Meg Ryan: “Ojalá alguien me hubiera dicho antes que envejecer no es tan aterrador"

"Me encanta mi edad. Me encanta el lugar en el que estoy", asegura la antigua reina de la comedia romántica
Cómo Hollywood dio la espalda a la reina de la comedia romántica
Durante años, hablar de comedia romántica era hacerlo de Meg Ryan. Fue la cara, la voz y el gesto de un tipo de cine que marcó a toda una generación. En los 90 no había escaparate de videoclub ni cartelera que no llevara su sonrisa. 'Cuando Harry encontró a Sally', 'Algo para recordar', 'Tienes un e-mail'… Todas esas películas construyeron la imagen de la chica que todo el mundo quería como amiga, como pareja o como protagonista de su propia historia de amor.

Y luego, casi sin darnos cuenta, se fue apagando su presencia pública. Hollywood dejó de ofrecerle los papeles que antes parecían naturales. Y aunque se atrevió a explorar otros registros y otro tipo de personajes su carrera fue perdiendo visibilidad. Casi a la vez empezó otra narrativa, la de su imagen, su rostro, sus cambios físicos. El foco se desplazó de su trabajo a su apariencia.
Una cultura obsesionada con la juventud
Ese ruido fue constante y, como suele ocurrir con muchas actrices, vino acompañada de juicio público, titulares crueles y una sensación permanente de escrutinio. A sus 64 años, Meg Ryan puede reflexionar de forma franca sobre qué significa envejecer en una industria que sigue obsesionada con la juventud.
En una entrevista con Glamour, Ryan Ryan habló del paso del tiempo con una calma poco habitual. "Como persona mayor ahora, me encanta mi edad. Me encanta el lugar en el que estoy. Envejecer no es tan aterrador. Desearía que alguien me lo hubiera dicho antes: Relájate. Es lo que hay, no prestes atención a los obstáculos".
Para ella, hacerse mayor ha traído una forma de libertad. Menos ansiedad por agradar, menos necesidad de encajar, menos dependencia del juicio ajeno. También hablaba de cómo cambia la relación con una misma con los años. "Me encanta la persona en la que me he convertido, en la que he evolucionado. En mi vida he sido muy luchadora, pero ahora me siento cómoda con las cosas. Creo que eso viene con la edad", reconocía.
Ajena al ruido mediático
En esa misma línea, se mostraba clara al hablar de la presión mediática y de la cultura del comentario permanente. Explicaba que ha aprendido a no mirar, a no entrar en la conversación constante sobre su aspecto físico, a no dejar que ese ruido marque su estado emocional. "No puedo prestarles atención. Simplemente no puedo (...) Hay cosas mucho más interesantes en las que pensar. La maldad y el odio son tan estúpidos", aseguraba cuando le preguntaban por los comentarios hirientes sobre su aspecto.
En otras entrevistas de los últimos años la protagonista de 'Fren Kiss' ha repetido que no le interesa parecer más joven de lo que es, que sí le interesa verse como una mujer mayor, con todo lo que eso implica. Que no quiere seguir jugando al juego imposible de la eterna juventud ni competir con el tiempo. Prefiere asumirlo como parte natural de su vida y de su identidad.
La mujer que fue el gran icono de la comedia romántica más amable del cine comercial ya no trata de gustar a todo el mundo, ni de responder a expectativas ajenas, ni de encajar en un molde que ya no existe. Simplemente quiere estar bien en su propio cuerpo, en su propia historia y en su propia edad.
