Televisión

Jon Hamm: "La pérdida de fertilidad y poder asusta a muchos hombres de 50"

John Hamm o la masculinidad compleja. Getty Images
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Hay trayectorias en Hollywood que parecen diseñadas para desmontar el mito del éxito temprano, y la de Jon Hamm es una de ellas. Durante años sobrevivió a base de papeles menores, castings fallidos y trabajos alimenticios, hasta que ya pasada la barrera de los 35 irrumpió con una fuerza inusitada en la cultura popular gracias a 'Mad Men'. Desde entonces, su figura se ha consolidado como ejemplo de que la madurez también puede ser una ventaja competitiva en la industria del entretenimiento.

Antes de convertirse en el icónico Don Draper, Hamm acumulaba más frustraciones que éxitos. Nacido en 1971 en St. Louis, su vida temprana estuvo marcada por la pérdida de su madre cuando era niño y la de su padre en la veintena. Tras estudiar en la Universidad de Missouri, se trasladó a Los Ángeles con la aspiración de triunfar en el cine, pero el camino fue largo y poco glamuroso.

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Encadenó muchos pequeños papeles en televisión y cine sin lograr despegar. Tanto que estuvo cerca de tirar la toalla, pero en 2007, cuando ya tenía 36 años, fue elegido para protagonizar una serie que iba a contar cómo la publicidad inventó el deseo moderno mientras sus creadores se consumían en alcohol, tabaco y soledad. Su interpretación de Don Draper, un ejecutivo publicitario brillante, atormentado y profundamente contradictorio, redefinió el tipo de masculinidad compleja que la televisión podía explorar.

Draper no era un héroe tradicional, sino un hombre construido sobre ficciones, atrapado entre el éxito profesional y el vacío personal. La clase de ambigüedad que demandada una audiencia que ya no buscaba arquetipos simples. Su trabajo le valió reconocimiento crítico y premios. El propio Hamm ha reconocido en diversas entrevistas que llegar "tarde" al éxito le permitió tener una perspectiva más sólida sobre la industria y sobre sí mismo.

Grietas y zonas oscuras

Tras el final de 'Mad Men' en 2015, Hamm evitó encasillarse. Alternó comedia, drama y papeles secundarios en proyectos de alto perfil, demostrando una versatilidad que a menudo se pasa por alto. Ahora vuelve a tener el foco encima gracias a la serie 'Vicios ocultos', que acaba de estrenar su segunda temporada y en la que vuelve a encarnar a un individuo con capas, grietas y zona oscuras, en esta ocasión un gestor de fondos de financiación que pierde su empleo y se dedica a robar a los ricos.

La serie también pinta un retrato poco amable de la crisis de la mediana edad a través de sus personajes masculinos. “Una vez que cumples los 50, o llegas a la mitad de tu vida si tienes suerte, todo empieza a doler un poco más, te vuelves menos activo, idealmente has llegado a una situación en la que estás a gusto, pero la pérdida de fertilidad y de poder asusta a muchos hombres, sienten que el ocaso que todo esto conlleva está a la vuelta de la esquina”, reflexiona Hamm en una entrevista en 'Fotogramas'.

"Envejecer es divertido"

Si a Hamm también le atormentan estas inquietudes lo disimula muy bien. De hecho, no niega que disfruta de sus 55 años y de su matrimonio con la actriz Anna Osceola. “Si has llegado hasta aquí, estás haciendo algo bien. Soy muy afortunado. Puedo hacer lo que siempre he querido hacer, creo que al más alto nivel. Lo agradezco diariamente. Todavía me encanta ir a trabajar. Así que para mí, honestamente, envejecer es divertido. Lo he disfrutado. Me lo he ganado", admitía recientemente en otra entrevista con Movies for Grownups.