Exponen en un colegio el icónico mosaico que enseñó a pedir el café en Málaga: "Es un pedacito de nuestra alma"
El Colegio Los Olivos cuelga el símbolo del mítico Café Central de Málaga, cerrado hace cuatros tras un siglo de historia
Se trata de la célebre guía de cerámica creada en los años 50 que puso nombre a las diez proporciones exactas de café y leche típicas de Málaga
“Un café con leche, por favor”. Es, quizá, la frase que más se repite cada mañana a lo largo y ancho del país. Algunos, completan su petición añadiendo algún detalle más: con leche desnatada o sin lactosa, descafeinado, con hielo…
Aún así, pedir un café 'a secas' o un cortado en Málaga, no dice nada. Y es que en esta provincia existe una tradición única y precisa que clasifica la manera de pedir esta bebida en 9 o 10 variedades distintas según la proporción exacta de café y leche. Solo, largo, semilargo... hasta llegar al nube: leche con un ligero toque manchado de café.
Un azulejo con historia
Este curiosa costumbre nació en los años 50 en el mítico Café Central de la Plaza de la Constitución para evitar desperdiciar café y complacer el exigente gusto de los malagueños.
En su fachada, un gran azulejo de cerámica mostraba una guía ilustratativa inventada por su dueño, José Prado, para que los clientes supieran cómo pedir el café en función de cuánta cantidad de café y leche querían en su vaso.
Tras el cierre en 2022 de este popular establecimiento con medio siglo de historia, ese icónico cartel que se convirtió casi en un reclamo turístico ha vuelto a sus orígenes: al colegio donde estudió Rafael Prado, antiguo propietario del Café Central de Málaga.
El legado del Café Central
El empresario había estudo ofreciendo el azulejo al Ayuntamiento para encontrarle una nueva ubicación y que pudiera exponerse tras dar la vuelta al mundo y convertirse en parte de la historia de Málaga.
En un principio, se contempló instalar la obra en la fachada de la peña Juan Breva, en la calle Ramón Franquelo. Sin embargo, la idea fracasó al optarse al final por una réplica que, además, fue inaugurada sin avisar al propio Rafael.
La intención del empresario siempre ha sido exponer la pieza en algún espacio emblemático de la ciudad, idealmente un museo. Incluso, asegura, llegó a redactarse un acuerdo de cesión que finalmente acabó frenándose.
Expuesto en el Colegio Los Olivos
Durante todo este tiempo, el emblemático azulejo ha estado conservado a buen recaudo y finalmente ha encontrado su propio espacio dedicado en el patio del colegio Los Olivos, donde estudió Prado y después algunos miembros de su familia.
Allí, puede contemplarse desde hace dos años como parte del patrimonio malagueño. Desde el centro escolar afirman que no se trata de un azulejo de decoración cualquiera, sino de un mosaico que es como tener "un pedacito del alma de Málaga", y que permitirá conectar a los alumnos con las tradiciones de la ciudad. "Es como tener un idioma propio para pedir el café", subrayan desde el colegio.