Aparcar ya no costará lo mismo para todos los coches: los ayuntamientos podrán cobrar más según su tamaño y la etiqueta ambiental
El Real Decreto 518/2026 permite a los ayuntamientos establecer tarifas en función de las dimensiones y la clasificación ambiental de los vehículos, aunque cada municipio tendrá que decidir si aplica esta medida y cuánto deberán pagar los conductores
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Aparcar puede salir más caro a partir de ahora dependiendo del coche que conduzcas. Desde el pasado 1 de octubre, el tamaño del vehículo y su etiqueta ambiental pueden influir en el precio del estacionamiento regulado, después de la entrada en vigor de una reforma del Reglamento General de Circulación que amplía las posibilidades de los ayuntamientos para fijar las tarifas de los parquímetros.
La medida está recogida en el Real Decreto 518/2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 26 de junio. La modificación introduce esta posibilidad en el artículo 156 del Reglamento General de Circulación, que establece que los ayuntamientos podrán fijar el precio del estacionamiento “en función de sus dimensiones y clasificación ambiental”.
Sin embargo, la entrada en vigor de esta normativa no significa que aparcar sea automáticamente más caro para todos los conductores. Cada ayuntamiento deberá decidir si incorpora este criterio a sus tarifas y desarrollar las condiciones mediante sus propias ordenanzas municipales. Por tanto, el precio dependerá de la localidad y de las reglas que establezca para sus zonas de estacionamiento regulado.
¿Qué coches pagarán más por aparcar?
La principal novedad es que el tamaño del vehículo se incorpora expresamente a los criterios que pueden utilizar las administraciones locales para calcular el coste del estacionamiento. Hasta ahora, algunas ciudades ya diferenciaban sus tarifas en función de la clasificación ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT), pero la nueva regulación permite añadir también las dimensiones del automóvil.
De esta manera, los SUV de gran tamaño, las berlinas más voluminosas, los monovolúmenes y los vehículos comerciales podrían verse afectados si sus respectivos municipios deciden aplicar tarifas diferenciadas. También podrían entrar en esta clasificación los turismos de siete plazas, dependiendo de los criterios que establezca cada consistorio.
No obstante, la normativa estatal no define qué dimensiones debe tener un coche para considerarse grande. Tampoco establece una longitud, una anchura o una masa mínimas para aplicar un recargo, ni determina cuánto más tendría que pagar un vehículo voluminoso frente a uno pequeño.
Así, un ayuntamiento podría mantener la tarifa habitual para los utilitarios y los compactos y establecer importes superiores para determinados vehículos de mayores dimensiones. Otra posibilidad sería crear varios tramos según el tamaño del coche, aunque todas estas medidas dependerán de la regulación municipal.
La etiqueta ambiental también puede marcar la diferencia en el precio
El tamaño no es el único factor que contempla la reforma. La etiqueta ambiental de la DGT también podrá utilizarse para determinar el precio final del estacionamiento, una práctica que ya existe en distintas ciudades españolas.
Madrid y Barcelona son dos de los ejemplos. En la capital, los vehículos con distintivo Cero Emisiones pueden aparcar sin abonar el estacionamiento en las plazas azules y verdes del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), siempre que no exista otra prohibición aplicable, según el Ayuntamiento. Y en la ciudad condal también se aplican tarifas diferenciadas en función de la clasificación ambiental del vehículo y de las condiciones de cada zona.
La nueva regulación abre la puerta a que los ayuntamientos combinen este criterio con las dimensiones del automóvil. En la práctica, dos conductores que aparquen durante el mismo tiempo y en una zona equivalente podrían terminar pagando cantidades diferentes si sus vehículos tienen distinto tamaño o distintivo ambiental, siempre que el municipio correspondiente haya aprobado ese sistema.
¿En qué ciudades puede aplicarse la medida?
La reforma permite utilizar este criterio a los ayuntamientos con competencias para regular el estacionamiento en las vías urbanas. Su aplicación podría resultar especialmente relevante en las localidades que ya cuentan con zonas de estacionamiento regulado, como las zonas azules y verdes o el SER de Madrid.
Además de Madrid y Barcelona, ciudades como Valencia, Bilbao, San Sebastián, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Alicante o Palma de Mallorca podrían estudiar la incorporación de esta posibilidad a sus respectivos sistemas de aparcamiento.
En cualquier caso, la normativa no establece una tarifa común para toda España ni obliga a todas estas ciudades a modificar sus precios. Cada administración tendrá que decidir si introduce diferencias por tamaño, qué categorías de vehículos contempla y qué importes aplica. Hasta que se aprueben esos cambios, tener un SUV o un coche de grandes dimensiones no implica por sí solo pagar más.
Una medida para recuperar espacio en las ciudades
El cambio forma parte de una reforma más amplia del Reglamento General de Circulación orientada a mejorar la seguridad vial, proteger a los usuarios vulnerables y avanzar hacia una movilidad urbana más sostenible. La regulación del estacionamiento también puede utilizarse para gestionar mejor el espacio público disponible en las ciudades.
El debate cobra importancia en un mercado en el que los automóviles son cada vez más grandes. Según un análisis publicado por Transport & Environment (T&E) en junio de 2026, la longitud media de los coches nuevos aumenta alrededor de 1,2 centímetros al año. Este crecimiento puede dificultar el aprovechamiento de las plazas de aparcamiento en superficie, especialmente en los centros urbanos, donde el espacio es limitado.