Muere un joven de 26 años tras acudir al hospital por una parálisis en China: los médicos confundieron una caída con los síntomas de la rabia
La debilidad apareció primero en las zonas inferiores de las piernas y fue ascendiendo, acompañada de pérdida de sensibilidad
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Un joven de 26 años comenzó a sufrir una parálisis después de caer desde una altura de unos tres metros mientras trabajaba. Según informa '20 Minutos', su deterioro se produjo por ese accidente. Al principio, pudo caminar y solo tenía un ligero dolor de espalda pero días después empezó a perder progresivamente la fuerza en las piernas. El caso ha sido publicado en la revista científica Frontiers in Medicine por especialistas del West China Hospital de la Universidad de Sichuan, en China.
La evolución comenzó a resultar preocupante diez 10 después de la caída. La debilidad apareció primero en las zonas inferiores de las piernas y fue ascendiendo, acompañada de pérdida de sensibilidad. En un segundo hospital se consideró que podía sufrir una lesión traumática de la médula espinal y recibió tratamiento conservador ante la sospecha de una conmoción medular.
Pero aquí se produjo un elemento clave: no se realizó una resonancia magnética de la columna que confirmara ese diagnóstico. Mientras, el estado del joven siguió deteriorándose. Aparecieron retención urinaria, estreñimiento y alteraciones de algunos nervios craneales, hasta llegar a una parálisis completa de las extremidades inferiores.
Tenía la sensación de que el agua le estaba "entrando en el cerebro"
Su familia recordó un síntoma especialmente llamativo: días antes de quedar completamente paralizado explicó que, al beber, tenía la sensación de que el agua le estaba “entrando en el cerebro”. Los médicos lo interpretaron como una posible manifestación de espasmos faríngeos o una alteración sensitiva relacionada con la afectación del tronco encefálico.
Cuando llegó al West China Hospital, el cuadro era ya crítico. Una revisión permitió descubrir un dato que ocurrió antes de la caída: cuatro meses antes, el joven había sido mordido por un zorro en la parte baja de la espalda. La herida había cicatrizado y ya no presentaba signos locales de infección, pero el paciente no había recibido profilaxis posexposición contra la rabia. Pero la caída había coincidido con los síntomas de otra enfermedad.
Los especialistas sospecharon de rabia paralítica, una infección menos conocida. Se caracteriza por agitación e hidrofobia, la variante paralítica provoca una pérdida progresiva de fuerza que puede ascender por el cuerpo. Representa el 20% de los casos de rabia y puede confundirse con otras enfermedades neurológicas, especialmente el síndrome de Guillain-Barré o una lesión aguda de la médula espinal.
La importancia del "sesgo de anclaje"
Los médicos analizaron el líquido cefalorraquídeo mediante secuenciación metagenómica de nueva generación (mNGS). Se trata de una técnica que permite buscar material genético de numerosos microorganismos sin tener que limitar el análisis inicialmente a un patógeno concreto.
En menos de 48 horas detectaron material genético de Rabies lyssavirus, el virus causante de la rabia. El hallazgo se confirmó mediante pruebas de referencia realizadas por el Centro Provincial para el Control y Prevención de Enfermedades de Sichuan. El paciente terminó muriendo por un fallo autonómico y respiratorio.
Los autores resaltan el peligro del "sesgo de anclaje", un fenómeno por el que una primera información adquiere tanto peso y esto puede condicionar la interpretación de los síntomas posteriores: “Este caso ilustra cómo un traumatismo reciente puede ocultar una causa infecciosa mortal”.
Ellos advierten de que un diagnóstico clínico de lesión de la médula realizado sin neuroimagen que lo confirme debe considerarse provisional. La profilaxis posexposición puede prevenir la enfermedad si se administra adecuadamente antes de que aparezcan los síntomas.