El artista, que está viendo cómo su fama crece exponencialmente gracias a su música y al éxito de la película de los Javis, tiene un rincón en el que "la vida parece de verdad"
Guitarricadelafuente enseña sus raíces en 'Spanish Leather': "Disfruto de mi edad y de mi cuerpo"
Es uno de los personajes del momento, tanto por su participación en ‘La bola negra’ como por la gira ‘Spanish Leather’, que acaba de concluir en Madrid. Álvaro Lafuente, más conocido como Guitarricadelafuente, ha experimentado un éxito sin precedentes en muy pocos años que, al menos aparentemente, no le quita un ápice de humildad. De hecho, hace solo un año le confesaba a ‘La Vanguardia’ que está en un constante “proceso de descubrirse a sí mismo”. El cantante y, ahora, también actor, ha incorporado el folk como parte orgánica de su cultura musical. Aunque dice haber dejado atrás la nostalgia para “abrazar la velocidad de estos tiempos”, sigue habiendo un lugar que Guitarricadelafuente considera su refugio y al que ha llegado a dedicar una canción: Las Cuevas de Cañart.
Nacido junto al mar, pero con un fuerte apego a esta localidad del Maestrazgo
“En Las Cuevas de Cañart la vida es tan bonita que parece de verdad”, canta en ‘Guantanamera’, uno de los primeros sencillos de su carrera y que hoy constituye uno de sus grandes éxitos. El título no es casual: si en el tema original al que homenajea y que lleva el mismo nombre se habla de la nostalgia de La Habana, Guitarricadelafuente escoge no Benicàssim, un lugar icónico en lo que a música se refiere, lleno de magníficas playas, donde nació y creció, sino Las Cuevas de Cañart, el pueblecito en el que pasó largas temporadas de su infancia y adolescencia y que construye en gran parte su música.

Su abuela materna, Carmina, nació en esta pequeña población de menos de un centenar de habitantes. Se encuentra en el Maestrazgo, una región que conecta el sur de Aragón con el interior de Castellón. Allí se juntaba con sus primos, cantaba, escuchaba y reproducía la música popular de la zona. Las raíces de la música de este artista se hunden en este lugar y, en general, en Aragón; no en vano, su propio nombre artístico usa el típico diminutivo de la zona a modo de guiño y de homenaje a la tierra de la que proceden sus ancestros.

Un lugar lleno de rincones con encanto
A pesar de ser un lugar tan pequeño, Las Cuevas de Cañart cuenta con uno de los conjuntos arquitectónicos más atractivos de toda la provincia, tal como aseguran desde la web de Turismo del Maestrazgo. La primera vez que se documenta la existencia de esta población es en el siglo XII, aunque el nombre de la población tal como lo conocemos hoy data de 1646.
La iglesia de San Pedro Apóstol, de origen barroco, y los restos de dos conventos, el de la Purísima Concepción y el de los monjes servitas, son algunos de los edificios más representativos, si bien del segundo solo se conservan ruinas. Entre sus calles de color ocre y con arcos rebajados se pueden descubrir algunas casonas como la Casa Arellano o la Casa Moliner.

Las ermitas de San Blas y de los Pueyos, los restos del castillo o el barrio judío son lugares que merece la pena visitar en este pequeño rincón aragonés que, ya alejado del núcleo de población, aún reúne curiosidades, como una nevera (especie de depósito construido con piedra en el que antiguamente se almacenaba nieve para usarla como hielo cuando hacía calor), la ermita de San Juan o sus tumbas medievales.
Todos esos lugares vieron crecer a Álvaro Lafuente. Los mayores del lugar, ante la presencia de aquellos niños, solían decir: “¡Ahí viene la cantera!”. Así lo contaba la discográfica, Sony Music, cuando se reeditó ‘La cantera’, el disco con el que el cantante homenajeó a las raíces de las que proviene su música, pero también a los jóvenes que vienen detrás. Un disco, por cierto, que en gran parte se gestó en el pueblo que se ha convertido en su refugio y que ni siquiera tenía cobertura móvil.

