En ocubre de 1981, el entonces príncipe Felipe, de tan solo 13 años, pronunció su primer discurso oficial en estos galardones
Leonor tendrá más protagonismo en los Premios Princesa de Asturias de 2026: así será la programación de los galardones
Este próximo viernes, 23 de octubre, el Teatro Campoamor de Oviedo volverá a convertirse en el epicentro de la cultura, la ciencia y el compromiso social con la celebración de una nueva edición de los Premios Princesa de Asturias. Una cita que, desde hace décadas, está presidida por la familia real y que este año sin duda es uno de los más especiales para el rey Felipe.
Este 2026, se cumplen 45 años del debut del soberano en estos galardones, cuando todavía era un adolescente de apenas 13 años. Además, será la primera ocasión en la que su hija, la princesa Leonor, se estrene en solitario en uno de los actos relacionados con los premios.
El debut de Felipe VI en los entonces Premios Príncipe de Asturias
Mucho antes de convertirse en rey de España, el entonces príncipe de Asturias protagonizó un estreno que marcaría el comienzo de su trayectoria institucional.
El 3 de octubre de 1981, en la primera ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón pronunció su primer discurso público oficial ante una audiencia repleta de personalidades de la política y la cultura.

Lo hizo acompañado por sus padres, los reyes Juan Carlos I y Sofía, en un acto que no solo inauguraba una nueva tradición en Oviedo, sino que también situaba al joven heredero ante una de sus primeras grandes responsabilidades públicas.
Aquella intervención contenía una declaración de afecto hacia Asturias y un reconocimiento a quienes habían sido distinguidos en la primera edición de unos premios que, con el paso del tiempo, acabarían contando con una enorme proyección internacional.
Por aquel entonces, Felipe era un estudiante de primero de BUP que, de repente, debía asumir el protagonismo de una ceremonia oficial ante representantes de la vida política, institucional e intelectual española. No se trataba de una aparición pública más. Iba a pronunciar las primeras palabras de su vida en un discurso oficial.
El escenario era el Teatro Campoamor de Oviedo, el mismo que continúa acogiendo la ceremonia en la actualidad. Entre los asistentes figuraban el entonces presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, varios ministros y numerosas personalidades de la cultura.
La ceremonia tenía, además, cobraba también la atención porque los premios se entregaban por primera vez y nacían con la intención de reconocer a personalidades e instituciones destacadas en distintos ámbitos. Al mismo tiempo, reforzaban el vínculo entre el heredero de la Corona y el Principado de Asturias.
La Fundación había sido constituida en 1980 y comenzaba entonces a dar forma a una iniciativa que con los años se convertiría en una de las grandes citas del calendario institucional español.
Uno de los detalles más significativos de aquella jornada fue que Juan Carlos I cedió a Felipe la presidencia formal del acto. El monarca permaneció a su lado, pero fue el joven príncipe quien condujo la ceremonia y asumió la responsabilidad de clausurarla con su intervención.
Según relató el periodista Juan Cruz en 'El País' al día siguiente, el entonces rey llegó a preguntarle durante el acto cómo se encontraba y si finalmente iba a leer el discurso que llevaba preparado. La respuesta del adolescente tranquilizó a su padre, que siguió con satisfacción la intervención de su heredero.

El discurso íntegro y la diferencia con Leonor
Felipe pronunció sus palabras de pie. La prensa de la época destacó que apenas vaciló, aunque tuvo una pequeña indecisión al pronunciar la palabra "principado", precisamente la que definía el título que ostentaba.
"He querido que las primeras palabras en público que pronuncio en mi vida tengan precisamente como marco este Principado de Asturias, cuyo título con tanto honor ostento", comenzaba.
"Unas palabras para expresar la satisfacción que siento por encontrarme de nuevo en esta tierra a la que estoy estrechamente vinculado, y presidiendo, también por vez primera, al obedecer la indicación de mi padre, un acto tan significativo como el que estamos celebrando", continuaba Felipe VI, quien al mismo tiempo trasladó su "enhorabuena a quienes han recibido los premios que llevan mi nombre y a los miembros de los jurados que han tenido el acierto de elegirlos".
"Gracias a todos los que habéis acudido hoy aquí para realzar esta ceremonia que contiene una gran esperanza de futuro. Y por último, mi felicitación más sincera también a la Fundación, que inicia ahora una labor importante y que ha de tener una significación destacada y eficaz, en beneficio de esta Asturias querida, que llevo y llevaré siempre en lo más profundo de mi corazón", concluyó.
En su caso, fueron un total de 161 palabras, una gran diferencia respecto al discurso que realizó su hija Leonor en su debut en estos premios en 2018, con un total de 445 palabras. Es decir, el triple que su padre.

A quién entregó los premios
Entre los premiados se encontraba Alberto Sols García, pionero de la bioquímica en España, distinguido en el ámbito de la Investigación Científica y Técnica. El economista Román Perpiñá Grau fue reconocido en Ciencias Sociales, mientras que el director de orquesta Jesús López Cobos recibió el galardón de las Artes.
El poeta José Hierro fue premiado por su trayectoria literaria, y la pensadora y ensayista María Zambrano compartió el reconocimiento de Comunicación y Humanidades con Román Perpiñá.
Por su parte, Margarita López Portillo, hermana del entonces presidente mexicano José López Portillo, recibió el galardón concedido a este último por su contribución a la cooperación iberoamericana.
Jesús López Cobos fue uno de los protagonistas más destacados del momento de las entregas. El príncipe Felipe le hizo entrega personalmente del premio de las Artes. La escena suponía una de las primeras ocasiones en las que el joven heredero asumía de manera directa una función institucional ante los galardonados.
La anécdota del cojín
Más allá de la solemnidad del Teatro Campoamor, la jornada dejó una anécdota que ayudó a recordar que, bajo el título de príncipe heredero, había un adolescente de 13 años.
Tras el acto académico se celebró un almuerzo en el hotel Reconquista de Oviedo. Allí, los camareros habían colocado un cojín en el asiento de Felipe, probablemente pensando que necesitaba algo más de altura para sentarse cómodamente.
Los trabajadores llegarían a la conclusión de que, desde la última visita de don Felipe a Asturias, el heredero de la Corona no había visto acrecentada su estatura. El joven, sin embargo, les pidió que lo retiraran.
Cuatro décadas y media después, la historia de aquel debut sigue siendo uno de los episodios más recordados de la relación de Felipe VI con los galardones que llevan el nombre del título que ostentó durante gran parte de su vida.
