Irene Villa, 35 años después del atentado de ETA contra ella y su madre: "Vamos a celebrar ese tiempo de vida extra"

El 17 de octubre de 1991, la periodista tenía 12 años cuando la banda terrorista colocó una bomba en el coche en el que viajaba con su progenitora. Hablamos con ella
Irene Villa habla de su último embarazo como uno de los peores momentos de su vida: "No me mató una bomba y casi me mata mi cuarto bebé"
El 17 de octubre de 1991 cambió por completo a Irene Villa y a su familia. Tenía 12 años cuando una bomba colocada por ETA en el coche en el que viajaba con su madre, María Jesús González, en el barrio madrileño de Aluche, convirtió su trayecto al colegio en una tragedia que estuvo a punto de costarles la vida. 35 años después, aquella fecha continúa calando a ambas. Ahora, la han convertido en una celebración de la segunda oportunidad que tuvieron.
Con motivo de este aniversario, la web de Informativos Telecinco ha hablado con la deportista para conocer cómo afronta este día tan señalado, cuáles son sus próximos compromisos profesionales y qué ocupa actualmente el centro de sus preocupaciones.

La periodista y escritora nos reconoce que tiene varios eventos relacionados con el mundo empresarial por delante, incluidos encuentros con empresas mexicanas, aunque su prioridad en estos momentos está en casa. Y es que, tal y como confiesa a este medio, su marido, David Serrato, atraviesa un proceso médico en Soria y ella ha decidido permanecer a su lado.
"Mi mayor proyecto es la educación y felicidad de mis tres hijos y ahora mi prioridad es acompañar a mi marido que está pasando un proceso médico en Soria y no me separo de él", explica a este medio. Unas palabras con las que deja claro que, por encima de sus compromisos profesionales, están su familia y el acompañamiento a su pareja en un momento delicado.
Pese a las circunstancias, hay una cita que no piensa dejar pasar. Este sábado, 17 de octubre, comerá, como hace cada año, con su madre y su hermana para celebrar los 35 años transcurridos desde aquel atentado que marcó un antes y un después en sus vidas. "Comeré como cada año con mi madre y con mi hermana para celebrar esos 35 añazos de vida extra. Esa tradición no cambia", asegura.

El atentado de ETA
Aquella mañana del 17 de octubre de 1991, Irene Villa viajaba en el asiento del copiloto del coche de su madre, que la llevaba al colegio por la calle Camarena, en el barrio madrileño de Aluche.
María Jesús trabajaba como funcionaria policial y ambas se dirigían a cumplir con sus obligaciones cotidianas sin imaginar que estaban a punto de convertirse en víctimas de uno de los atentados más recordados de la banda terrorista ETA.
Horas antes, Madrid ya había sufrido otro ataque. La organización terrorista había colocado varios artefactos explosivos en vehículos de la capital y uno de ellos acabó con la vida del teniente del Ejército de Tierra Francisco Carballar. La siguiente explosión alcanzó el coche en el que viajaban Irene y su madre, que resultaron heridas de extrema gravedad.
Irene tenía solo 12 años. Como consecuencia de la explosión, perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda. Su madre también perdió una pierna y un brazo. Las imágenes de la niña gravemente herida y de su madre intentando acercarse a ella conmocionaron a la sociedad española y se convirtieron en uno de los momentos más impactantes de la violencia terrorista de aquellos años.

La gravedad de las lesiones hizo que ambas fueran trasladadas a hospitales diferentes. María Jesús llegó a temer que su hija hubiera muerto, ya que, cuando despertó en la unidad de cuidados intensivos, no la encontró a su lado. Irene, por su parte, también tuvo que afrontar una larga recuperación física y emocional. Su reencuentro se produjo ante las cámaras.
Irene tuvo que aprender a desenvolverse con prótesis y a convivir con las secuelas físicas de la explosión. Con el tiempo, se centró en su trayectoria como periodista, escritora y psicóloga, además de destacar en el deporte adaptado, donde llegó a convertirse en campeona de España de esquí.
Sin embargo, el caso judicial no tuvo una resolución que permitiera hacer justicia por aquel ataque. La causa prescribió sin que se identificara y condenara a sus responsables.
