Youssef y Ahmed, los dos menores acusados falsamente de matar a una anciana en Burgos: "La rectificación no borra la exposición"
Youssef y Ahmed viven en Cataluña y no tienen relación con un crimen por el que fueron señalados en redes sociales
El juicio por los bulos del Bar España pone el foco en el poder de la desinformación y en las consecuencias de las noticias falsas
La noticia del asesinato de Rosario Sánchez, una mujer de 83 años que falleció el pasado martes tras sufrir un asalto en su vivienda de Burgos, acabó señalando falsamente a dos jóvenes que no tenían ninguna relación con el crimen. Sus fotografías comenzaron a circular por las redes sociales junto a nombres y edades que no eran los suyos, acompañadas de mensajes que los presentaban como los responsables de la muerte de la anciana. La difusión se multiplicó en cuestión de horas, hasta alcanzar a cientos de miles de usuarios.
Los dos afectados, Ahmed Benyahia, de 20 años, y Youssef Abraoui, de 29, tuvieron que recurrir a las redes sociales para desmentir las acusaciones y explicar que eran inocentes. Uno estudia un módulo superior de Integración Social en Barcelona y el otro trabaja como taxista en Manresa. Ninguno conocía al otro antes de que sus imágenes se difundieran juntas, ni tenía relación alguna con el suceso de Burgos.
Según la reconstrucción publicada por 'El País', el bulo comenzó a circular el sábado después de que una cuenta de X compartiera una noticia de Europa Press sobre la detención de dos menores por la muerte de Rosario Sánchez y añadiera las fotografías de ambos jóvenes, identificándolos falsamente como los autores. Desde entonces, distintos perfiles replicaron las imágenes. La familia de uno de los afectados acusa a los perfiles de extrema derecha de alimentar el odio y de haber puesto en peligro la seguridad de dos personas inocentes.
Las fotografías se viralizaron junto a la noticia del crimen
Ahmed se encontraba en un hospital de Barcelona visitando a la madre de una amiga cuando empezó a recibir noticias de que su rostro estaba circulando por internet. "Me quedé loco. Era yo. Me entró un ataque de ansiedad", explicó al diario mencionado. A medida que las imágenes se compartían en distintas plataformas, algunas personas de su entorno llegaron a pensar que las acusaciones podían ser ciertas, por lo que tuvo que ponerse en contacto con conocidos y desconocidos para desmentirlas. Esa misma noche acudió a una comisaría de Barcelona para denunciar lo ocurrido. "Soy yo el chico de la foto, vivo en barcelona manresa y no he matado a nadie", llegó a indicar en X.
La situación de Youssef fue similar. El taxista acababa de terminar su jornada y estaba durmiendo cuando una vecina llamó a su puerta para despertarlo ante la cantidad de mensajes que estaba recibiendo y la preocupación de su familia.
Su teléfono estaba en modo avión. Al encenderlo, encontró mensajes en los que le acusaban de haber matado a una mujer en Burgos. Su hermana Salma, abogada, comenzó a recopilar capturas de pantalla de las publicaciones que utilizaban la fotografía de su hermano para vincularlo con el asesinato. La familia anunció que presentaría una denuncia en Manresa.
La difusión llegó a cuentas con miles de seguidores. Incluso hubo errores de identificación en medios locales que requirieron una rectificación. No obstante, la rectificación no detuvo la circulación de las imágenes, que seguían compartiéndose días después.
La hermana de uno de los afectados denuncia las consecuencias del bulo
Salma ha denunciado públicamente lo sucedido en sus redes sociales. "Habéis expuesto públicamente a personas inocentes, poniéndolas en el punto de mira por el simple hecho de existir, por profesar una religión distinta o por tener un tono de piel diferente. Y lo habéis hecho sin medir las consecuencias que esa exposición puede tener en sus vidas", escribió.
La hermana de Youssef advirtió de que el problema no termina cuando se borra una publicación o se reconoce un error. "Ayer le tocó a mi hermano. Mañana podría ser cualquier otra persona. Porque cuando se señala públicamente a alguien, cuando se difunde su rostro y se le expone al juicio de miles de personas, las consecuencias dejan de estar bajo su control", señaló. También planteó el temor a que alguien pueda reconocerlo por la calle, increparlo, amenazarlo o incluso agredirlo como consecuencia de las acusaciones falsas.
"La rectificación no borra la exposición. Las disculpas no garantizan su seguridad. Y reconocer un error no os exime de vuestra responsabilidad", añadió Salma, que exigió que se actuara para frenar la difusión de las fotografías y que se asumieran las responsabilidades correspondientes. "No estamos hablando de un error sin importancia, estamos hablando de personas reales, de su integridad y de su derecho a vivir sin miedo", sostuvo.
La hermana también vinculó la difusión del bulo con el racismo y con los mensajes de odio que acompañaron a las imágenes. "Vuestro racismo nos pone en peligro. Vuestras publicaciones tienen consecuencias reales sobre nuestras vidas y nuestra seguridad", escribió. Asimismo, pidió que no se normalice la exposición pública de personas inocentes y criticó que se pretenda cerrar el asunto con una disculpa mientras las fotografías continúan circulando. Tras publicar el mensaje, Salma recibió el contacto de Ahmed, el otro joven que aparecía en las imágenes. Ambos pudieron hablar por teléfono y compartir una situación que hasta entonces habían afrontado por separado. Los dos han recibido insultos y mensajes que los vinculan falsamente con el asesinato.
El crimen de Burgos continúa siendo una investigación distinta de la difusión de estas imágenes. Los jóvenes fotografiados no eran los autores del asalto y las identidades que se les atribuyeron en redes eran falsas. La familia de los afectados reclama ahora que se frene la propagación del contenido y que se depuren responsabilidades por las acusaciones que los señalaron públicamente sin relación alguna con los hechos.