El juez declara nulo el juicio por asesinato de Lindsay Clancy

El jurado tenía la tarea de decidir si Clancy , de 36 años, debía ser considerada penalmente responsable por estrangular a sus tres hijos, Cora, de 5 años, Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses
El jurado del juicio contra Lindsay Clancy, acusada por asesinato, sin acuerdo por segundo día consecutivo
Los miembros del jurado en el juicio de Lindsay Clancy comunicaron este viernes al juez William Sullivan que se encuentran en un punto muerto por tercera vez, lo que ha obligado al juez a declarar la nulidad del juicio en el caso de la madre asesina de sus tres hijos que ha tenido en vilo a todo un país.
El jurado tenía la tarea de decidir si Clancy, de 36 años, debía ser considerada penalmente responsable por estrangular a sus tres hijos, Cora, de 5 años, Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses, en el sótano de su casa en Duxbury el 24 de enero de 2023.
Reddington, abogado de la acusada, había solicitado al jurado que declarara a Clancy no culpable por razón de demencia, basándose en la afirmación de que sufría una psicosis posparto grave, mientras que los fiscales argumentan que planeó cuidadosamente los asesinatos.
La asesina Lindsay Clancy no mostró ninguna emoción cuando el juez William Sullivan declaró nulo el juicio por su asesinato.
Clancy admitió haber asesinado a sus tres hijos cinco, tres años y ocho meses en el sótano de su casa en Massachusetts el pasado enero de 2023. Tras cometer estos asesinatos intentó suicidarse tirándose por la ventana lo que le causó heridas para toda la vida en la espalda. Aunque siempre ha admitido los asesinatos, la mujer en el juicio se ha declarado inocente, alegando sufrir una psicosis posparto agravada por una errónea medicación que le recetaron para la depresión y la bipolaridad. "Si alguien tiene trastorno bipolar, no se le puede administrar un antidepresivo", ha sostenido su abogado durante el juicio.
Una de las grandes polémicas durante el mismo ha sido el tratamiento médico y psiquiátrico que le fue administrado a Lindsay durante los meses anteriores a que cometiera los asesinatos. De hecho, su defensa siempre ha criticado la atención psiquiátrica que recibió, poniendo en duda la capacidad de una de sus psiquiatras, mientras que la acusación sostiene que Lindsay era plenamente consciente de lo que hacía. "Actuó de forma intencionada, racional y rápida para lograr un objetivo muy concreto: matar", sentenciaba durante su alegato final en el juicio la fiscal Jennifer Sprague.
Testigos han declarado a lo largo del juicio que la salud mental de Lindsay se habría deteriorado tras su último parto. Incluso, relatan que les llegó a comentar que tenía pensamientos impulsivos de atacar a sus hijos.
El abogado de Lindsay Clancy, Kevin Reddington, ya ha indicado que estaría listo para comenzar un nuevo juicio la semana que viene.
Clancy, enfermera de 36 años que trabajaba en la sala de partos de un hospital de Boston ha protagonizado uno de los juicios más mediáticos de los últimos años. No en vano, los hechos son tan devastadores que han puesto encima de la mesa las consecuencias de las depresiones postparto, el tratamiento psiquiátrico y el seguimiento a este tipo de casos, mientras que otra parte de la opinión pública considera que no hay argumentos ni realidades que justifiquen matar a sangre fría a tus propios hijos. Y esa división ha llegado hasta un jurado que no ha logrado la unanimidad en su decisión porque uno de sus miembros se ha mantenido firme en su postura.
Lindsay Clancy lloró en el juicio al ver las cintas elásticas de hacer ejercicio que usó para estrangular a sus niños, de cinco y tres años, y ocho meses de edad. Cora y Dawson, los dos mayores, estaban muertos cuando su padre llegó a casa. El bebé murió unos días después.
El padre de los pequeños intervino en el juicio en el que reconoció los problemas de su mujer y no arremetió contra ella por sus actos tras haber rehecho su vida y tener otro hijo con su nueva esposa. “Lindsay siempre fue capaz de interactuar con nuestros hijos”, declaró Patrick en el juicio contra su mujer, mientras ella permanecía en una silla de ruedas tras intentar quitarse la vida tras asesinar a sus pequeños.
Patrick declaró que su exesposa estaba teniendo “uno de sus mejores momentos” el día en que estranguló mortalmente a sus tres hijos. Ese fatídico día, Patrick estuvo trabajando a distancia desde su oficina en la planta baja durante la mayor parte del día 24 de enero de 2023, mientras Lindsay se encargaba de los niños. De hecho, Patrick recuerda ese fatídico día “construyeron un muñeco de nieve e hicieron algunos proyectos artísticos”. Lo sabía porque Lindsay le estuvo enviando fotos por mensaje de texto “y él mismo se acercó a saludar… una o dos veces a sus hijos".
Patrick también dijo que el estado de ánimo de Lindsay “parecía haber mejorado” durante toda la semana previa a los asesinatos, cuando “se la veía más activa” y “podía participar en más actividades”.
Pero la realidad esa que Lindsay no estaba bien, nada bien. Entró en una profunda depresión tras comenzar a tomar Seroquel en diciembre de 2022, según declaró su exmarido. De hecho fue llevada a emergencias después de decirle a su padre que quería suicidarse el 15 de diciembre de 2022.
Entonces, Patrick decidió que era el momento de llevarla a un hospital para que fuera tratada. No tenían un diagnóstico claro, pero su mujer no estaba bien. Lindsay fue trasladada al Hospital de McLean, donde permaneció menos de una semana antes de solicitar el alta para poder asistir a la fiesta de cumpleaños de su hija el 5 de enero de 2023.
El fiscal señaló en el juicio que Lindsay participó en varias sesiones de terapia grupal, pero que rechazó continuar con el tratamiento en diferentes momentos durante su estancia en McLean. Y se hizo selfies en el hospital, algo que su marido desconocía.
La pregunta durante todo el juicio es si realmente Lindsay era consciente de su estado y realmente estaba haciendo todo lo posible para arreglarlo. De hecho, "los padres de Lindsay acudieron a ayudar", y todos le preguntaron a Lindsay si pensaba que debía mantenerse alejada de los niños. Ella dijo que no. Nunca quiso separarse de ellos.
Patrick fue mandado a hacer unos recados por su mujer mientras ella asesinaba a los pequeños, uno de los argumentos de la fiscalía para demostrar que sabía bien lo que hacía y que lo tenía planeado. Clancy ha insistido en que estaba dominada por una voz que la animaba a cometer los crímenes y que el día de los hechos esa llamada se hizo más intensa.
La fiscalía, por su parte, respondió con su propio psicólogo forense, que calificó esa misma alucinación de "relato sin sustento clínico" y sostuvo que Clancy conservaba la facultad de distinguir el bien del mal. La Fiscalía ha puesto en duda la existencia de la supuesta voz masculina que atormentaba a Lindsay. Los fiscales han señalado las diferencias entre las versiones ofrecidas por Clancy y el momento en el que comenzó a hablar de esa voz, y sostienen que pudo construir ese relato como parte de su defensa.
Como se desveló en el juicio Clancy escribió en una larga entrada a modo de diario en la aplicación Notas de su teléfono el 3 de noviembre de 2022, dos meses antes de acabar con la vida de sus hijos que “realmente quiero un cuarto hijo, pero necesito un buen terapeuta antes.
El terror se apoderó de un hogar el 24 de enero de 2023
El 24 de enero de 2023, después de estrangular a sus hijos, Lindsay se cortó las muñecas y el cuello y se arrojó desde una ventana del segundo piso, donde su esposo la encontró al regresar a casa. Sufrió lesiones traumáticas en la médula espinal, motivo por el que ha quedado paralizada de cintura para abajo. Su vida corrió peligro durante muchos momentos, pero logró sobrevivir para ser juzgada.
Uno de los momentos más duros del juicio fue escuchar la terrorífica llamada de un padre en shock a emergencias. Algunos de los que han podido escucharla la califican como una de las peores experiencias de su vida. Clancy no pudo evitar llorar mientras la sacaban en silla de ruedas de la sala del tribunal cuando el juez decretó un receso tras la llamada al 911. También cuando vio los pijamas y las bandas elásticas con las que mató a sus hijos. Y al escuchar a los forenses.
Qué futuro le espera a Lindsay Clancy
El juicio ha sido ahora declarado nulo. El escenario más cercano es volver a iniciarlo. Y las posibildiades que hay sobre la mesa sobre el futuro de Lindsay es variada. Clancy se enfrenta a una vida entre rejas o a décadas recluida en un centro psiquiátrico. El jurado deberá pronunciarse primero sobre el cargo más severo, asesinato en primer grado, un crimen que conlleva la cadena perpetua sin opción a libertad condicional.
La siguiente posibilidad sería el asesinato en segundo grado, que acarrea también cadena perpetua, pero con opción de libertad condicional, y exige que las muertes fueran deliberadas, aunque no premeditadas. Un escalón más abajo aparece el homicidio involuntario, una muerte ilegal sin intención de causar daño, castigado con hasta 20 años de prisión.
Existe, además, una vía completamente distinta: que el jurado reconozca que Clancy mató a sus hijos, pero la exima de responsabilidad penal por sufrir una enfermedad o defecto mental, lo que le permitiría ingresar en un hospital psiquiátrico.
