Rubén Bueno, doctor en Ciencias Biológicas y director técnico de Rentokil, desgrana todas las claves para detectar termitas en casa y cómo acabar con ellas
La avispa asiática se expande "hacia el interior" de España, según un experto en plagas: cómo actuar al encontrarse una
Las termitas son una plaga común y consolidada en España. En nuestro país, concretamente, hay tres tipos de estas especies dependiendo de la zona: ‘Reticulitermes grassel’, presente en el centro y el oeste del país (nativa de la península); ‘Reticulitermes banyulensis’, más presente en el Mediterráneo y en la zona noroeste y ‘Reticulitermes flavipes’, presente en Canarias e invasora de Estados Unidos y "muy peligrosa por su gran destrucción y dispersión", según explica Rubén Bueno, experto en plagas.
Bueno, que es además entomólogo, doctor en Ciencias Biológicas y director técnico de Rentokil, ha explicado a la web de 'Informativos Telecinco' todas las claves acerca de las infestaciones de termitas en nuestro país.
Pregunta: ¿Hay más incidencia de termitas este año en España? ¿En qué zonas?
Respuesta: En España, las plagas xilófagas (categoría que engloba a las termitas junto a la carcoma) se sitúan en un alto nivel de incidencia, y concentran el 10,97% del total de consultas registradas en 2025. Sin embargo, no se presenta una distribución uniforme, sino que está presente en todo el territorio nacional, y más intensamente en el norte peninsular debido a sus condiciones climáticas.
Galicia y Euskadi destacan como las zonas geográficas de mayor demanda en base a nuestro histórico de datos.
P: ¿Cómo se crea un ambiente más ‘propenso’ para que las termitas proliferen?
R: La elevada humedad ambiental y del terreno desempeña un papel determinante. También lo son las edificaciones antiguas o tradicionales que conservan elementos estructurales de madera. A esto se le añade la falta de ventilación en espacios cerrados y el contacto directo de materiales celulósicos con el suelo o con fuentes de filtración de agua.
Estas variables biomecánicas y microclimáticas optimizan la supervivencia de la colonia y aceleran su capacidad de dispersión.
P: ¿Cómo podemos saber si tenemos en nuestro entorno?
R: Se requiere el análisis minucioso de indicadores indirectos derivados de la actividad nutricional de la colonia.
Entre los síntomas primarios vemos la degradación interna de la madera, la cual suena hueca al impacto leve y presenta una fragilidad extrema en elementos como marcos y rodapiés. También lo son la aparición de tubos o túneles de barro en paredes y cimientos revela el tránsito de especies subterráneas, mientras que la acumulación de finos residuos granulares delata a las especies de madera seca.
El desajuste funcional en marcos de puertas y ventanas por variaciones de humedad, sumado a la visión de individuos alados o alas desprendidas en las inmediaciones de puntos de luz, confirma la presencia activa del insecto.
P: ¿Cómo las podemos exterminar? ¿Los remedios caseros sirven?
R: Eliminar únicamente los ejemplares visibles en la superficie resulta inútil, por lo que hay que destruir el nido al completo. El método técnico más eficaz consiste en la implantación de sistemas de cebos de precisión, mediante los cuales las obreras ingieren y transportan el agente activo hasta el corazón de la colonia.
Respecto a los remedios caseros, no existe ninguna alternativa doméstica científicamente eficaz; las aplicaciones caseras o insecticidas comerciales de superficie solo afectan de manera testimonial a unos pocos individuos, permitiendo que la colonia oculta continúe devorando la estructura sin interrupción.
P: Por último, ¿qué medidas de saneamiento podemos llevar a cabo en casa para prevenirlas?
R. El saneamiento preventivo se fundamenta en la corrección de las deficiencias higrotérmicas y de mantenimiento en la propiedad.
Resulta imprescindible reparar con inmediatez cualquier fuga o filtración en redes hidráulicas y cubiertas para eliminar focos de humedad, además de suprimir sistemáticamente el contacto directo de elementos de madera con la tierra. Adicionalmente, se debe garantizar un flujo de aire constante en zonas estancadas como sótanos, desvanes o cámaras sanitarias, complementando estas acciones con inspecciones periódicas de los elementos de madera existentes en el edificio.

