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Ana Milán, sobre la pérdida: “No hay nada que te conecte más con la vida que la conciencia de que te vas a morir"

Ana Milán
Ana Milán ha hablado claro sobre el paso del tiempo. Getty Images
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Hay muchas maneras de conocer a una persona y, si bien no todo el mundo tendrá la posibilidad de sentarse a charlar tranquilamente con Ana Milán, casi todo el mundo puede leer sus palabras, escuchar sus consejos y aprender un poco más de su manera de ver el mundo gracias a sus entrevistas, sus redes sociales, las novelas que ha escrito y, ahora también, en 'Ex. La vida después', el programa que presenta en Cuatro.

Todos, lugares donde se refleja, en parte, su manera de ver el mundo, entender la vida y afrontar los golpes que esta le ha ido dando a lo largo del tiempo. Hay muchas maneras de enfrentarse a la pérdida y la muerte, algo que Ana ha tenido que hacer en varias ocasiones a lo largo del tiempo, y parece tener bastante claro cuál es la suya. 

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En 'Bailando lo quitao', su novela, abordó el paso del tiempo y el envejecimiento, y lo hizo a través de la historia de Josefa. De este modo pudo reflexionar y vivir todo esto en la piel de otra persona, compartiendo con ella todo este proceso. 

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"Me llamo Josefa y estoy deseando morirme", es la frase con la que comienza su libro, una historia que tardó cinco años en escribir y que, según su propio criterio, no la convierte en escritora, pero sí que le permite reflexionar sobre muchos temas en los que merece la pena pensar, como envejecer o la muerte.  

Ana Milán, el paso del tiempo y la pérdida

Esta novela, la primera de la actriz conocida por su participación en series como 'Yo soy Bea' o 'Camera Café' y presentadora del programa de entrevistas de Cuatro 'Ex. La vida después', es también la manera que Milán ha querido emplear para reflexionar sobre el paso del tiempo. "A mí envejecer me parece una de las grandes tragedias", revelaba sobre el proceso de envejecer en las entrevistas concedidas durante la promoción de su libro, como la recogida en Vanitatis. 

"Es un ejercicio de crueldad observar cómo tu cara o tu cerebro cambian sin que puedas hacer nada. Yo no quiero edulcorarlo, me parece una putada tremenda saber que viene la muerte, que se acaba. De alguna manera, cuando cumples los 50, tomas conciencia por primera vez de que ya no eres joven". 

Envejecer es un proceso que nos acerca a la muerte, algo que para la actriz española es algo que no tenemos demasiado aceptado. "Me parece que somos una sociedad muy alejada de la muerte para nuestra desgracia, porque no hay nada que te conecte más con la vida que la conciencia de que te vas a morir", decía. 

Esto es algo que ella ha tenido que afrontar en varias ocasiones, el desgaste físico de sus seres queridos. Así sucedió con su madre, que además tuvo que enfrentarse a una enfermedad especialmente cruel, tanto para el enfermo como para el entorno, el Alzheimer. Fue precisamente una conversación con ella lo que impulsó la creación de este libro

"A mí me encantaba levantarme y meterme en la cama con mi madre por la mañana. Un día, cuando ella ya tenía Alzheimer, me preguntó: '¿Cuántos años tengo yo?' 78. '¿Pero cómo voy a tener 78?'. Entonces me dijo: '¿Tú sabes que cuando yo me estoy despertando y me veo a mí misma con las cosas que tengo que hacer por el día, no tengo más de 40? Y cada mañana, cuando me veo en el espejo, no entiendo nada'. Si tuviese que decir cuál es el germen de este libro, sería esta conversación". 

El recuerdo de sus padres y su pérdida

Ana Milán no es una persona que se regodee en la tristeza. Tal vez por eso los recuerdos que tiene hacia la memoria de sus padres no están marcados por el duelo, sino por el amor y por todo el tiempo que la muerte les quitó para pasar juntos. A través de sus redes sociales de vez en cuando comparte algún pensamiento sobre ellos, sobre todo en fechas señaladas, como el cumpleaños de su padre, a quien le dedicó hace tiempo unas bellas palabras. 

"Lo echo de menos a menudo, sobre todo cuando no sé protegerme bien a mí misma", decía en una publicación del año 2019 junto a una fotografía de sus padres. "Aprendí a cicatrizar porque él jamás me curó una herida, siempre se reía y me decía: eso no es 'na'. Y es cierto, casi siempre es 'na'... Echo de menos su manera de reír y su humor negro tirando a azabache. Me gustaría llamarlo ahora mismo y contarle. Pero a él nunca le gustó mucho hablar por teléfono".

Su madre, además de inspirar el origen de su novela, también ha influido en su vida, le permitió equivocarse, como ella misma señaló, y le acompañó en el proceso, "siempre me ha parecido de los grandes regalos que me hizo mi madre", explicaba. 

"Nunca nadie me rascará la espalda así", escribía sobre ella en su cuenta de Instagram al recordarla tras su muerte. "Nunca, jamás, me han vuelto a secar el pelo al sol. Contigo descubrí que podía hacer reír. Y que si daba mi palabra tenía que ser ley; no siempre lo he conseguido… Me quedo con tu apellido y tu nariz".