descubrí las Vías Verdes por absoluta casualidad. Creo que ya os lo he contado pero lo recuerdo de nuevo por si a alguno le sirve de pista para llegar a estos recorridos extraordinarios.

Una mañana de Domingo estaba en casa de mi hermano Lorenzo en Madrid, creo que su hijo pequeño Alejandro, que acaba de cumplir 9 años hace pocos días, no había nacido. La televisión estaba puesta en silencio pero aparecieron unas imágenes preciosas de campos de amapolas que captaron mi atención y él comentó: “mira qué maravilla este programa que recorre las Vías Verdes” “Vías Verdes, qué es eso?” le pregunté y me hablo de un programa que hacían sus compañeros de La 2 de Televisión Española: “Vive la Vía”, se llamaba. Me contó con la pasión con la que él cuenta cualquier cosa que le gusta, los preciosos recorridos que se habían ido recuperando de lo que fueron viejos trazados de ferrocarriles de vía estrecha.

Lorenzo me abrió aquella mañana de Domingo en Madrid un mundo completamente nuevo que me lancé a investigar de inmediato.

La primera Vía Verde que recorrí fue, muy pocos días después, la del Tajuña, muy cerca de Madrid. La sorpresa fue mayúscula; lo recuerdo a la perfección. Ese recorrido era el idóneo para el tipo de ejercicio que buscábamos hacer. Tras ella llegaron muchas más y por ellas conocimos casitas rurales y pequeños establecimientos recuperados en zonas perdidas de nuestro país. Disfrutamos del cuidado y del mimo que pone la gente que explota estos pequeños negocios. Supimos que son imprescindibles para completar esas excursiones inolvidables.

Conocí a Carmen Aycart, su responsable, el alma de un proyecto perfecto que creció en el vientre de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y a través del cual está regenerándose un tejido abandonado por muchos años. Aquellos viejos raíles que tuvieron vida y fueron imprescindibles para muchas zonas de nuestro país, habían quedado en desuso o ni siquiera sirvieron para que por ellos pasara jamás un solo tren; aquellos recorridos volvían a la vida reconvertidos en caminos de nuevo; esta vez para los ciclistas o para los que quisieran recorrerlos a pie. En la web www.viasverdes.com encontraréis la historia de este fabuloso proyecto y comprenderéis por qué os digo que no dejéis de acercaros a cualquiera de los recorridos que se esparcen por casi toda la península.

Si Henry Miller y Marilyn Monroe hubieran conocido las Vías Verdes, estoy segura de que os dirían las mismas cosas que os estoy diciendo yo. Así que: no lo dudes más y súbete a la bicicleta cuanto antes.