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Arantxa Sánchez Vicario reaparece "feliz" a los 54 tras perder toda su fortuna: "La vida sigue"

Arantxa Sánchez Vicario
Arantxa Sánchez Vicario y la vida que continúa. Cordon Press
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Lejos del ruido que durante años rodeó su vida personal y económica, Arantxa Sánchez Vicario reaparece serena a sus 54 años y con un mensaje sencillo que resume su momento vital. "Estoy feliz, la vida sigue", ha asegurado la que fue una de las grandes leyendas del tenis español, una mujer que conoció el éxito más absoluto, acumuló una fortuna millonaria y también sufrió una de las caídas más sonadas fuera de las pistas.

De la cima del deporte mundial a los problemas judiciales y financieros, y de ahí a una nueva etapa marcada por la discreción y el deseo de seguir adelante, su trayectoria es también una lección de resistencia ante la adversidad.

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La imagen de Arantxa levantando trofeos en los años 80 y 90 dio la vuelta al mundo y convirtió a aquella barcelonesa en una de las grandes referencias del deporte español. Fue número uno del ranking WTA, conquistó cuatro Grand Slams y protagonizó una carrera extraordinaria marcada por le esfuerzo, la resistencia y la competitividad.

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Durante años, el éxito deportivo vino acompañado de una importante fortuna. Las ganancias obtenidas en las pistas, los contratos publicitarios y las exhibiciones situaron su patrimonio entre los más elevados del deporte español. Sin embargo, el paso del tiempo terminó demostrando que la fama y el dinero no garantizan una vida tranquila.

Los años difíciles

Después de su retirada comenzaron años especialmente complicados. La extenista se vio envuelta en conflictos familiares, disputas judiciales y dificultades económicas que fueron ocupando titulares durante mucho tiempo.

A esa situación se sumó el proceso relacionado con la ocultación de bienes para evitar el pago de una deuda con una entidad bancaria. En 2023, la justicia española la condenó por ese asunto, aunque quedó absuelta de ingresar en prisión al sustituirse la pena por una multa, mientras que su entonces marido recibió una condena superior.

La ruptura con Josep Santacana, con quien se casó en 2008 y de quien se separó en 2017, abrió además una larga batalla judicial por el patrimonio que la extenista había acumulado durante su carrera, y que se estima en torno a los 30 millones de euros. "Con lo que he ganado, no poder vivir del tenis es un golpe muy duro que no me esperaba. Mi error fue enamorarme", confesaba en El País hace unos años.

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana

Arantxa siempre ha sostenido que fue su entonces marido quien gestionó sus inversiones y bienes, mientras ella permanecía al margen de las decisiones financieras. En el marco de su divorcio, tramitado en Florida, intentó esclarecer el destino de su fortuna y recuperar parte de esos activos.

Sin embargo, el proceso terminó este año con un importante revés para sus intereses cuando un tribunal de Miami dio por acreditada la situación patrimonial de Santacana y rechazó sus pretensiones económicas, poniendo fin a una disputa que se había prolongado durante años y que simboliza el abrupto cambio de rumbo que ha vivido la exnúmero uno del tenis mundial.

Centrada en su familia

Hoy Sánchez Vicario mantiene una vida centrada en su familia y en el seguimiento de las actividades deportivas de sus hijos, Leo y Luna, tal y como ha explicado en la gala de los premios Gloria del Deporte Iberoamericano. "Me han salido futbolistas", bromeaba ante los periodistas.

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La catalana también aprovechó para destacar el papel de su madre, después de muchos años de distanciamiento. Con el paso del tiempo, Arantxa ha ido recuperando poco a poco la tranquilidad. Sus apariciones públicas son mucho más escasas y siempre transmite un mensaje de serenidad.

Al fin y al cabo, su historia no solo habla de títulos y récords. También es la de una mujer que triunfó a lo grande, atravesó una profunda caída personal y económica y que hoy transmite un mensaje tan sencillo como poderoso: siempre existe la posibilidad de volver a empezar.