Anthony Hopkins habla de la inexistente relación con su única hija: "No voy a desperdiciar mi vida en esto"
Aunque ha habido intentos de reconciliación, la realidad es que no se hablan, y el actor ya se resigna
Anthony Hopkins lleva 20 años sin hablarse con su hija: claves para reconciliarte con la tuya, según una psicóloga
El camino de Sir Anthony Hopkins por la vida ha sido tan intenso como los papeles que ha interpretado, encarnando desde un psicópata inolvidable hasta a Freud mismo. A lo largo de más de seis décadas, su carrera ha sido colocada en los altares del cine mundial, con dos premios de la Academia y legiones de admiradores.
Pero detrás de la fama y los aplausos, existe una historia humana compleja, en la que el distanciamiento entre él y su única hija ocupa un lugar doloroso y recurrente en la vida del veterano actor. Esta historia no es nueva, pero el actor ha vuelto a hablar de ella en una reciente entrevista con The New York Times con motivo del lanzamiento de sus memorias.
Una relación rota desde hace décadas
Anthony Hopkins, de 87 años, y su hija Abigail Hopkins, que actualmente tiene unos 57 años, llevan más de 20 años sin hablarse, lo que supone un brutal distanciamiento familiar.
Abigail nació en 1968, fruto del primer matrimonio de Hopkins con la actriz británica Petronella Barker, con quien se casó en 1967 y de quien se divorció en 1972. El alejamiento comenzó cuando Abigail era todavía muy pequeña, tras el divorcio de la pareja, debido a que Hopkins tuvo poco contacto con ella, haciendo la situación insostenible hasta que el vínculo se rompió casi definitivamente cuando ella era una adolescente.
Esta ausencia paterna marcó profundamente su relación, hasta el punto de que la propia Abigail ha hablado sobre cómo la presencia intermitente de su padre, que en ocasiones se limitaba a solo una visita al año, generó un vacío emocional difícil de reconciliar.
Ahora, en su entrevista más reciente, Hopkins ha abordado la situación con franqueza y una filosofía personal que mezcla resignación con una mirada clara hacia el futuro. Fue ahí cuando se le preguntó sobre la posibilidad de una reconciliación con su hija. El actor reveló que su actual esposa, Stella Arroyave, intentó tender un puente enviándole una invitación para reunirse con la familia, pero no obtuvo respuesta de ningún tipo por parte de su padre.
Ante esto, el actor confirmó su posición sobre la relación, al declara que “Está bien. Le deseo lo mejor, pero no voy a desperdiciar mi vida en esto.” Hopkins mantiene la filosofía de que “vivir con resentimiento” no vale la pena, y que él “hizo lo que pudo”.
¿Quién es Abigail y qué sabemos sobre su vida?
Abigail Hopkins ha mantenido un perfil relativamente bajo en comparación con su padre, pero no ha estado completamente fuera del radar. Se dedicó durante años a la música y ha trabajado como documentalista y actriz en algún momento de su vida.
Durante una breve etapa en los años 90, padre e hija reconectaron hasta cierto punto, y ella llegó a tener pequeños papeles en películas de su padre como 'Lo que queda del día' y 'Tierras de penumbra'. Sin embargo, esa tregua no prosperó y pronto volvieron a perder el contacto, dejando atrás una relación que muchos describen como dañada de forma irreversible.
La madre de Abigail, Petronella Barker, también está en el trasfondo de esta historia familiar. Actriz británica, Barker fue la primera esposa de Hopkins, con quien compartió la paternidad durante un corto periodo antes de divorciarse. Esta separación y el distanciamiento posterior dejan claro que el vínculo de Hopkins con su hija quedó marcado por ese primer fracaso matrimonial, a pesar de intentos de reconciliación posteriores
Hopkins ha adoptado una postura sorprendentemente franca para alguien que, durante décadas, ha mantenido con hermetismo su vida privada. Más allá de interpretar personajes que exploran la psique humana, el propio Hopkins parece ahora examinar su propia existencia con honestidad: no con rencor, sino con una aceptación pragmática de que todas las relaciones humanas son imperfectas.
Para muchos, su historia puede ser difícil de comprender, al ser un actor venerado mundialmente que nunca logró reconstruir la relación con su única hija. Para otros, es un recordatorio doloroso de que no importa cuán alto se llegue en la vida profesional, las heridas personales pueden marcar de forma profunda.
