Crean una sábana que detecta la fiebre: cambia de color para avisar si un bebé pasa de 37,5 grados

  • La sábana está fabricada con un tejido termointeligente que se vuelve rosáceo

  • El invento lo comercializa la empresa  BimbiDreams, en Cocentaina (Alicante)

  • Cuenta con un tratamiento antimicrobiano y antiviral

Una nueva sábana bajera de última tecnología cambia de color si el bebé supera los 37,5 grados centígrados cuando está en la cuna. El invento lo comercializa la empresa BimbiDreams, en Cocentaina (Alicante).

La sábana, fabricada con un tejido termointeligente, tiene un dibujo gris que, cuando el pequeño o pequeña tiene fiebre, se vuelve rosáceo. Además, cuenta con un tratamiento antimicrobiano y antiviral a base de iones de plata.

Una portavoz de la compañía BimbiDreams, Rocío Camarasa, del departamento de Exportación, ha explicado a EFE que se trata del primer tejido inteligente que permite que los padres puedan saber el estado del bebé "solo con asomarte a verlo".

La idea surgió a raíz de la pandemia del covid-19 y de la idea de poder controlar más fácilmente la temperatura de los bebés; ahora la compañía considera que puede ser interesante para "el día a día". Fundada en 1978, la empresa BimbiDreams está especializada en productos para bebés y cuenta con dos plantas en Cocentaina.

Cómo actuar cuando los bebés tienen fiebre

La fiebre en niños es relativamente frecuente, puede durar varios días y no provoca daños más allá del malestar que pueda sufrir el pequeño. Se trata de una respuesta natural del cuerpo a procesos como infecciones y demás enfermedades con el fin de acabar con el elemento que nos esté provocando un daño.

Lo habitual es que la temperatura vuelva a su estado normal pasados unos pocos días. Según los expertos, no todas las fiebres necesitan tratamiento, aunque sí debemos controlarla cuando ésta sea alta. Lo más importante es observar cómo se encuentra el niño, ya que ello puede revelarnos más información sobre cómo actuar que lo que indique el termómetro.

Cuando la fiebre es leve (temperatura axilar entre 37,5º – 37,9º C), basta con desabrigar al niño para que su cuerpo libere fácilmente el calor sobrante, crear una temperatura agradable en la estancia en la que se encuentre y usar si es necesario paños húmedos en frente, axilas e ingles. También es posible acudir a baños con agua tibia, o bien ofrecerle líquidos frescos para prevenir una posible deshidratación.

Si se superan los 38º C en temperatura axilar, estaremos hablando de fiebre propiamente dicha y tocará visitar al pediatra para identificar posibles causas. En caso de que el niño tenga menos de 3 años esta visita será especialmente obligatoria, y urgente en menores de 3 meses. Eso sí, es importante descartar antes un posible exceso de calor: para ello, desabriga al niño y vuelve a tomarle la temperatura pasados 20 minutos.

Puede considerarse que no es necesario bajar la fiebre del niño cuando ésta no sea grave y no le resulte molesta, ya que se trata de un mecanismo de defensa que activa el sistema inmunitario y que existe de forma natural precisamente para luchar contra la infección.