China alerta del peligro de nuevas inundaciones y deslizamientos tras la riada de Nepal

Las autoridades de China han confirmado que hay 558 personas desaparecidas, entre ellas 260 ciudadanos extranjeros
Última hora de la riada en Nepal | Más de 390 muertos, unos 1.400 desaparecidos y miedo a otra crecida
Las autoridades de China han confirmado que hay 558 personas desaparecidas, entre ellas 260 ciudadanos extranjeros, en su territorio a causa de las inundaciones registradas el miércoles por la fuerte crecida del río Bhotekoshi en el distrito de Rasuwa, en la frontera de Nepal con China.
Las autoridades confirmaron pasadas las 24 primeras horas de la catástrofe que no se produjo un terremoto, sino un deslizamiento de tierra que es lo que produjo el movimiento sísmico. Desde entonces, la cifra de fallecidos no para de aumentar a medida que lo siguen haciendo los desaparecidos.
Una cifra que se espera que siga aumentando. Hay más de 1.400 desaparecidos, la mitad son extranjeros y la situación podría empeorar. Según las autoridades chinas, la previsión de lluvia y la formación de un nuevo lago en la zona de la catástrofe eleva el riesgo de inundaciones, deslizamientos y más riadas.
En Nuwakot las personas que han conseguido sobrevivir caminan con dificultades por el terrible escenario que ha dejado la riada que al menos se han llevado la vida de cientos de personas. Lo que más preocupa a la mayoría de vecinos es que se produzca una segunda riada, porque todavía tienen en sus cabezas aquel momento en el que un río se convirtió en un monstruo que engulló todo a su paso.
Las devastadoras imágenes de la tragedia
Los que consiguieron ponerse a salvo a tiempo captaron con sus móviles como la imponente masa de agua y lodo los sorprendió mientras trabajaban, cuando caminaban por sus poblaciones o simplemente estaban en sus casas. Consiguieron refugio subiéndose a los tejados, a los sitios altos o encima de los árboles, en los puntos más altos porque la fuerza del agua conseguía arrastrar todo a su paso.
Después de algunas horas en relativa calma, los que aún continúan encima de los tejados ven que no pueden cruzar hacia la otra orilla, porque antes lo hacían por un puente, pero el aluvión se los llevó por delante. El testimonio de muchos de ellos es completamente devastador: "No nos queda nada cuando aún ni siquiera puede calcularse la dimensión de la tragedia que asola la región".
Aún así así algunos tratan de sacar provecho, como en todas las catástrofe, acechan y atracan comercios que han quedado destrozados por el paso de la riada. Es por eso que la policía nepalí ha detenido a dos hombres por robarle los aros de las orejas a un cadáver.
