Álvaro Del Cristo Godoy, de 65 años, pide la eutanasia, pero antes cuenta su drama: "Fui un niño abusado con una vida rota"

Álvaro relata los abusos y la orden San Juan de Dios aparta a uno de sus hermanos acusado y le abre proceso canónico.
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Álvaro del Cristo Godoy tiene 65 años y quiere morir. Ya ha solicitado la eutanasia. La Comisión de Garantía y Evaluación de la Comunidad Valenciana ha aprobado su solicitud al constatar que "padece un dolor crónico no mitigable e irreversible". Pero antes de morir, Álvaro ha querido contar su historia al diario El País, quien puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos.
Su testimonio es desgarrador. Cuenta Álvaro que, antes de morirse, quiere contar los abusos sexuales y físicos que sufrió "cuando tenía 11 años en el internado San Juan de Dios de Gran Canaria". Esos hechos, señala Álvarlo, no solo destrozaron su infancia sino su vida. Porque aquellos abusos dejaron secuelas en su personalidad. Se volvió "desconfiado", y vivió con una mezcla de "miedo y vergüenza".
Álvaro reconoce mirando atrás que fue "un niño abusado con una vida rota". Su último deseo ha sido no irse con eso dentro, con esa "carga aplastante todos estos años". Un carga que no se ha ido con los años, porque hay ocasiones en las que el horror vuelve a su memoria. "Odié a todo aquel que me rodeara, viví un infierno", reconoce mirando atrás ahora que decide irse. "Contarlo es una forma de hacer justicia y de dejar de sentirme solo, porque a pesar de estar rodeado de adultos, no había quien me defendiera", reconoce.
La orden San Juan de Dios aparta a uno de sus hermanos acusado
Contar su historia ya ha tenido consecuencias. La orden religiosa hospitalaria San Juan de Dios confirmó este jueves a El País que el hermano Calixto, quien fue, entre otras cosas, consejero delegado y provincial de la propia orden, además de docente en una universidad, ha sido “apartado” de todos sus cargos y de la docencia. Porque Álvaro ha puesto nombre a sus agresores. Uno de ellos es Calixto y el otro Francisco. Este último abandonó la orden en 1977.
La orden le ha comunicado al hermano Calixto que se le abre un proceso canónico que empieza este mismo viernes. Se encuentran horrorizados porque de lo que ellos tenían constancia es de que había ejercido violencia física en un comedor, algo que también ha confesado Álvaro, "entre Francisco y Calixto me la metían en la boca a base de golpes".
Una violación estremecedora
Con no ser esto poco, el relato de Álvaro va más allá. Denuncia haber sido víctima de una violación por parte del hermano Francisco, el encargado de la enfermería. Pero hay más. Le ayudó, sujetándole, el hermano Calixto, responsable del comedor. Lo recuerda con total claridad, cómo olvidar algo así.
El hermano Francisco le obligó a entrar a la enfermería para chequearle. Álvaro tenía miedo. Lo recuerda. Como esa imagen suya en calzoncillos, acostado en la camilla. Hay que destacar que Álvaro era huérfano de padre, inseguro. Francisco le tocó los muslos, le bajó los calzoncillos, le masturbó, le hizo una felación. Y fue entonces cuando Calixto entró en la enfermería. Lejos de ayudarle mientras el joven intentaba escapar le sujetó con fuerza. Francisco le penetró. Calixto le apretaba la cabeza contra la camilla.
Amenazas tras la agresión sexual
Recuerda Álvaro cómo Francisco usó para tapar su fechoría el nombre de Dios en vano. Le dijo que lo que acaba de ocurrir era parte del deseo de Dios y tenía que quedar entre ellos. Y le amenazó. "Si lo compartes con alguien, Dios se va a enfadar contigo y puede pasarle algo malo a tu familia".
´Álvaro recibió una tremenda paliza el día después. A su madre le dijeron que era malo, que insultaba y pegaba a otros niños. Cuando intentó contárselo ella le pegó dos bofetones. Una vida rota desde entonces. Godoy abandonó el colegio meses después. El director del centro fue a verle. Le contó que Francisco abusaba de los niños -él mismo vio cómo hacía una felación a un pequeño de 4 años-, pero no le contó su caso por vergüenza. El director le dijo que Francisco ya no estaba. Le habían destinado a África. El 20 de diciembre de 1977 dejó de pertenecer a la orden, nadie sabe por qué.
Godoy relata también el tortuoso camino en su intento por encontrar reparación y en la indiferencia de muchos. Una vida rota que acaba en una eutanasia en medio del dolor.
El internado San Juan de Dios pertenece a la orden religiosa hospitalaria San Juan de Dios y abrió sus puertas en septiembre de 1972 para proporcionar “una atención educativa, asistencial y rehabilitadora a niños con discapacidad o en situaciones de necesidad social”.
