El nuevo riesgo social al que nos enfrentamos: depender para todo de la IA y no usar nuestra inteligencia

El nuevo riesgo social al que nos enfrentamos: depender para todo de la IA y no usar nuestra inteligencia. Telecinco
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Somos una sociedad tecnológica y, cada vez, más dependiente de la IA, en muchos casos, no todos. El problema es cuando hay un fallo mundial y se caen las grandes plataformas del mundo al mismo tiempo , algunos entran en pánico porque ya no tenían un Chatgpt al que preguntar.

La usamos ya para tareas cotidianas que antes hacíamos por nosotros mismos, como hacer la lista de la compra, ayudarnos a poner la lavadora. También para trabajar o estudiar, para darnos ideas o para planificar viajes.

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Y lo que es más preocupante, la utilizamos de médico con los riesgos que esto conlleva o de confidente, sustituyendo a familias o amigos. Un uso que a veces llega al abuso y nos convierte en dependientes de su inteligencia. En la mayoría de los casos esta dependencia es provocada por su inmediatez y cercanía.

"No tarda ni un segundo en contestarnos y eso hace que estés más enganchado. Parece que la conoces de toda la vida y la personificas como si fuera una persona", señala Emma Gelabert, terapeuta de Proyecte Home Balears.

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Frente a ese perfil entregado a la IA, los hay que la ignoran porque lo que "tengo que hacer no me lo tiene que decir la IA y no hay nada que no sepa hacer yo ya". Y los hay que han llegado ya al punto de renegar de ella. "Roba material y he dejado de usarla desde que lo sé"

Quizás lo importante es utilizar nuestra inteligencia para usar la inteligencia artificial. Y no convertirla en algo adictivo.