Ingrid, la princesa heredera de Noruega: su lado más personal y los grandes desafíos a los que se enfrenta
Con una sólida formación militar y ahora universitaria, la joven, un año mayor que la princesa Leonor, se enfrenta a una nueva etapa con mucha más presencia institucional
Haakon y Mette-Marit ya son reyes de Noruega y su hija Ingrid la nueva princesa heredera: así queda la sucesión tras la muerte de Harald V
Ahora que Haakon VIII de Noruega, hasta hace unos días príncipe heredero, inicia su reinado, los ojos se posan en quien ocupa su puesto a partir de ahora. Tras más de 20 años preparándose para asumir ese nuevo papel, la primogénita de Haakon y Mette-Marit se enfrenta a una serie de retos importantísimos. En paralelo, se han ido desvelando sus secretos y su lado más personal. Así es Ingrid Alexandra, princesa heredera al trono de Noruega.
Ahijada de Felipe VI y amante de los deportes extremos
Es sabida la amistad entre Felipe VI y Haakon; de hecho, nuestro rey formó parte del círculo más cercano de amigos del noruego desde su juventud. Y esa amistad tiene que ver directamente con la futura reina, ya que en su bautizo, en abril de 2004, uno de sus seis padrinos fue el entonces príncipe de Asturias. Eso sí, no pudo estar presente en la ceremonia por motivos de agenda. Otros padrinos fueron Federico de Dinamarca, Marta Luisa de Noruega, Victoria de Suecia, el fallecido Harald V y la abuela materna de Ingrid, Marta Tjessem. Todos ellos están reunidos en esta imagen de 2019, el día de la confirmación de la princesa:
En el plano más personal, la primogénita del rey es una joven que adora los deportes, incluidos los más extremos. Le gusta esquiar y hacer surf, pero también ha mostrado interés por disciplinas de mayor exigencia física, como el kickboxing o la escalada. Fuera de la actividad física, ha mostrado un enorme interés por el medio ambiente y los peligros del cambio climático, y le encantan el arte y el diseño.
La preparación de Ingrid Alexandra se parece muchísimo a la de la princesa Leonor. Como ella, ha recibido formación militar: quince meses, tras los cuales ha iniciado sus estudios universitarios. Si la princesa de Asturias ha optado por el grado de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III, su homóloga noruega se desplazó a la Universidad de Sídney para estudiar una carrera muy parecida: Política y Relaciones Internacionales. Este curso, mediante un programa de intercambio, continúa sus estudios en Oslo: la enfermedad de su madre ha pesado motivo para haber dado el paso de regresar a su país. Y sin duda la muerte de su abuelo ha afianzado esta decisión.
Los retos de Ingrid Alexandra ante su nuevo papel como princesa heredera de Noruega
Cualquier movimiento de la princesa se observa y analiza con lupa, y más en una época en la que los ‘paparazzi’, los móviles y las redes sociales amplifican cualquier pequeño gesto. Con el regreso a Oslo, su pérdida de anonimato será evidente. De hecho, la heredera, alejada de esa imagen de encorsetamiento que a menudo han ofrecido las monarquías, había confesado a su círculo lo liberador que le resultaba pasearse por el campus de Sídney sin ser reconocida.
Su bisabuelo, Olav V, reinaba cuando se reformó la constitución para que se estableciera la primogenitura absoluta; esto es, que si el primer hijo del rey era una mujer, pudiera ser reina. Este cambio afectará por primera vez al futuro reinado de Ingrid Alexandra, ya que se aprobó en 1990 y no tenía carácter retroactivo. Por eso es Haakon y no su hermana mayor, Marta Luisa, quien reina actualmente. Sin duda, un gran reto para la princesa cuando llegue su momento y toda una novedad para aquel país, ya que será la primera reina no consorte de la historia.
Por otra parte, la condena de Marius Borg, su hermano por parte de madre, constituye uno de sus grandes desafíos en el presente. No podemos olvidar que ambos se han criado juntos, y que se la ha interpelado al respecto. Ingrid ha expresado en alguna ocasión que este proceso ha sido difícil para ella y su familia. Pero la popularidad de la que gozaron Harald V y Sonia no pasa por el mejor momento, y esto es algo que, inevitablemente, salpica a la heredera de la corona, que tendrá que aprender a gestionar este obstáculo.