El jurado del caso Lindsay Clancy no llega a un acuerdo tras más de 17 horas de deliberación

El juez William Sullivan ordenó al jurado que volviera a deliberar después de que declararan que no podían llegar a un veredicto unánime.
Lindsay Clancy dejó escrito en una nota que quería un cuarto hijo aunque mató a los tres que tenía tras una depresión postparto
17 horas de deliberación no sirvieron para llegar a un acuerdo en el mediático juicio de Lindsay Clancy, la madre acusada de asesinar a sus tres hijos pequeños tras una depresión postparto e intentar suicidarse después.
La clave de la sentencia, tras confesar Lindsay los crímenes, es saber si ella se encontraba en un estado de psicosis cuando estranguló fatalmente a sus tres hijos: Cora, de 5 años, Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses. Y el jurado no lo tiene claro. El juez William Sullivan ordenó al jurado que volviera a deliberar después de que declararan que no podían llegar a un veredicto unánime y que la situación se encontraba enquistada.
Clancy está acusada de asesinato en primer grado. No niega haber matado a los niños, pero se ha declarado inocente por falta de responsabilidad penal, alegando que sufría de psicosis posparto y sobredosis de medicamentos. Además del cargo de asesinato en primer grado, el jurado también está considerando cargos de asesinato en segundo grado y homicidio involuntario.
Los fiscales defienden que los asesinatos fueron premeditados y deliberados
Durante el transcurso del juicio, los fiscales intentaron demostrar que Clancy no era psicótico y que los asesinatos fueron premeditados y deliberados. Durante los alegatos finales, la fiscal adjunta Jennifer Sprague dijo que Clancy estaba "deprimida" y que "ya no quería intentarlo". “Esos niños eran su factor protector”, dijo Sprague. “Esos niños le impedían acabar con su sufrimiento. Así que tuvo que eliminar ese factor protector”.
El abogado defensar acusa a la fiscalía de arrancar el alma a su cliente
Kevin Reddington, abogado de Clancy, afirmó en sus alegatos finales que los fiscales habían "arrancado el alma" de su cliente. Además, argumentó que los profesionales médicos le fallaron a Clancy después de que ella intentara obtener ayuda para sus problemas de salud mental posparto.
Los posibles veredictos
Si los jurados no son capaces de llegar a una decisión unánime, el juicio podría declararse nulo. El juez del caso instruyó el jueves pasado a los miembros del jurado sobre los posibles veredictos con hasta cinco escenarios. Si la declaraban culpable, podría ser de asesinato en primer grado (con premeditación y deliberación), en segundo grado (intencional, pero sin planificación previa) u homicidio involuntario por la muerte de cada uno de los niños. O podía también ser declarada inocente por falta de pruebas o inocente por falta de responsabilidad penal por enfermedad mental.
Los momentos clave del juicio
Los llantos de Clancy al ver los intentos de salvar a sus hijos y sus pertenencias
Lindsay no pudo evitar el llanto en varios momentos del juicio. Al contemplar los pijamas de sus pequeños y las bandas elásticas con las que acabó con su vida. Lindsay se mantuvo inmóvil, sin hacer ningún gesto o reacción al verse a sí misma en la cama de hospital en un trágico estado. Pero no pudo reprimir las lágrimas al escuchar cómo los paramédicos intentaron salvar la vida a sus hijos y ver imágenes de ellos. Tampoco pudo aguantar en la sala cuando se hizo pública la autopsia de sus hijos y las declaraciones de los médicos que los asistieron.
La frenética llamanda al 911 de un padre destrozado
Los miembros del jurado escucharon también la frenética llamada al 911 que realizó el entonces esposo, Patrick Clancy, al contemplar a sus hijos muertos. Algunos de los que han podido escucharla la califican como una de las peores experiencias de su vida. Patrick no arremetió contra su esposa, al contrario, consideró que estaba enferma. Se ha vuelto a casar y tiene otro hijo.
Lindsay estuvo a punto de morir tras intentar suicidarse
Lindsay Clancy estuvo a punto de morir tras acabar con la vida de sus tres hijos. Los estranguló y luego se tiró por la ventana. Pero no logró su objetivo, aunque llegó a estar agonizante y ha quedado tetrapléjica al romperse la columna. A Lindsay Clancy la llevaron a un hospital de Boston. Estaba sedada.
La mujer fue trasladada al South Shore Hospital en South Weymouth, Massachusetts, y luego viajó en un vuelo medicalizado al Brigham and Women's en Boston, donde estuvo a punto de morir. Un agente estuvo junto a ella durante 16 horas, también para evitar que pudiera hacerse daño de nuevo. Clancy sufrió un paro cardíaco y necesitó múltiples transfusiones de sangre para poder salvar su vida. Ella había firmado que en caso de necesitar reanimación no se la hiciera, pero el hecho de que hubiera intentado suicidarse antes, lo dejó en este caso sin efectos.
El agente que se derrumbó al llegar al lugar de los hechos
El agente de policía, Stephen Hall, no pudo dejar de llorar al recordar lo que encontró en la casa de Lindsay y Patrick. Lo que encontró fue devastador. Los niños tumbados en el suelo mientras los paramédicos intentaban en vano salvar su vida.
¿Negligencia médica?
Clancy y su exmarido, Patrick Clancy, demandaron por separado a Tufts por venderse como experta en tratamientos psicológicos postparto teniendo en cuenta su escasa experiencia y las consecuencias de su tratamiento. En su primera cita, el 15 de septiembre de 2022, Clancy le comentó a Tufts que la ansiedad y el insomnio eran dos problemas con los que estaba lidiando. La doctora la recetó Zoloft, que incluye el insomnio como posible efecto secundario. Lindsay tenía miedo de tomar medicamentos psiquiátricos, había llamado a una línea de ayuda para la prevención del suicidio y había informado que estaba "a punto" de tener pensamientos suicidas. Hechos que sorprendieron a la psiquiatra que la trataba.
La doctora Jennifer Tufts sí que admitió el lunes que se "preocupó" durante una cita en octubre de 2022 con Lindsay Clancy después de que la madre, que entonces tenía 32 años y acababa de dar a luz, enumerara una serie de síntomas que tenía por tomar Zoloft. Clancy le comentó a Tufts que tenía "paranoia de tener pensamientos suicidas" y temía que ocurriera algo malo. La psiquiatra le dio alternativas al medicamento, pero nadie intervino con más profundidad ante la posible deriva de la joven.
