Turismo

El fallo al imprimir o guardar billetes que puede complicar el viaje

Ryanair cobra por imprimir la tarjeta de embarque. Telecinco.es
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El 12 de noviembre de 2025 quedará marcado en la historia reciente de la aviación de bajo coste europea como el día en que Ryanair, la mayor aerolínea de pasajeros del continente, dejó definitivamente de emitir tarjetas de embarque en formato PDF. Desde esa fecha, la tarjeta ya no puede imprimirse desde el correo electrónico ni descargarse del portal web; aparece únicamente en la aplicación móvil myRyanair después de que el pasajero haya completado el check-in online, y es el código QR de esa aplicación el único documento aceptado en el control de seguridad y en la puerta de embarque. 

Esta medida ha eliminado de un plumazo el circuito tradicional de la mayoría de los viajeros españoles y ha convertido el teléfono móvil, con todas sus fragilidades operativas, en el único soporte disponible para embarcar. Diez meses después de la entrada en vigor de la medida, los errores en los que caen los pasajeros al gestionar la tarjeta digital forman ya un catálogo reconocible que las guías especializadas y los propios tripulantes de cabina no se cansan de repetir.

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Errores al confiar en el móvil

El primer fallo, y el más común, no es propiamente un error técnico sino un déficit de previsión. Muchos viajeros llegan al aeropuerto con el teléfono al 15 o al 20 por ciento de batería, sin cargador y sin batería externa, confiados en que el vuelo será rápido y que "no hará falta". 

El problema aparece cuando se produce un retraso de tres o cuatro horas en la puerta de embarque y el teléfono se apaga justo antes de escanear el código. Sin código QR visible, sin app abierta, sin brillo suficiente para que el escáner lea, el pasajero queda literalmente atrapado. La recomendación o de la mayoría de guías es doble: llevar siempre una batería externa de al menos 10.000 miliamperios y guardar la tarjeta de embarque en Google Wallet o Apple Wallet, aplicaciones que muestran el código QR sin necesidad de conexión a internet y sin depender de que la app de la aerolínea abra correctamente en el momento crítico.

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El segundo error es más sutil. Muchos escáneres de puerta de embarque no leen bien los códigos QR mostrados en pantallas con brillo bajo, con fundas de móvil espejadas o con protectores de pantalla mate. El pasajero acerca el teléfono al lector, el lector emite el pitido de rechazo y la cola detrás empieza a impacientarse. La solución es simple pero se olvida sistemáticamente: subir manualmente el brillo del móvil al máximo antes de llegar al lector, retirar la funda si es necesario y mantener el teléfono en plano, no inclinado.

Errores al imprimir

Cuando el pasajero opta por imprimir la tarjeta, bien porque su aerolínea lo permite, bien por precaución adicional para rutas específicas, los fallos habituales cambian de naturaleza pero siguen siendo frecuentes. Imprimir con la tinta agotada del cartucho de color, o con una impresora que deja bandas horizontales, produce códigos de barras y códigos QR que ningún escáner es capaz de descifrar. Doblar el papel de forma que el pliegue atraviese el código de barras produce el mismo resultado. Imprimir la tarjeta con un tamaño reducido reduce la resolución del código y aumenta la probabilidad de rechazo en el aeropuerto. Y confundir la confirmación de reserva —el email inicial con el número de vuelo y el localizador— con la tarjeta de embarque propiamente dicha es un error frecuente entre viajeros ocasionales que llegan al mostrador con un documento aparentemente correcto pero funcionalmente inservible.

En Ryanair específicamente, no hacer el check-in online antes de llegar al aeropuerto tiene consecuencias tarifarias severas. La compañía cobra 55 euros por realizar la facturación en el mostrador del aeropuerto a quien no lo ha hecho previamente en la aplicación. Perder la tarjeta impresa o el móvil con la tarjeta cargada, después de haber hecho el check-in online, tiene un coste inferior: 20 euros por la reemisión en el propio mostrador.

Las excepciones que muchos ignoran

Existe un tercer bloque de errores que pueden complicar seriamente el viaje. Algunas rutas concretas mantienen la exigencia de tarjeta de embarque impresa incluso con aerolíneas que operan mayoritariamente en digital. Ryanair confirma que los vuelos con salida o llegada a Marruecos, a Turquía (excepto el aeropuerto de Dalaman) y los que unen Tirana con el Reino Unido siguen requiriendo el documento en papel, sellado por el mostrador de la propia aerolínea en el aeropuerto de origen. 

Presentarse en Casablanca, Estambul o Tirana con la tarjeta solo en formato digital puede impedir el embarque. Otras aerolíneas de bajo coste mantienen excepciones equivalentes para rutas fuera del Espacio Económico Europeo. La consulta previa al portal específico de la compañía, con al menos veinticuatro horas de antelación al vuelo, es la única forma de evitar la sorpresa en el peor momento posible.