Así es la fortuna que Sting no piensa dejar en herencia a sus hijos: "Quieren forjar su propio camino"
La fortuna de Sting está valorada en más de 500 millones de dólares
Bob Dylan o Neil Young: ¿por qué grandes cantantes están vendiendo los derechos de sus canciones?
Hay decisiones que sorprenden por ir a contracorriente de lo que se espera de alguien que tiene mucho que dar. Sting, uno de los músicos más exitosos y reconocibles del planeta, tiene una fortuna estimada en 550 millones de dólares, ya ha dejado claro, una vez más, que ninguno de sus seis hijos verá un solo centavo como herencia cuando llegue el momento. Y no se trata de un caso de falta de afecto, sino todo lo contrario.
El pasado 19 de febrero, el cantante acudió a los micrófonos de la radio francesa France Inter y, con la naturalidad de quien lleva años repitiendo lo mismo, volvió a explicar su postura. Las palabras que empleó esta vez son difíciles de olvidar: “No creo que sea un regalo que deba hacerles; es demasiado. Mis hijos quieren trabajar. Quieren forjar su propio camino en la vida. No tengo intención de quitárselo. No quiero robarles su ambición. Es una cuestión de ética del trabajo, y ellos la tienen”.
No es la primera vez que el músico, de 74 años, habla de esto con tanta franqueza. En octubre pasado, ya lo expresó de una forma igual de rotunda: “Nunca he querido castigarles dándoles demasiado. Niños con demasiadas expectativas, demasiado dinero o demasiados privilegios... creo que hay que encontrar un equilibrio”. Y el equilibrio que él y su mujer, la actriz Trudie Styler, han aplicado en casa siempre ha sido el mismo: “Os daré una buena educación y, por supuesto, tendréis zapatos que poneros. Pero tenéis que ir a trabajar”.
Una fortuna construida con canciones y ladrillos
Para entender el peso de esta decisión, es importante saber de qué cifras estamos hablando. Sting, cuyo nombre real es Gordon Matthew Thomas Sumner, ha acumulado a lo largo de más de cinco décadas de carrera un patrimonio que se estima en torno a los 550 millones de dólares.
Esa fortuna no se debe solo a su éxito como músico, sino que tiene varias patas. La primera y más importante son, por supuesto, los derechos de autor. Canciones como Every Breath You Take, Roxanne o Message in a Bottle no dejan de generar ingresos desde los años ochenta. Solo Every Breath You Take le reporta unas 550.000 libras al año en royalties. A esto hay que añadir que, en 2022, Sting cerró uno de los acuerdos más lucrativos de la historia reciente de la música y vendió todo su catálogo de composiciones, tanto las de The Police como las de su etapa en solitario, a Universal Music Publishing Group en un trato valorado en hasta 300 millones de dólares.
A eso se suma un amplio patrimonio inmobiliario que incluye propiedades en Nueva York, el Reino Unido y su célebre finca toscana Il Palagio, donde además produce vino. Y a esto hay que sumar el hecho de que el artista sigue en activo. Su gira My Songs en 2023 recaudó más de 80 millones de dólares en taquilla, sin ir más lejos.
Seis hijos y una sola norma
De su primer matrimonio con la actriz irlandesa Frances Tomelty nacieron Joseph (49 años) y Fuchsia (43). Con Trudie Styler, con quien se casó en 1992, tuvo cuatro más: Bridget (41), Jake (40), Eliot (35) y James (30). Los seis han crecido en un ambiente privilegiado, con viajes, educación de calidad, contacto con el mundo del arte… pero sin la promesa de que les espere un cheque en blanco cuando terminen su formación.
La posición de Sting no es nueva. Ya en 2014 lo dijo en una entrevista al Daily Mail con una claridad que entonces también dio la vuelta al mundo: “Desde luego, no quiero dejarles fondos fiduciarios que les pesen como una lata. Tienen que trabajar. Todos mis hijos lo saben y rara vez me piden cosas, lo que realmente respeto y aprecio”. Y aclaraba que tiene en nómina a más de 100 personas entre su equipo artístico, técnico y administrativo, lo que absorbe gran parte de sus ingresos.
Una tendencia entre los más ricos del mundo
Sting no está solo en este planteamiento. Otras figuras de su generación y calibre han llegado a conclusiones parecidas. Elton John, con un patrimonio que supera los 250 millones de euros, tampoco planea dejar su fortuna a sus hijos. Bill Gates ha declarado en múltiples ocasiones que la mayor parte de su riqueza irá a causas benéficas a través de su fundación, con el mismo argumento de fondo: el dinero fácil no hace mejores personas, sino todo lo contrario.
Lo que convierte el caso de Sting en algo particular es la forma en que lo explica. No como un acto de privación, sino como el mayor regalo que puede hacerles, el de la necesidad de buscarse la vida. “La gente queda arruinada por no tener que ganar su propio dinero”, resumió en otra ocasión. Una filosofía que, a juzgar por lo que él mismo cuenta de sus hijos, parece haber funcionado.
