No hay pisos para los estudiantes universitarios, ahora el mercado solo les ofrece habitaciones: "No estamos encontrando alquiler"

La falta de viviendas en alquiler se ceba con los estudiantes universitarios a los que solo les queda la opción de compartir habitaciones
Las plataformas de anuncios inmobiliarios están llenas de ofertas de habitaciones en pisos compartidos para estudiantes universitarios. Informativos Telecinco
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Los estudiantes universitarios están sufriendo lo peor del mercado inmobiliario. Para estudiar fuera de su ciudad han de enfrentarse a un problema de oferta que ya no les ofrece viviendas, sino habitaciones. El precio de cada una de estas continúa su escalada y ya supera los 430 euros de media por habitación en España. 

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Solo Barcelona ha contenido los precios en el último año

En los últimos cinco años, el número de universitarios matriculados fuera de su domicilio familiar ha aumentado un 26 %, lo que ha intensificado la presión sobre el alquiler. Se trata de un mercado de 523.300 estudiantes que necesitan un lugar donde vivir durante el curso. Por ciudades, Madrid encabeza el ranking con 617 euros de media por habitación, un incremento del 12 % respecto al año pasado. Barcelona ha logrado contener ligeramente la subida, situándose en torno a los 600 euros. En Valencia y Alicante, los precios han aumentado un 9,5 % y un 6,5 %, con medias de 437 euros y 326 euros, respectivamente.

Todos estos datos corresponden a habitaciones, no a pisos completos. Vivir solo y estudiar se ha convertido en una opción prácticamente inasumible para la mayoría.

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La búsqueda de alojamiento es, para muchos, una auténtica odisea. Los estudiantes veteranos recuerdan sus estrategias: “Mirando en Idealista, preguntando a gente… y me costó, me costó”, relata uno. Otro explica que pasó “diez días de llamar, llamar, llamar, llamar” hasta conseguir una habitación. La falta de oferta afecta incluso a quienes no son estudiantes, como señala Anna Dorronsoro: “El problema es eso, que no hay ni para los que no son estudiantes”.

Con el curso a punto de comenzar, la desesperación se extiende entre quienes aún no han encontrado alojamiento. “No estamos encontrando alquiler”, se escucha en conversaciones y grupos de búsqueda.

La escasez de viviendas disponibles se refleja directamente en los precios: 430 euros de media por habitación, con cifras mucho más elevadas en las grandes capitales. María Matos, directora de estudios de Fotocasa, advierte de que “sin ayuda familiar, sin una beca o sin ingresos propios, estudiar y vivir en Madrid resulta muy muy complicado”. La diferencia entre ciudades es notable: mientras en Santiago una habitación ronda los 300 euros, en Madrid el coste se acerca a los 600 euros, prácticamente el doble.

Ante esta situación, la solución más extendida es compartir piso. Algunos estudiantes ya recurren a esta fórmula: “Comparto con cinco personas, es una cajita de zapatos, está un poquito lejos”, explica uno de ellos.

La alternativa de las residencias universitarias tampoco logra aliviar el problema. La oferta es muy limitada: apenas 132.000 plazas para una demanda que supera el medio millón de estudiantes. Un desequilibrio que deja a miles de jóvenes sin opciones asequibles y que confirma la gravedad del problema de acceso a la vivienda en el ámbito universitario.