El calvario de Francisco, un profesor de Málaga al que han suplantado la identidad para vender el piso donde vive: "Nos están arruinando la vida"
Denuncia que la supuesta operación de venta del piso en el que vive se firmó en Barcelona mientras él se encontraba dando clase en un aula de la Universidad de Málaga
El 21 de octubre vence el plazo para ejecutar la venta por 210.000 euros de los que no ha recibido nada y en las escrituras ya aparecen los supuestos compradores
En pleno debate político y social sobre el problema del acceso a la vivienda en España, Francisco Rodríguez, profesor de la Facultad de FIlosofía y Letras de la Universidad de Málaga, asegura estar viviendo una pesadilla.
Denuncia que alguien ha suplantado su identidad para vender su vivienda del barrio malagueño de Teatinos sin su consentimiento y por la que no ha recibido ni un solo euro.
Todo comenzó en febrero de 2026 cuando recibió un burofax en el cual se le comunicaba la intención de los supuestos compradores para ejecutar una opción de compraventa sobre el piso, el único que tiene Francisco y en el que vive.
"Pensé que era simplemente alguien que estaba interesado en comprar el piso, así que no le dí mayor importancia", asegura el profesor, quien siguió con su vida normal hasta que, tres semanas después, llegó un segundo burofax. Fue entonces cuando decidió denunciarlo ante la Policía Nacional de Málaga.
Una vez allí, según su relato, le informaron de que uno de los nombres que aparecían en esos documentos estaba involucrado en una presunta estafa inmobiliaria en Cataluña, donde también se habrían vendido casas de ancianos y personas con discapacidad manipulando la firma de los propietarios. No obstante, Paco volvió a quedarse tranquilo cuando le dijeron que "si no había firmado nada, no tenía por qué preocuparse".
Escrituras modificadas
Sin embargo, todo se precipitó cuando el pasado jueves un agente de la notaría se presentó en su despacho de trabajo para citarle el próximo 21 de octubre para ejecutar la operación, que se llevará a cabo unilateralmente incluso aunque el afectado no se presente.
Al día siguiente, Francisco decidió pedir una nota simple en el Registro de la Propiedad para corroborar que todo estaba correcto, pero la pesadilla se tornó aun más asfixiante cuando descubrió que la opción de compra ya estaba inscrita en las escrituras de su vivienda.
Según la documentación que tiene en su poder, la operación asciende a la cantidad de 210.000 euros, un precio muy por debajo del precio de mercado: "Es el 40% del valor real de mi vivienda", denuncia el profesor.
Los supuestos compradores aseguran haber ingresado ya 120.000 euros y sostienen que abonaran el dinero restante en una cuenta bancaria de cuya existencia, Francisco no tiene constancia.
Suplantado mientras trabajaba
La escritura de opción de compra se habría firmado el 20 de marzo de 2025 en Barcelona. Ese día, el propietario de la casa estaba impartiendo clase en un aula de la Universidad de Málaga, algo que puede atestiguar para demostrar que él no firmó esos papeles. "Han suplentado mi identidad y se han apropiado de mi piso sin mi consentimiento", insiste.
Tras atar cabos, Paco cree que el origen de la presunta suplantación estaría cuando su hijo estuvo buscando un piso para alquilar en Madrid para estudiar un Máster. Durante la búsqueda, un supuesto casero le pidió un avalista, que fue este profesor, y su hijo envió todo tipo de documentación personal. Pero a los pocos días y con esos datos en su poder, esa persona "desapareció" y nunca más volvio a contestar.
Otras estafas similares
En la documentación aparece el nombre de un notario de Barcelona que estaría implicado en otras presuntas estafas inmobiliarias realizadas con el mismo modus operandi.
El fiscal reclama para ese notario investigado diez años de prisión por otro caso de estafa sobre el que la prensa catalana ha publicado que más de 35 afectados habrían perdido ya sus viviendas por este tipo de operaciones.
La situación está acarreando en Francisco un estado de ansiedad, preocupación y falta de sueño, al ver cómo le están "están arruinando la vida" a estas personas y que teme ser el siguiente.
Ya ha solicitado al juzgado para que se pararalice la operación de venta cuyo plazo está a punto de vencer: "Si el 21 de octubre nadie para esto, mi casa cambiará de manos", lamenta.