Recogen las botellas en bares y restaurantes locales y los transforman en bandejas, vasos, jarras y otros objetos del día a día para hogares y establecimientos hosteleros
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Aplanar una botella de vino usada para transformarla en una bandeja de diseño no es magia, detrás de este proceso hay una cuidada técnica de trabajo de vidrio, el fusing, empleada por María y David para dar una segunda vida a estas botellas.
Estos jóvenes emprendedores pusieron en marcha hace casi dos años La Vidreoteca, un proyecto ecosostenible que ha despegado después de que subieran hace unos días un vídeo en Instagram contando su iniciativa. "La empresa estaba funcionando, pero tras el vídeo el teléfono no deja de sonar con posibles clientes interesándose por nuestros productos", afirma María Romà, confundadora de La Vidreoteca.
Esta pareja, graduados en Biología, pusieron rumbo a Francia en 2013 en busca de unas oportunidades profesionales que no encontraban en España. Después de más de una década y con dos hijas, decidieron volver a casa para emprender y hacer realidad su sueño de vivir en un entorno rural. "Estuvimos dándole muchas vueltas, valoramos un montón de negocios que podían tener potencial de funcionar y al final nos decidimos por esta idea que nace al 100 × 100 de querer dar una segunda oportunidad a algún recurso, en este caso el vidrio", explica.
Antes, David se formó en un instituto europeo de trabajo de vidrio situado en el norte de Francia. "Estuvo genial, se formó junto a otros emprendedores franceses y luego me enseñó a mí", recuerda.

Red de colaboradores
Ya en España, se establecieron en Serra, un pequeño pueblo del interior de Valencia y pusieron en marcha su proyecto desde cero. "Al inicio creamos nuestra red de colaboradores, principalmente bares y restaurantes locales de donde conseguimos las botellas. Nosotros las recogemos, les quitamos la carga de residuos de vidrio y no tienen que ir ellos a tirarlo al contenedor", explica.
En sus rondas recogen principalmente botellas de vino, pero también de cerveza y otras bebidas. "Se tiran muchísimas botellas y no valoramos la estética que tienen detrás. Al final son objetos que usamos todos los días y los tiramos", asegura.
Con ellas crean en su taller bandejas de vidrio, vasos, jarras y otros objetos para el día a día que se emplean en establecimientos hosteleros y en nuestras casas. "Alargamos la vida útil de cada botella que llega a nuestras manos y lo transformamos en piezas únicas. Nosotros no vemos el vidrio como un residuo, sino como un material valioso, con belleza y potencial".
Un proyecto que ya ha recibido el reconocimiento de diferentes instituciones como el Premio al mejor proyecto rural de Valencia o la Beca Waygo 2025 a proyectos liderados por mujeres.

