Astronomía

La cara oculta de la Luna no está siempre a oscuras: el error que casi todo el mundo sigue repitiendo

Se suele confundir “oculta” con “oscura”
Se suele confundir “oculta” con “oscura”. Freepik
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MadridLa cara oculta de la Luna no está siempre a oscuras. De hecho, recibe luz del Sol igual que la cara visible. El error está en confundir dos ideas diferentes: oculta no significa oscura. La cara oculta es la mitad de la Luna que permanece orientada en dirección contraria a la Tierra. No la podemos ver directamente desde nuestro planeta porque la Luna tarda aproximadamente lo mismo en girar sobre sí misma que en dar una vuelta alrededor de la Tierra.

Ese fenómeno se llama rotación síncrona o acoplamiento de marea. La NASA explica que la Luna rota al mismo ritmo que orbita la Tierra, por eso siempre nos muestra el mismo hemisferio; llamar “lado oscuro” a la cara lejana es, por tanto, una manera confusa de referirse a ella.

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La Luna sí rota, aunque no lo parezca

Otra confusión muy común es pensar que la Luna no gira. La idea parece bastante lógica: si siempre vemos la misma cara, puede ser porque el satélite permanece inmóvil, como si fuera una bola fija frente a la Tierra. Pero pasa justo lo contrario. La Luna sí rota sobre su eje, solo que lo hace de una forma muy especial: completa una rotación a la vez que termina de completar una órbita alrededor de la Tierra.

La NASA lo resume como un caso de rotación síncrona. Esa sincronía hace que el mismo hemisferio lunar apunte siempre hacia nosotros. Si la Luna no rotase, a lo largo de su órbita veríamos todas sus caras. Pero como la Luna rota justo al ritmo adecuado, mantiene siempre la misma “mirada” hacia la Tierra.

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Este acoplamiento no es casualidad. Es el resultado de la interacción gravitatoria entre la Tierra y la Luna durante miles de millones de años. La gravedad terrestre fue frenando la rotación lunar hasta dejarla bloqueada en esa configuración estable. Por eso, desde nuestro punto de vista, la Luna parece tener una cara familiar y otra escondida.

La luz solar llega a las dos caras

La clave para desmontar el mito está en recordar cómo funcionan las fases lunares. La Luna no produce luz propia; brilla porque refleja la luz del Sol. En todo momento, salvo si se produce un eclipse lunar, el Sol va a iluminar aproximadamente la mitad de la superficie lunar. La otra mitad queda en oscuridad. Lo que va cambiando a lo largo del mes es qué parte de esa mitad iluminada podemos ver desde la Tierra.

Durante la Luna llena, la cara visible está completamente iluminada desde nuestra perspectiva. En ese momento, la cara oculta está mayoritariamente en oscuridad. Pero durante la luna nueva ocurre lo contrario: es la cara oculta la que recibe la luz del Sol, mientras que la que vemos permanece a oscuras.

La cara ocultas también tiene fases

Desde la Tierra vemos crecer y menguar la parte iluminada de la cara cercana: luna creciente, cuarto creciente, gibosa, llena, menguante y nueva. Pero al otro lado ocurre una especie de calendario inverso. Cuando nosotros vemos la luna llena, la cara oculta está a oscuras, y viceversa.

La NASA ha publicado visualizaciones específicas de las fases de la cara visible y la cara oculta, y señala que, como la mitad de la Luna siempre está iluminada, la cara lejana también tiene fases, aunque nosotros no las podamos ver.

Entonces, ¿por qué nunca vemos esa cara?

Aunque la Luna siempre nos muestra el mismo hemisferio, la situación tiene un pequeño matiz. No vemos exactamente el 50% de su superficie y nada más. Debido a movimientos conocidos como libraciones, la Luna parece oscilar ligeramente durante su órbita. Eso permite observar desde la Tierra un poco más de la mitad de la superficie lunar a lo largo del tiempo.

La NASA explica que la órbita lunar no es perfectamente circular y que la inclinación orbital hace que la Luna parezca “asentir” y “balancearse”, permitiéndonos asomarnos un poco alrededor de sus bordes. Gracias a este efecto, podemos llegar a ver alrededor del 59% de la superficie lunar en distintos momentos, aunque la mayor parte de la cara oculta sigue quedando fuera de nuestra vista directa.

La primera vez que pudimos ver la cara oculta

La cara oculta dejó de ser un misterio en 1959, cuando la sonda soviética Luna 3 fotografió por primera vez esa región. La NASA recuerda que aquella imagen, tomada el 7 de octubre de 1959 después de que la nave pudiera pasar alrededor de la Luna, fue la primera vez en la que la humanidad pudo ver el hemisferio lunar que siempre está alejado de la Tierra.

Esas fotografías eran borrosas comparadas con los estándares actuales, pero fueron toda una revolución. Revelaron que la cara oculta no era una copia de la visible. Tenía muchos más cráteres y muchas menos llanuras oscuras, conocidas como mares lunares.

Aunque la cara oculta no siempre está a oscuras como ya hemos mencionado, sí que existen sitios en la Luna que permanecen en sombra casi permanente. No son toda una mitad lunar, sino zonas concretas situadas sobre todo en cráteres próximos a los polos. Allí, a causa de la inclinación muy pequeña del eje lunar, la luz del Sol nunca llega directamente al fondo de algunas de sus depresiones.

La NASA llama a estas zonas regiones permanentemente sombreadas. Son lugares extremadamente fríos y oscuros que interesan mucho a la exploración espacial porque podrían conservar hielo de agua.