Retrópica, la tienda de juguetes clásicos de Valencia que cautivan a mayores y niños: "Es la magia de estos objetos maravillosos"
Abierta en Valencia por un argentino, esta tienda ofrece juguetes hechos en hojalata o en madera, sin pilas ni pantallas, que fueron fabricados a mediados del pasado siglo
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Un pequeño tren de hojalata recorre una vía entre puentes móviles de un lado a otro del escaparate de un establecimiento en el corazón del Barrio del Carmen. Una imagen hipnótica que captura la atención de vecinos y turistas que recorren el centro de Valencia. Este ferrocarril de montaña de los años 50 de la marca checa KOVAP es una de las joyas que atesora Carlos en su tienda de juguetes clásicos. "Ahí se enganchan las personas de 80 años, los de 20, los de los de seis o los de 50, quedan todos maravillados. Es la magia que tienen estos objetos", asegura Carlos Paladino.
Este bonaerense afincado en Valencia desde hace tres años, llegó a España con poca ropa en su equipaje, pero con tres maletas repletas de juguetes que había ido recopilando en Argentina. "Soy diseñador industrial y un apasionado de los objetos y el diseño. Como hobby salía a buscar figuras que me despertaran interés. Empecé a comprar sobre todo juguetes, pero también otros objetos, sin ser un gran entendido ni un coleccionista", explica.
Con el paso de los años eran tantos los artilugios que acumulaba que su mujer le "invitó" a vender aquellos a los que menos cariño tenía y así comenzó a gestarse Retrópica Tienda, el comercio que abrió el pasado mes de julio en Valencia. "Tenemos como dos líneas bien marcadas que conviven entre sí. Una es lo que llamo el Real Vintage, que es el juguete de época original de los años 50 de marcas como Payá o Rico, y luego tenemos juguetes fabricados hoy en día en países como Francia o Alemania con una estética clásica".
Tesoros atemporales
En su cuidado catálogo encontramos principalmente juguetes elaborados en madera o en hojalata, sin pantallas ni pilas. "Si tuviese una tienda de cartas de Pokémon, juguetes de He-man, de Mattel o superhéroes sería seguramente más rentable, pero este es mi pequeño mundo, son las cosas que me gustan a mí y que probablemente no les gusten a otros".
Los más valiosos para Carlos ocupan una vitrina especial para estos tesoros atemporales. "Tengo uno de los primeros proyectores de manivela de mesa para niños, un predecesor del Cinexin. Es una maravilla, una pieza hermosa como un telecomunicador espacial, que es un juego de código Morse que se vendía como juguete en la época en la que comenzó la carrera espacial y todos los niños querían ser astronautas".
Unas piezas que cautivan a clientes que ya han superado los 50. "Desde luego hay una parte de nostalgia. La frase más habitual la escucho a los padres que entran en la tienda con sus hijos y les dicen "ese juguete lo tuve yo de niño".
Pequeños objetos con historia que nos hacen sonreír y despiertan recuerdos.