Elvira Lindo, sobre su difícil infancia: “Me refugié en la fantasía para soportar la enfermedad de mi madre"

Elvira Lindo
Elvira Lindo habla su infancia marcada por la enfermedad de su madre. Cordon Press
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El gran público siempre asociará a Elvira Lindo con el universo de Manolito Gafotas, un personaje que marcó a varias generaciones y redefinió la literatura infantil y juvenil con una mezcla poco habitual de ironía, ternura y realismo urbano. Pero su trayectoria abarca novelas, ensayos, columnas en prensa o guiones cinematográficos, una obra que la ha consolidado como una autora de referencia, capaz de conectar con públicos muy diversos sin renunciar a su voz. Sin embargo, detrás de ese oído fino para los matices emocionales y sociales, hay una biografía marcada por una infancia compleja.

Desde los 9 años, Lindo tuvo que bregar con la grave insuficiencia cardíaca de su madre, que acabaría siendo mortal y dejó una huella muy profunda en su forma de mirar el mundo. La escritora se ha referido en varias ocasiones a su drama de juventud, la última en 'Lápiz de memoria' de la Cadena Ser. En ese espacio la autora de 'Una palabra tuya' rememoraba que su progenitora tuvo una de las primeras operaciones a corazón abierto que se hicieron en España, pero aquello no bastó para salvarle la vida.

"Creí que podría salvarla"

Contemplar durante seis años cómo su madre se consumía introdujo una incertidumbre emocional en su infancia que la obligaba a adaptarse, a madurar antes de tiempo, a desarrollar mecanismos de observación y protección, como el pensamiento mágico. Su mente infantil dedujo que si se portaba bien su madre mejoraría. Sentía que su conducta podía cambiar el desenlace de algo que en realidad no controlaba, por lo que se volcó en hacer cosas cotidianas para ella, como preparar zumos. “Creí que podría salvarla, los niños piensan cosas así”, rememoraba Lindo.

Una mente escapista

De aquellos años aún recuerda el sonido del corazón de su madre, un sonido persistente, "como el reloj del abuelo", algo que le produjo angustia, miedo y falsas esperanzas. Y frente a la impotencia de la cruda realidad del hogar, también empezó a refugiarse en la imaginación. "Mi refugio estaba en la fantasía. Construí una mente muy escapista”, reconocía Lindo. Aquello no llegaba a curar el dolor ni la inseguridad, pero los atenuaba. En cualquier caso, y aunque la escritora es firme defensora de no sobreproteger a los niños de las historias intensas, tiene claro que aquella difícil situación dejó una herida imposible de cicatrizar: “A esa edad no estás preparada para tratar con la enfermedad y la muerte”.

Con los años, esa experiencia se filtró en su escritura. De manera directa y profunda en su libro 'A corazón abierto', publicado en 2020 y centrado en la vida de sus padres, pero también de forma sutil: personajes complejos, familias imperfectas, vínculos marcados por contradicciones, humor que convive con la melancolía. En su obra no hay idealización de la infancia ni relatos edulcorados de la familia. La fragilidad aparece como parte estructural de la existencia. Porque la vida casi nunca es de color de rosa.