La autora de 'Serenade' o 'Devil Came to Me' publica el 2 de septiembre sus memorias, 'La noche cayó y nadie pudo salvarme'
El gran cambio de vida de Cristina y Amparo Llanos, hermanas y fundadoras de Dover: de la separación del grupo al mundo de la literatura
En abril de 1997, un grupo llamado Dover, formado por las hermanas Cristina y Amparo Llanos, pegó un auténtico petardazo con su segundo álbum de estudio, 'Devil came to me'. Prácticamente, no había nadie en España que no hubiera escuchado y cantando (aunque fuera en inglés) el single, con el mismo título del disco, en el que Cristina, con su inconfundible voz rasgada, narraba sus escarceos con el diablo.
"Devil came to me, he said, I Know what you need, Devil came to me, he said, just follow me", era la primera estrofa del tema que catapultó a las hermanas Llanos al éxito, después de haber pasado un infierno real, tangible y traumático, debido a los malos tratos de su padre, que conocemos ahora en profundidad gracias a la próxima publicación del libro de memorias de la vocalista, titulado La noche cayó y nadie pudo salvarme.
Este 2 de septiembre saldrá a la venta un libro en el que, a modo de diario, Cristina narra los pasajes más terribles de su vida, desde el maltrato familiar hasta la agresión sexual que sufrió una noche al bajar del autobús, la muerte de su hermano, la depresión y el "milagro" de su triunfo en la industria musical. Así, en un adelanto proporcionado por El Mundo', la cantante asegura que está viva porque no ha tenido el "coraje de suicidarse":
"Mi padre nos metía la cabeza en el lavavajillas"
"Yo no vivo a la fuerza. Vivo porque quiero (en teoría). Porque nadie puede obligar a vivir a un adulto en sus plenas facultades (también en teoría). Pero sobre todo vivo porque, aunque me avergüence admitírmelo a mí misma, no tengo huevos para matarme. El suicidio requiere mucho valor, pese a la estúpida creencia general de que se trata de un acto de cobardía (hay que joderse) [...] Resumiendo, si yo tuviera el coraje de matarme lo habría hecho hace mucho tiempo", sentencia Cristina en su libro.
Los motivos que le llevan a hacer una declaración tan impactante, y que forman parte de una depresión a la que ella llama en el libro El Marasmo, pueden tener su origen en los malos tratos que recibía -tanto ella como sus hermanos - por parte de su padre y que iban desde los "insultos, patadas, empujones y los tirones de pelo hasta a las peleas cuerpo a cuerpo y las cabezas metidas en el lavavajillas de la casa":

Fue agredida sexualmente al bajar de un autobús
"Ciego de cólera, como se ponía cuando se sentía desafiado. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba llorando. Me agarró por el cuello de lo que fuera que llevaba puesto, el abrigo, supongo, no recuerdo si me dio tiempo a quitármelo, me estampó contra la esquina que hacían la pared de la cama y el armario empotrado, y a un centímetro de mi cara, con la voz llena de resentimiento y de un algo enfermizo, dijo: 'Ándate con cuidado, Cristinita, que ahora no están tu madre ni tu hermana para defenderte", relata la autora.
Una escena que ocurrió la misma noche en la que ella había sido agredida sexualmente por un hombre que la siguió al bajarse del autobús: "Con el cuerpo dolorido y trastornado, me levanté de la cama, me duché con mucho asco de tener que tocar lo que había tocado ese y acto seguido comencé el proceso de, por un lado, cerrar mi puerta al exterior bajo siete llaves, y, por el otro, hacer como que aquello no había sucedido, de cara a los demás y a mí misma", añade.
"A partir de ese momento, las noches se volvieron aterradoras e interminables, los días agotadores. No sabía qué sentir. No entendía qué sentía. No lo podía demostrar abiertamente. Solo quería morirme. Lloraba y lloraba en silencio hasta que me dormía exhausta y un par de horas después llegaba el día siguiente", concluye Cristina sobre uno de los peores momentos de su vida.

