Una nieta espera el rescate por la Dana Adam en Valencia de sus abuelos: "Están encima de una cama, los dos solos, sin poderse mover"

Constante ir y venir de los medios aéreos por los pueblos de La Safor y la Marina Alta en Valencia y Alicante.
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Las últimas 24 horas han sido terribles en buena parte de la Comunidad Valenciana. La dana Adam deja graves inundaciones y obliga a desalojar a 2.000 vecinos solo en esa comunidad, con cerca de 500 rescates. Es la mayor borrasca desde la dana de 2024 que dejó 233 muertos.
La cifra de fallecidos hoy es muchísimo menor, pero se acumulan ya cinco muertes. Tres en la comunidad valenciana. Otra en Cataluña y una quinta en Málaga. La Dana se traslada ahora hacia el norte, hacia Cataluña y Baleares y deja un rastro de destrucción en varios puntos de Levante. En Oliva, por ejemplo, en la provincia de Valencia. Allí hemos visto una zona devastada con rescates extremos en helicóptero en muchos casos.
Esperando la ayuda mirando al aire
Pasada la tormenta se miraba al cielo pendientes de que la ayuda llegara volando. Con esa desesperación se agitaba un pañuelo rojo en señal de auxilio y a los helicópteros subían quienes permanecían aislados por las inundaciones. Una niña y minutos después su madre..
A pocos kilómetros se produce otro rescate de una mujer en una zona donde las calles permanecen ocultas bajo el agua y el barro. Y mientras, otra vecina esperaba su turno asomada a la ventana de la primera planta. Este ha sido el constante ir y venir de los medios aéreos por los pueblos de La Safor y la Marina Alta en Valencia y Alicante.
Una nieta espera el rescate de sus abuelos. "Están los dos solos, encima de una cama sin poderse mover". Son mayores con movilidad reducida a los que sacan de sus casas cargados a la espalda, subidos a una silla, sobre una tabla de paddle surf o arrastrando una canoa.
Muchas de las personas rescatadas son trasladados hasta el pabellón de Oliva, donde esperaban los familiares. "Esperando a mi abuela, tiene todo, lo que viene siendo todo, inundado". Alejados del peligro, dejando atrás el miedo y la urgencia, con muchos estrés sobretido por los niños, aparecía ese gesto de agradecimiento y una sonrisa de alivio.
