Pilar Eyre, divina
Esta señora divina que siempre sonríe a la vida, aunque vengan cruzadas, me recibe en su suite de un histórico hotel de Madrid tras una noche sin calefacción. Cerca, como calor añorado, las mieles de Zalacaín nos esperan. Es la Eyre, aquí me permito el artículo como algo divino, señora, colega, divina y amiga.
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