Los bomberos de Ourense, al rescate de una familia de patos: “Cayeron de una jardinera de un quinto piso”
Los servicios de emergencia de la ciudad fueron alertados por un vecino para rescatar a las aves
La madre huyó asustada y tuvieron que usar la técnica del señuelo para llevarla con sus crías
Este martes, los bomberos de Ourense recibieron la llamada de uno de los vecinos de la ciudad que los obligó a intervenir en lo que podría ser perfectamente el caso de un episodio de la serie infantil de televisión La patrulla canina, al tratarse del rescate de una bandada de patos recién salidos del cascarón que estaban en peligro y cuya madre estaba desesperada.
En plena calle del Paseo, los viandantes observaban atónitos cómo durante más de una hora y con ayuda de la Policía Local, los bomberos ourensanos intentaron acorralar a las aves para ponerlas a salvo, algo que lograron con éxito tal y como relataron posteriormente en redes sociales.
“Intervención con final feliz”, apuntaban en su perfil de Instagram, y añadían: “Hoy tocó de las que merecen la pena. Esta pata y sus patitos ya están a salvo en su nuevo hogar. Pequeñas vidas, gran trabajo! Así sí…”, detallaban orgullosos.
El diario local La Región apunta en sus páginas que las aves, sin capacidad de volar y “recién salidos del cascarón en una jardinera de un quinto piso, decidieron que era hora de abandonar el nido y conocer mundo”, y se lanzaron al vacío aterrizando en el asfalto aparentemente ilesos. Ante la escena y “abrumada por el revuelo y el gentío”, la mamá pata “entró en pánico y se dio a la fuga, saltando frenéticamente entre balcones y cornisas”. Fue esto precisamente lo que provocó la llamada a los servicios de emergencia al tratarse de plena hora punta de la tarde, con todos los comercios abiertos y una importante afluencia de gente que ponía en peligro la vida de los animales.
Según testigos presenciales, las aves se colaban entre la multitud haciendo las delicias de pequeños y mayores, aunque alertando a los bomberos y policías que, preocupados por su integridad, apuraban al máximo las labores de rescate.
Con cajas de cartón y mantas intentaban conducir a los patos hacia un punto donde otros efectivos pudieran capturarlos y aunque “dieron guerra”, finalmente consiguieron rescatarlos al completo y trasladarlos a un lugar seguro. En torno a las 18:00 horas, lo único que quedaba por hacer (y no poco) era lograr que la madre volviese con sus crías y no las abandonase a su suerte, algo que conseguirían siguiendo las indicaciones de un técnico de Medio Ambiente.
Técnica del señuelo para su rescate
Este profesional les recomendó para ello emplear la técnica del señuelo, que consistiría en sacar a dos de los patitos de la caja para que sus graznidos sirviesen de baliza acústica y la madre acudiese a “salvarlos”; un plan que funcionó a la perfección. Guiada por los dulces “cuacs” de sus crías, la desconfiada ave fue conducida hasta una zona donde pudo ser capturada para ser llevada con sus retoños a un lugar seguro.
Pasadas las 18:30 horas, la labor de los bomberos terminaría, paradójicamente, muy cerca de sus instalaciones, al pie del río Miño, donde la pata y los polluelos se zambullirían en el agua nadando en fila india ajenos al despliegue montado para su reencuentro con final feliz.