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La brecha de género en la inversión y las medidas para revertirla

Brecha de género en la inversión. telecinco.es
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  • Pese a los avances en igualdad financiera, las mujeres continúan invirtiendo mucho menos que los hombres

  • La falta de referentes femeninos y la necesidad de mayor educación financiera siguen marcando la diferencia, según un estudio de etoro

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La independencia económica de las mujeres llegó mucho más tarde que la de los hombres. Afortunadamente, muchas de las barreras legales y sociales que durante décadas limitaron su acceso al mundo financiero han desaparecido. Sin embargo, ese punto de partida desigual ayuda a entender por qué todavía existe una brecha en un ámbito muy concreto.

La autonomía financiera no termina cuando llega la nómina, sino que también depende de lo que ocurre después: qué parte del dinero se destina al consumo, cuál se ahorra y qué parte se pone a trabajar a través de la inversión. Y es precisamente en ese último paso donde los números dicen que sigue existiendo una de las diferencias más persistentes entre hombres y mujeres.

Un estudio reciente de la plataforma de inversión y trading etoro demuestra que las mujeres ya gestionan las decisiones financieras del día a día (comprar, planificar gastos de la casa…), pero esto no se traduce en una presencia equitativa en los mercados financieros.

Esta diferencia tiene un efecto acumulativo. Si dos personas ahorran cantidades similares, pero una invierte menos o empieza más tarde a invertir, el efecto del interés compuesto puede generar una enorme diferencia en el patrimonio acumulado con el paso del tiempo. El impacto no es una pérdida inmediata, sino una oportunidad que se reduce año tras año. En finanzas personales, comenzar a invertir cinco años antes o después puede transformar por completo el resultado final, incluso si las aportaciones realizadas son pequeñas. Por ello, el debate no debería centrarse únicamente en por qué las mujeres invierten menos, sino en cuáles son las barreras que siguen dificultando que estas den el paso hacia la inversión.

Los motivos de la brecha de género

Durante años, muchos han querido explicar este fenómeno de una forma muy simple: falta de confianza. Sin embargo, este estudio de etoro demuestra que esta es una explicación cómoda, pero incompleta. Entre los motivos se encuentra la forma en la que tradicionalmente se ha comunicado, representado y percibido la inversión. Muchas mujeres no se han sentido parte de esto, y ahí entra en juego esa barrera cultural, educativa y social que han dificultado su integración en los mercados financieros.

Más importante aún, el propio relato influye en el comportamiento. En el estudio de etoro, las mujeres expuestas a mensajes que afirmaban que "les falta confianza" declararon sentirse desanimadas, juzgadas e incluso tratadas con condescendencia. Lejos de fomentar la participación, este tipo de mensajes corre el riesgo de reforzar precisamente la brecha que pretende explicar. Los números demuestran también que, cuando ellas han recibido palabras por su buen desempeño, se traduce en más motivación para seguir invirtiendo.

Lo que con frecuencia se interpreta como falta de confianza es, en realidad, una forma más reflexiva de tomar decisiones financieras. Las mujeres suelen priorizar los objetivos a largo plazo, operan con menor frecuencia y adoptan un enfoque más prudente frente al riesgo.

Esta forma de operar en el mundo de la inversión las ha llevado a tener mejores resultados históricos. Un estudio llevado a cabo por Warwick Business School asegura que las mujeres inversoras obtienen rentabilidades cercanas a un 2% anual superiores a las de los hombres. Aunque los resultados son mejores, la brecha está ahí y son menos las que invierten. Los últimos datos de la CNMV recogen que solo el 26% de las cuentas individuales que invierten en valores del IBEX 25 son de mujeres.

La forma en que se presenta la inversión también importa porque determina quién siente que ese mundo le pertenece. La representación que se ve en los medios en la mayoría de los casos viene de figuras masculinas con traje y corbata. El estudio de etoro revela que la mayoría de las mujeres percibe que quienes hablan públicamente sobre inversión son, principalmente, hombres, y muchas afirman no sentirse identificadas con esas figuras.

Medidas para reducir la brecha de género

Aunque la digitalización ha reducido de forma significativa las barreras de acceso a la inversión, disponer de acceso ya no es suficiente. Reducir la brecha de género en la inversión exige mucho más que animar a las mujeres a invertir. Requiere transformar la forma en que se enseña, se comunica y se representa la inversión, además de reforzar la educación financiera.

Una de las principales pasa por reforzar la educación financiera desde edades tempranas, proporcionando conocimientos y herramientas que permitan comprender cómo funciona la inversión.

El lenguaje que se utiliza, los ejemplos que se muestran y, sobre todo, las personas que se escogen como referentes condicionan quién se siente incluido en la conversación. No se trata de cumplir cuotas de representación, sino de garantizar que el compromiso con la inclusión se refleje de forma coherente en los productos, la comunicación y las decisiones cotidianas del sector.

Todo esto ya está en marcha y ya existen muchas iniciativas que promueven que esta brecha se reduzca, pero hay que recordar que esto no va solo de números, sino de dotar a todas las personas las mismas oportunidades, independientemente de su género. El objetivo es que todas las personas se desarrollen, en el entorno que sea, de forma segura y sin ningún tipo de barrera.

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