Pierce Brosnan, preocupado por las nuevas generaciones: “Han perdido la capacidad de alzar la voz”
Brosnan no duda, y afirma que “esta generación no protesta lo suficiente”
Pierce Brosnan, orgulloso padre en la graduación de su hijo: ¿qué significa para la psicología este rito?
Pierce Brosnan, conocido mundialmente por su papel como James Bond a fines del siglo XX, ha marcado su carrera interpretando a héroes con decisiva voz propia. Sin embargo, ahora que está viviendo su madurez, es capaz de analizar aspectos como el estado de la juventud del siglo XXI, que no duda en señalar que “esta generación no protesta lo suficiente” y que parece haber “perdido la capacidad de alzar la voz en contra de lo que está pasando”, ya sea en política, en el medio ambiente o en la vida cotidiana.
Los 72 años y la mirada más allá del glamour
Brosnan no rehúye hablar de su edad. En otra reflexión a propósito del estreno de Giant, la biografía cinematográfica sobre el entrenador Brendan Ingle, reconoce que “tengo 72 años, el tiempo avanza y lo noto” y que sigue encontrando placer en su oficio interpretativo, incluso cuando se aleja de la imagen icónica que lo consagró como 007.
Lejos de verse “en guerra contra su edad”, el actor describe la madurez como un regalo y una oportunidad para reinventarse. En Giant, que también destaca su estilo, Brosnan encarna a Brendan Ingle, mentor de la estrella del boxeo Naseem Hamed, y subraya que proyectos así le permiten sacudirse la imagen que el público tiene de él.
Esta honestidad respecto al paso del tiempo no está desvinculada de su crítica a las nuevas generaciones: para Brosnan, la experiencia histórica y la memoria de luchas pasadas, desde los movimientos sociales a la defensa de causas colectivas, todavía tienen valor como referencia para la acción contemporánea.
En cualquier caso, la crítica de Brosnan a los jóvenes no es gratuita ni superficial; en sus palabras, hay una reivindicación del ejercicio de la protesta y de una participación ciudadana activa que, según él, parece haberse diluido en las generaciones más recientes. Esta visión coincide con otras declaraciones que ha hecho, en las que plantea que las nuevas generaciones se enfrentan desafíos sin la misma voluntad de confrontar el statu quo que su propia generación, que estuvo marcada por movilizaciones cívicas y políticas intensas en décadas pasadas.
Su perspectiva no se limita a una queja nostálgica. Más bien, es una invitación a la reflexión para recuperar la voluntad de mantener la esperanza y la fe como herramientas de cambio, aun cuando las restricciones y los “grilletes del poder”, como él mismo los describe, parezcan dificultar las expresiones colectivas.
Esperanza, resiliencia y comunidad
Detrás de su mirada crítica también aflora una dimensión profundamente humana. Brosnan atribuye parte de su fortaleza a su familia y su fe, señalando que “es la vida creativa la que me mantiene vivo” y subrayando que uno madura con los años porque esa madurez ofrece una perspectiva que no se obtiene demasiado pronto.
Dice sentirse cómodo con la idea de ser un adulto mayor activo, y celebra que su carrera continúe ofreciendo roles diversos. Su participación en El club del crimen de los jueves, una serie de Netflix sobre jubilados que resuelven misterios, es otro ejemplo de cómo encuentra sentido a su trabajo en contextos distintos al glamour hollywoodiense.
Así, la reflexión de Brosnan sintetiza varios elementos: la importancia de alzarse contra injusticias, el valor de la participación cívica y la necesidad de que cada generación aprenda de la historia de las luchas sociales sin perder de vista las complejidades de su propio tiempo.
Su mensaje sugiere que más allá de la comodidad o la resignación, la protesta y la voz colectiva son herramientas vitales para afrontar problemas globales como el clima, la política y la justicia social. En un mundo cada vez más interconectado pero también fragmentado, su llamado a reactivar esas capacidades puede entenderse como un desafío a la apatía y una insistencia en que, incluso en tiempos complejos, es posible y necesario participar activamente en la construcción de un futuro más equitativo.
Brosnan, con sus 72 años, no solo habla desde la nostalgia, sino que lo hace desde la observación de quien ha vivido suficientes ciclos como para saber que las grandes transformaciones sociales nunca surgieron del silencio, sino de la protesta, la disidencia y la acción colectiva.
