El duro relato de los vecinos de los pueblos arrasados por la riada en Nepal: "Mi esposa quedó sepultada bajo el lodo"
Los vecinos de Nuwakot y Timure relatan cómo han vivido esta pesadilla
Última hora de la riada en Nepal con 332 muertos confirmados | 2.000 militares buscan supervivientes entre el lodo
El antes y el después en la zona de Nepal refleja la devastación del tsunami de barro que lo ha sepultado todo en siete distritos nepalíes fronterizos con China. En Timure, hace apenas dos días este pintoresco pueblo recostado a la montaña lucía la gracia de sus casas de colores en la ribera del río. Las imágenes, tras la riada, reflejan cómo la ola de piedras y agua arrasó con todo.
Apenas se pueden ver algunas casas, envueltas en lodo; otras, incluso han sido desplazadas hasta el propio río. Es solo un ejemplo de cómo ha quedado esta zona del Himalaya.
En Nuwakot, la imagen se repite: una población hasta ayer llena de colores, que en pocos minutos ha quedado teñida por el gris del barro. Los vecinos miran a su río y relatan a los medios cómo vivieron estas horas de pesadilla. "Se convirtió en un monstruo que pareció querer engullirlos", cuentan.
"Todo quedó destruido en 15 minutos. Ya no nos queda nada"
Los mismos vecinos grabaron con sus móviles cómo la imponente riada los sorprendió, mientras trabajaban, caminaban por las calles o estaban en sus casas, ajenos a la violencia de la naturaleza que se desató en unos minutos. Muchos subieron a los tejados para salvar sus vidas, pero no todos pudieron escapar del torrente. Un hombre cuenta cómo ha perdido a su esposa.
"Yo subí a la terraza cuando la inundación alcanzó el último piso. El agua solo bajó después de una hora. Entonces vi que mi esposa estaba sepultada bajo el lodo".
Desde el aire se comprueba el nivel de desastre provocado por el aluvión que acabó con todo a gran velocidad sin dar tiempo para nada. Una fuerza imparable que se llevó ladera abajo puentes, edificios y vehículos en varios poblados.
"Todo quedó destruido en 15 minutos. Ya no nos queda nada", se lamenta un hombre, que ha perdido su casa. Las autoridades hacen el balance de muertos que sigue creciendo, mientras se busca a los desaparecidos. Los supervivientes siguen con miedo a que el deshielo de los glaciares de sus montañas vuelvan a provocar otro desastre.