Trump, más cerca de tener el Arco de Triunfo más grande del mundo: la obra comienza en dos semanas
El presidente de EEUU proyecta un Arco de Triunfo que será más grande que el original, en París
El Tribunal Supremo de EEUU permite continuar las obras del salón de baile en la Casa Blanca
Donald Trump, más cerca de su sueño de tener el Arco de Triunfo más grande y dorado del mundo. El presidente de Estados Unidos ha anunciado que en dos semanas comienzan las obras del monumento para conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
Trump no tiene ni siquiera todos los permisos, pero aspira a conseguirlos para seguir adelante con otro de sus mastodónticos proyectos.
El arco de triunfo de Trump tendrá 72 metros de altura, exactamente, 22 más que el de París porque Washington no puede ser menos cuando se trata de una idea impulsada por el presidente de Estados Unidos.
El arco de triunfo original, en París, fue mandado levantar por Napoleón, tras la victoria en Austerlitz y Trump quiere el suyo; como ya sucedió con el salón de baile de la Casa Blanca, inspirado en la Galería de los Espejos de Versalles, el republicano quiere trasladar el lujo y la 'grandeur' grandeza del francés a Washington.
Trump llama a Macron para preguntarle por detalles sobre el Arco de Triunfo de París
A ser posible, con un plus: el mismo Trump, como si no tuviera bastante con encargarse de la guerra de Irán, llamó al presidente Enmanuel Macron para preguntarle si el de París tenía mirador, y como no lo tiene, el de Washington contará con uno.
Se baraja la idea -y nadie se lo toma a broma- de que lo corone el icónico puño que levantó tras su atentado gritando "lucha, lucha, lucha" cuando estuvo a punto de perder una oreja de un disparo.
Trump tiene varios proyectos más en marcha en la ciudad, todos a lo grande, todos con una obsesión por el tamaño tan marcada que es imposible no pensar en un componente freudiano.
Por lo pronto, para satisfacción del presidente estadounidense, el Tribunal Supremo ha dado luz verde a su salón de baile en la Casa Blanca, también gigante, también dorado, muy al estilo de Donald Trump.